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¿Quién está financiando el aceite de palma?

1ª parte de una serie de 5 sobre financiación de aceite de palma




Este artículo se ha realizado dentro del Proyecto de reportajes sobre Aceite de Palma de Mongabay.org y se puede publicar en su página web, blog o en su revista, boletín informativo o publicación bajo los siguientes términos.


Deforestación para la producción de aceite de palma en Borneo Malasio. Fotografía de Rhett A. Butler.


Puede que el aceite de palma sea el monocultivo más importante del que se haya oído hablar. Una grasa vegetal que parece mantequilla rojiza a temperatura ambiente, el aceite de palma se extrae de la fruta del árbol palma de aceite. Nutritivo y muy versátil, el aceite de palma es, en estos momentos, un importante componente de una variedad de productos que va desde los biocombustibles y alimentación hasta los jabones y cosméticos. Se calcula que hasta un 50 por ciento de los productos usados por el consumidor medio occidental cada día contiene aceite de palma o sus derivados.



En 2013, el mercado global de aceite de palma se estimaba en 44 mil millones de dólares. Esta cifra se podría incrementar en un futuro próximo dado que los fabricantes buscan alternativas a las grasas de productos alimenticios procesados, y los consumidores en economías de rápida industrialización como China e India añaden una demanda global creciente.



Desgraciadamente, el mercado emergente para el aceite de palma también fomenta la deforestación a gran escala. A medida que las plantaciones de palma de aceite se expanden, la industria les abre espacio destruyendo selvas tropicales, mangles y turberas sensibles. El aceite de palma relacionado con la deforestación es un problema especialmente grave en Malasia e Indonesia, los dos mayores productores de aceite de palma, que juntos cuentan con una producción global entre el 85 y el 90 por ciento. Esto es a pesar del hecho de que ningún país necesita más deforestación para alcanzar el objetivo de producción de aceite de palma en un futuro cercano. La excesiva deforestación mencionada destruye los hábitats de especies en peligro tales como el orangután, el tigre de Sumatra y muchos otros; desplaza comunidades indígenas y dependientes de los bosques; y liberan enormes cantidades de gases de efecto invernadero en la atmosfera.



El orangután, uno de los muchos animales cuya supervivencia está amenazada por la expansión de la palma de aceite. Fotografía de Rhett A. Butler



La palma de aceite es la mayor productora de aceite por hectárea de todas las cosechas de semillas oleaginosas. Pero algunos productores de palma de aceite emplean métodos ilegales e insostenibles, tales como ocupación de tierras, quema ilegal de bosques, plantaciones sin permisos válidos y el uso de mano de obra barata o esclava. Estos datos permiten a los productores cosechar aceite de palma mucho más barato que otros aceites vegetales, manteniendo una demanda alta y creando un peligroso ciclo de deforestación.



Esto no significa que todo el aceite de palma no sea sostenible o sea producido ilegalmente. Sin embargo, un gran porcentaje lo es y la poca regulación de la industria y la opacidad de la cadena de suministro de aceite de palma hace difícil diferenciar el aceite de palma sostenible del que se produce por métodos no sostenibles o destructivos.



Los intentos de regular el aceite de palma han sido obstaculizados por la complejidad de la cadena de suministro de aceite de palma internacional, una red que abarca a productores, refinadores, distribuidores, entidades reguladores e instituciones de consumidores y financieras. Muchos de estos actores priorizan el beneficio financiero muy por encima de la sostenibilidad. Como resultado, una cantidad importante de aceite de palma de producción ilegal y perjudicial al medio ambiente continúa su camino hacia los biocombustibles y los pasillos de los supermercados.




Fruta de palma partida longitudinalmente. El aceite de palma se puede extraer tanto del núcleo (blanco) como de la pulpa (naranja). Fotografía de Rhett A. Butler



Como las empresas buscan beneficio, los productores de palma de aceite cuentan con el apoyo final de sus consumidores y sus promotores financieros para cuadrar sus libros y financiar mayor expansión de sus plantaciones. Hasta que estos promotores sean identificados y persuadidos para tomar una actitud fuerte en contra del aceite de palma no sostenible, los productores tendrán pocos incentivos financieros para parar sus actividades destructivas.



¿Quién, entonces, financia verdaderamente la expansión del aceite de palma del sureste asiático?



El primer grupo y más obvio es el formado por los fabricantes de productos de consumo multinacionales, muchos de los cuales son marcas domésticas familiares. Al continuar incluyendo el aceite de palma y sus derivados en sus productos, estas empresas crean directamente la demanda del consumidor, lo que deriva en más deforestación.



Frente a la crítica pública, algunos fabricantes han optado por usar el denominado “aceite de palma sostenible certificado,” basándose en los estándares dados por la Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible (RSPO, sus siglas en inglés), el órgano de gobierno más importante de aceite de palma en el mundo. Sin embargo, en realidad, dicho “aceite de palma sostenible certificado” puede que no sea producido completamente de una forma sostenible. La RSPO opera bajo tres programas diferentes para certificar el aceite de palma sostenible. De los tres, dos, “Reserva y Reclama” y “Balance de Masas,” implican varios mecanismos que permiten a los fabricantes continuar comprando aceite de palma convencional, a pesar de decir que apoya una producción sostenible.



La única forma para que los fabricantes aseguren que todo el aceite de palma que se compre sea de producción sostenible es comprar exclusivamente a través del tercer programa, la cadena de suministro “Segregado”, donde todo el aceite comprado se mantiene separado y puede ser rastreado hasta la fábrica individual. Ningún gran fabricante ha logrado esto aún. Sin embargo, algunos fabricantes han hecho serios compromisos por incrementar el rastreo al establecer objetivos de porcentaje para aceite de palma rastreable, así como un calendario para conseguirlo. Incluyendo a Unilever, Nestlé, Reckitt Benckiser, Mondelēz and L’Oreal.




Manojos de fruta fresca empaquetados en una motocicleta en una plantación en Riau. Estos manojos serán pesados en algún punto de recogida y luego trasladados a la fábrica para su refinado. Fotografía de Rhett Butler



El segundo grupo que financia el aceite de palma en relación con la deforestación en el sureste asiático es el de los distribuidores – compañías que compran aceite de palma a los propietarios de las plantaciones y lo suministran a los fabricantes de bienes de consumo. Estas compañías, tales como Wilmar, Cargill and Golden-Agri Resources, están entre las más grandes del negocio agrícola en el mundo. Bajo la presión de ONGs y vigilantes del medioambiente, la mayoría de los grandes distribuidores han adoptado políticas de “No deforestación” o similares, bajo las cuales se comprometen a suministrar aceite de palma y manojos de fruta solo de productores sostenibles. Sin embargo, los informes han mostrado que a pesar de este compromiso, algunos distribuidores continúan trabajando con productores culpables de deforestación revelando un vacío entre las políticas y la implementación. Algunos distribuidores también mantienen valores e intereses en plantaciones conocidas por violar las leyes medioambientales, cuestionando posibles conflictos de intereses y su grado de compromiso para mantener las políticas de la compañía.



El tercer grupo que apoya la relación de aceite de palma con la deforestación en el sureste asiático está formado por proveedores de servicios financieros, especialmente bancos de inversiones. Estos bancos generalmente suministran dos tipos de servicios financieros a las compañías de aceite de palma: préstamos sindicados y suscripción de emisiones públicas iniciales (IPOs). En ambos casos, los bancos suministran grandes cantidades de capital a los productores de palma que, a menudo, son usados para la expansión de terrenos y de la superficie de la plantación, de ese modo permiten directamente la deforestación. Un gran conjunto de bancos en Malasia, Indonesia, Europa y USA tienen un registro del suministro de servicios a productores no sostenibles. Los bancos que han suministrado cantidades más importantes de apoyo son el HSBC y el Rabobank.



Muchos de esos bancos tienen políticas en contra de negociar con clientes conocidos por participar en actividades no sostenibles. Sin embargo, estos bancos se basan, casi en su totalidad, en un solo criterio, ser socio de la Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible, para determinar si una compañía es sostenible o no. Informes de ONGs tales como Greenpeace y el Fondo Mundial para la Naturaleza han demostrado que el ser socio de la RSPO no es indicativo de sostenibilidad. De hecho, como consecuencia de penalizaciones y esfuerzos de monitorización inadecuados, las compañías puede que mantengan su afiliación a la RSPO al tiempo que participan en una deforestación grave y destrucción medioambiental.




Filas de jabón para la venta con el logo de la Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO sus siglas en inglés). Los críticos dicen que la RSPO y sus normas no son suficientes para la prevención de la deforestación relacionada con el aceite de palma. Fuente: Fondo Mundial para la Naturaleza



El cuarto y último grupo que financia la industria de la palma de aceite está compuesto por los accionistas y los inversores institucionales que apoyan directamente las compañías del aceite con inversiones de capital. Al generar expectativas de rentabilidad, implícitamente promueven prácticas de búsqueda de beneficios irresponsables, a menudo con poco cuidado en los costes medioambientales en los que se incurran en el proceso. Los inversores en compañías de aceite de palma con archivo de rastreo de deforestación incluyen organismos de gestión de inversión como BlackRock and Fidelity, administradores de fondos de inversión como Vanguard, fondos de pensiones como CalPERS y fondos de inversión soberanos con sede en países como Noruega o Suecia. Y lo más preocupante de todo es que debido a la complejidad del flujo de dinero en efectivo en el mundo del aceite de palma y la naturaleza tan diversa de muchos fondos de inversión, algunos inversores puede que realmente estén apoyando el aceite de palma ilegal sin darse cuenta de ello.




Este artículo es el primero de una serie que investiga la relación entre los negocios y la deforestación en la industria de la palma de aceite. El próximo artículo investigará más las razones de la rápida expansión de la industria de la palma de aceite en el sureste asiático, así como los factores políticos y los negocios que fomentan la deforestación en relación con la palma de aceite.