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Alimentar el planeta mientras se salvan bosques

La agricultura comercial se lleva el 70% de la deforestación tropical, pero el negocio está cambiando.




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La ganadería, la producción de aceite de palma, los cultivos de soya y otras formas de agricultura comercial se llevan más del 70% de la deforestación tropical a nivel mundial, pero una transición global podría permitir al mundo producir más comida, combustible y fibra sin destruir más bosques, argumenta un nuevo informe publicado por la Climate and Land Use Alliance (CLUA), un grupo de organizaciones filantrópicas que trabaja en ralentizar el cambio climático.



El informe, titulado Disrupting the Global Commodity Business, rastrea el creciente rol comercial que la agricultura juega en la conducción de la deforestación tropical y detalla una buena cantidad de desarrollos recientes que podrían traer un cambio a cómo los elaborados tropicales son producidos reduciendo su impacto en los bosques.



“Necesitamos adoptar un acercamiento radicalmente diferente—uno que rompa con el ciclo de limpiar bosques para poder producir más bienes y comida. Para lograrlo, debemos no sólo cambiar la elaboración de los productos dejando fuera los bosques nativos, sino también proteger estos bosques incrementando el reconocimiento de los derechos de la gente indígena y de las comunidades rurales para manejarlos,” escribe Chris Elliot, el Director Ejecutivo de CLUA. “Podemos evitar los impactos negativos sociales y ambientales de la deforestación cuando los granjeros, gobiernos locales, comunidades locales y comerciantes de productos agrícolas trabajan juntos para evitar la deforestación y producir más eficientemente.”



“Hay señales a lo largo del mundo del Amazonas al Borneo, de que esto está empezando a suceder. Asociaciones improbables están emergiendo entre organizaciones ambientales, grupos de indígenas, comunidades forestales, negocios y gobiernos. La demanda del consumidor está conduciendo el cambio todo el camino hasta la cadena de suministro.




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El informe resalta el rol que el activismo ha jugado en irrumpir las prácticas de negocio usuales en la producción de bienes, incluyendo campañas exitosas por parte de Greenpeace que presionaron a grandes compañías de soya, ganado, palm oil, aceite de palma pulpa y papel a comprometerse a cero deforestación, cero políticas conflictivas. Pero argumenta que un cambio perdurable llegará de ir desde la “irrupción” hasta la “transformación” de cómo los elaborados son producidos. Para ese fin, el informe se concentra en dos áreas claves — el manejo de las cadenas de suministros y la administración de la producción — que ilustran los ingredientes necesarios para cambiar fundamentalmente los grandes negocios hacia prácticas menos dañinas mientras se apoya al mismo tiempo a las comunidades locales.



“Las compañías necesitan adquirir seriedad respecto al manejo activo de sus cadenas de suministro para lograr resultados sustentables y socialmente justos. Por décadas las compañías han pulido a sus proveedores para que entreguen grandes volúmenes de productos relativamente uniformes y asequibles,” dice el informe. “Modificar el curso para valorar no sólo las cualidades instrínsecas de los productos en sí mismos, sino también la manera en que son producidos requerirá que el negocio de la producción acometa con reformas fundamentales.”



Cita como obligaciones contractuales exigibles, la transparencia y la rastreabilidad, así como salvaguardias para proteger comunidades vulnerables; tres elementos críticos para poner en línea el manejo de la cadena de proveedores.




Bosque tropical de Indonesia



El sector público también es crucial para cambiar el paradigma, de acuerdo al informe.



“Transformar el negocio de mercancía global y romper su enlace con la deforestación también depende de las reformas en las políticas y de una mejor administración de los recursos naturales, tanto en los países productores como en los consumidores”, declara. “Los países productores necesitan mejores planos, derechos sobre la tierra más claros, y una responsabilidad real.”



“Los países consumidores necesitan dejar de apoyar la ilegalidad. Las naciones que importan prductos globales agrícolas deben hacer su parte pasando leyes que prohiban el tráfico de madera, papel y otros productos agrícolas producidos ilegalmente”, continúa el informe. “Las reglas para excluir elaborados producidos en tierras deforestadas ilegalmente removerían los grandes incentivos económicos de la deforestación ilegal y crearían una competición justa globalmente”.




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El reporte concluye anotando que mientras la transformación de la producción global enfrentará una fuerte resistencia de parte de intereses atrincherados, el fracaso en mejorar la sustentabilidad del negocio de $ 1.4 millones de dólares tendrá costos sustanciales a largo plazo.



“Hasta tiempos recientes, el gran negocio de la agricultura no reconocía ni internalizaba los costos sociales y ambientales de la producción de mercancía. Estos altos costos fueron cargados a los indígenas y comunidades locales, y también a la comunidad global a través del cambio climático y la pérdida de la biodiversidad,” declara el reporte. “Mediante cualquier contabilización honesta, los costos sobre la gente vulnerable y el planeta han sido altos e innecesarios.”



“Ahora, no obstante, la transparencia radical creada por las nuevas tecnologías está haciendo insostenibles las prácticas de negocio usuales en la producción de mercancía. En tanto los costos sociales de la indiferencia corporativa se vuelven mucho más visibles, el negocio de la producción global está listo para una transformación fundamental. La presión por reformar está creciendo cada día, y los malos actores tienen pocos lugares para esconderse. Con innovaciones disruptivas, hay tanto perdedores como ganadores.




CITAS: Climate and Land Use Alliance (2014). DISRUPTING THE GLOBAL COMMODITY BUSINESS: How Strange Bedfellows Are Transforming a Trillion-Dollar Industry to Protect Forests, Benefit Local Communities, and Slow Global Warming