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Nueva película muestra la resistencia local al Canal de Nicaragua


Locals in Bangkukuk will be forced to relocate if the Gran Canal goes ahead. Photo courtesy of Tom Miller.

Los pobladores nativos de Bangkukuk se verán obligados a trasladarse si el Gran Canal sigue adelante. Foto cortesía de Tom Miller.


En otoño, los cineastas Tom Miller y Nuin-Tara Key se encontraron con PrettyGoodProductions en Nicaragua donde escucharon acerca de un proyecto impresionante: El Gran Canal. Aprobado el año pasado, este canal pretende competir con el Canal de Panamá hacia el sur. Construido por una empresa china, se abrirá paso a través de 278 kilómetros (173 millas) destruyendo bosques y pasando a través del cuerpo de agua dulce más grande de América Central, el Lago de Nicaragua.



Además de los impactos ambientales, también implicará el desalojo de comunidades. Miller y Key visitaron una de estas comunidades que residen a lo largo de la Costa Caribeña: Bangkukuk, poblada por indígenas Rama, con la finalidad de conocer la opinión de los lugareños acerca del Gran Canal. El resultado de esta visita es el corto This Land is for All of We (Esta Tierra es para Todos Nosotros).



En una entrevista en el 2014 con mongabay.com, Tom Miller nos habló de cómo se enteró del Gran Canal, como las comunidades locales ven el mega-proyecto y como el gobierno nicaragüense podría ganar nuevamente la confianza de la población.



ENTREVISTA CON TOM MILLER


Esta Tierra es para Todos Nosotros: Una pequeña comunidad Rama en Bangkukuk, Nicaragua, habla acerca del Proyecto del Gran Canal de PrettyGoodProductions en Vimeo.

Mongabay: ¿Cuál es su formación?



Tom Miller: Mi formación es en artes: cine, arte gráfico, escritura, fotografía. Me gusta hacer un poco de todo y me gusta trabajar con la gente, así que hace dos años junté todo eso y comencé mi compañía productora de películas, PrettyGoodProductions, para ayudar a promover el trabajo de organizaciones sin fines de lucro, grupos comunitarios, entre otros que trabajan en el campo de la justicia social. PGP también trabaja con artistas y algunos pequeños negocios.



Mongabay: ¿Cómo acabaste en Nicaragua?



Tom Miller: Mi equipo y yo hemos estado viajando por todo el mundo durante los últimos cinco meses filmando un documental para PGP sobre respuestas de las comunidades hacia el cambio climático. Estamos muy interesados en incluir el conocimiento y perspectivas indígenas en nuestra película y tuvimos la suerte de contactar con la Comunidad Rama viviendo en Bangkukuk.



Mongabay: ¿Dónde te enteraste del Gran Canal?




Los niños en Bangkukuk. Foto cortesía de Tom Miller.


Tom Miller: La primera vez que escuché acerca del canal fue de uno de nuestros socios, justo antes de que nos fuéramos para Nicaragua. Después de leer un poco, no podía creer que no había escuchado de el antes. Será uno de los mayores proyectos de infraestructura en el mundo y un rival para el Canal de Panamá. La escala y los impactos del canal son tremendos, así que cuando llegamos a Nicaragua, fue un shock descubrir lo poco que la gente conocía sobre él, sobre todo teniendo en cuenta que la construcción está programada para iniciar este mes (diciembre de 2014). Básicamente, el proyecto está siendo presentado a los nicaragüenses como un rápido salto de inicio para el empobrecido país: enormes beneficios económicos con una gran cantidad de puestos de trabajo. Pero en realidad, los beneficios para los nicaragüenses son todo menos claros y los costos potenciales a largo plazo son muy altos especialmente para comunidades como Bangkukuk.



Mongabay: ¿Cómo se sintieron los lugareños acerca del Canal? ¿Cuáles fueron sus principales preocupaciones?



Tom Miller: En Bangkukuk, casi todas las personas estaban en la oscuridad acerca del proyecto. Sabían que el canal venía en camino, pero no tenían idea de lo que pasaría y de cómo el futuro podría lucir para ellos.



Existía una incertidumbre y una preocupación constante. La sensación general era que el Canal probablemente les quitaría todo lo que tenían: sus hogares, sus tierras y sus medios de vida. Mucha gente pensó que probablemente podrían ser forzados a mudarse a la ciudad, a Managua o Bluefields. Para un pueblo tan cercano a la naturaleza—con casas al aire libre, jardines en la selva, aire limpio y agua fresca—la idea de tener que trasladarse a la ciudad es muy preocupante.



Creo que si la comisión del canal y el gobierno hubieran sido transparentes desde el principio e incluido al pueblo nicaragüense en el proceso de toma de decisiones, las cosas pudieron haber sido diferentes. Tal como es, no hay nada más que miedo y especulación en estas comunidades.




Casa en Bangkukuk. Foto cortesía de Tom Miller.


Por ejemplo, el primer día que estuvimos ahí, un grupo de chinos de la comisión del canal apareció flanqueado por guardias armados con ametralladoras, queriendo realizar un censo casa por casa. Ellos eran eventualmente invitados a regresar sin embargo, el factor de intimidación era bastante evidente. Solo imagínate: sabes que el canal está llegando pero no tienes información acerca de tus opciones o de hacia dónde serás trasladado. Entonces, de repente, un grupo de técnicos se presenta junto a la policía y el ejército armados, exigiendo saber cuánto dinero ganas, si tienes un bote, si tienes una vaca, cuántos hijos tienes. Creo que todo el proceso ha sido dañado desde el comienzo.



Mongabay: ¿Encontraron a alguien en la comunidad apoyando los planes?



Tom Miller: No, definitivamente no. Las comunidades indígenas de la Costa del Caribe tienen derechos territoriales y legales sobre sus tierras. Estos derechos son reconocidos tanto por el gobierno de Nicaragua y la ONU en la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Por ley, el pueblo de Bangkukuk debe ser consultado en cualquier proyecto propuesto sobre su territorio. Así que hubo un gran sentimiento de traición cuando descubrieron el canal en sus puertas – sin haber sido consultados – sin tener voz acerca de lo que estaban haciendo en sus tierras. Tuvimos la oportunidad de filmar una reunión de la aldea acerca del canal y todos expresaron su firme postura en contra de él. Jose Luis, un pescador local, resumió muchos sentimientos de sus compañeros de cómo el Gobierno y la Comisión del Canal miran a los pueblos como Bangkukuk: “Somos nada”, mencionó.



Creo que el aspecto más devastador del proyecto del canal es que existe un peligro real de que Rama, como pueblo, desaparecerá. Si se les obliga a trasladarse a la ciudad, ellos perderán su conexión con su tierra, su lenguaje y su estilo de vida tradicional. Una mujer, Lena, cuando le pregunté que le pasaría a Rama si el canal llegara, ella contestó de plano: “Nos va a desaparecer”.



Mongabay: ¿Cómo podría el gobierno de Nicaragua ganarse la confianza de la gente de Bangkukuk?



Tom Miller: El gobierno puede comenzar a recuperar la confianza de la gente al iniciar el proceso de nuevo, de manera transparente y legal. Esto significa el reconocimiento de los derechos de las comunidades indígenas que viven a lo largo de la Costa Caribeña. Ellos necesitan ser consultados, tener una representación de calidad, ser parte del proceso de toma de decisiones y tener una idea clara de sus opciones. Además, debería haber evaluaciones de impacto ambiental independientes y transparentes. Se borrarán casi un millón de hectáreas de bosque tropical. El hábitat de animales y los ecosistemas serán destruidos y desconectados. Y millones de toneladas de lodos serán dragados del mayor lago de agua dulce en Centroamérica, el Lago Cocibolca. Es imperativo que los nicaragüenses, como un todo, conozcan los impactos a largo plazo para su país.



Mongabay: Un nicaragüense describió recientemente al Gran Canal como un “Gran Regalo de Navidad” para el pueblo de Nicaragua. Habiendo estado con las personas que se verán afectadas, ¿Qué piensas de esta declaración?




Miembros de la comunidad de Bangkukuk. Foto cortesía de Tom Miller.



Tom Miller: Yo creo que la intimidación y el traslado forzoso de los pueblos indígenas de sus tierras, un millón de hectáreas de selva tropical destruida y ningún plan claro para el desarrollo económico del país, no es un regalo de Navidad para nadie. Esto es un desastre. El proyecto del Gran Canal sin duda enriquecerá a unos pocos poderosos del país pero los beneficios para los ciudadanos de Nicaragua están aún lejos de ser claros. Sigo escuchando a los partidarios del proyecto decir que el Gran Canal traerá decenas de miles de puestos de trabajo a Nicaragua. Pero no veo que eso suceda y ciertamente no para la gente de Bangkukuk. Estos pobladores no son operadores de maquinaría pesada, ingenieros o agrimensores licenciados: son pescadores y agricultores. Los Rama han vivido a lo largo de la Costa del Caribe por cientos de años y quieren conservar su estilo de vida. Perder su territorio y medios de vida por la vaga promesa del “desarrollo económico” no es una opción viable. Si pierden sus tierras, lo perderán todo.



Si la construcción en el canal comienza y las comunidades indígenas son desplazadas de su territorio será un ejemplo más en la larga lista de injusticias históricas contra las comunidades nativas alrededor del mundo. Mi esperanza es que la comunidad internacional esté a la altura de la ocasión y ayude a presionar al gobierno de Nicaragua y a los gigantes de los envíos conglomerados como Maersk para iniciar el proceso nuevamente, de manera legal y transparente. Con el proyecto del Canal a la vuelta de la esquina, los pobladores están sumamente preocupados por su futuro. Ellos nos pidieron ayuda para compartir sus preocupaciones y perspectivas con la audiencia internacional y estamos encantados de ser capaces de lograrlo.




Una niña de Bangkukuk. Foto cortesía de Tom Miller.




Playa en Bangkukuk. Foto cortesía de Tom Miller.