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Las presas del Río Tapajós y otras del Amazonas son insostenibles



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Desagüe en la presa de Jirau en Brasil. Actualmente, hay más de 400 presas hidroeléctricas en construcción o ya finalizadas por toda la Amazonia. Foto por: Philip Fearnside.



Los planes para construir presas por todo el mundo –especialmente en el Amazonas y otros lugares tropicales– a menudo se promocionan como “desarrollo sostenible”. Sin embargo, según tres nuevos informes, estas enormes infraestructuras causarán un enorme daño a los ecosistemas del boque tropical y la población indígena; así como emisiones de gases de efecto invernadero con las que la ONU y otras organizaciones no cuentan, lo que muy posiblemente tendrá un tremendo impacto.



El primero de los informes, publicado a principios de año en el periódico Ambio,examina los planes para la construcción de 43 enormes presas en la Cuenca del Río Tapajós en el Amazonas brasileño. El autor del informe, el profesor de investigación Philip Fearnside del Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia in Manaus, en Brasil, ha recopilado una gran cantidad de datos que demuestran cómo las presas hidroeléctricas no son las solución sostenible para las necesidades energéticas del mundo, tal y como lo proponen los promotores de estos proyectos.



Todas las presas propuestas en la Cuenca del Tapajós serán lo suficientemente grandes para producir al menos 30 megavatios de electricidad, al tiempo que hay también planeadas varias presas más pequeñas. Los argumentos que afirman que las presas son esenciales para el desarrollo económico de Brasil son una farsa, según el Profesor Fearnside.





«Auto-delimitación” de la tierra indígena de Sawré Mubyu por los Munduruku. Este grupo indígena está ofreciendo bastante resistencia a las propuestas de presas en la Cuenca del Tapajós en Brasil. Foto por: Philip Fearnside.

“El discurso oficial típico siempre describe las presas como un suministro de electricidad para que las gentes de Brasil tengan luz eléctrica, televisión, etc. en sus casas,” contó el investigador a mongabay.com por email. “Lo que no se menciona es el hecho de que tan solo el 22 por ciento de la electricidad de Brasil es para uso residencial. La mayor parte se usa para la industria, la expansión eléctrica rural es mínima y la idea de que construyendo presas se facilitará electricidad a aquellos que no tienen es pura ficción.”



Las presas del Tapajós provocarán una deforestación devastadora



comenta que muchos de los problemas ocurridos en las propuestas de presa en la Cuenca del Tapajós pueden aplicarse por todo el mundo. Actualmente, las presas en construcción inundarán en los próximos 10 años 78 380 hectáreas de tierra protegida, incluyendo zonas del Parque Nacional del Amazonas, Parque Nacional de Jamanxim, y los Bosques Nacionales Itaituba I y II.



Las presas también desplazarán a la población indígena y destruirán su hábitat. “Mucha gente está siendo desplazada debido a que las poblaciones suelen concentrarse a lo largo de los ríos, especialmente los habitantes tradicionales ribereños (ribeirinhos),” explicó el científico a mongabay. “La vegetación de las riberas inundadas es muy importante ya que forman “pasillos entre hábitats” que conectan las parcelas de bosque que quedan en las áreas deforestadas. Estos pasillos permiten el flujo de fauna salvaje y plantas (por el transporte de semillas) y estos movimientos son esenciales para el mantenimiento viable de poblaciones a largo plazo”.



Además del daño al ecosistema forestal producido por la inundación inicial, las nuevas presas fomentarán más deforestación con el paso del tiempo debido a la expansión de plantaciones de soja en respuesta a la capacidad mejorada de exportar mayores cantidades de producto al mercado global, declara el informe.





El Río Tapajós de Brasil listo para inundarse por la presa de São Luiz do Tapajós. Foto por: Philip Fearnside.


Según el último plan a diez años vista del gobierno brasileño, muchas de las presas propuestas transformarán el río navegable del Tapajós en una autopista para el transporte de soja desde el aislado estado de Mato Grosso al río, y de ahí al Océano Atlántico.



Brasil acelera las presas, ignorando la protección medioambiental e indígena



Fearnside, en su crítica a los planes para construir presas en el Amazonas como recurso para una energía limpia, identifica una serie de herramientas legales “poco consideradas” y utilizadas por los mandamases para eludir protecciones medioambientales y de derechos humanos que se interponen en el desarrollo de grandes proyectos como las presas del Tapajós.



«Las decisiones desfavorables para la construcción de presas en Brasil se invalidan de forma sistemática mediante una ‘suspensión de seguridad’ (‘suspensão de segurança‘) que permite continuar con la construcción sin importar las violaciones sociales o medioambientales ya que su parada provocaría un enorme daño a la ‘economía pública.’” Por supuesto, “cualquier presa hidroeléctrica tiene importancia económica,” señala Fearnside, de manera que casi siempre que hay una suspensión de la seguridad se hace para sobrepasar las protecciones de su población y medio ambiente.



La presa Chacorão Dam es un caso “particularmente polémico”: según el informe, la presa se construirá en el Río Tapajós en el estado de Pará y sumergirá 18 700 hectáreas de tierras tradicionalmente propiedad de los Munduruku. Se construiría para completar el Canal del Tapajós; la presa y el embalse, más un sistema de cierre, permitirá cruzar en lancha los rápidos del Río Chacorão.





Embalse de Santo Antônio. Los embalses tropicales producen una mayor emisión de carbono que las presas templadas o boreales, un factor que no ha sido considerado en el Panel Intergubernamental de la ONU sobre las emisiones de las presas en el Cambio Climático. Foto por: Philip Fearnside.


«No ha habido ‘consentimiento libre, previo e informado’ de ninguna de las poblaciones indígenas afectadas,” explicó Fearnside a mongabay.com.



Las tierras de los Munduruku, que no han sido definidas como tierra indígena, quedarán inundadas también por otras presas y, según el informe, no existe esperanza de recibir el reconocimiento oficial del gobierno ya que el proceso lleva “paralizado” bastantes años. «Esta ‘paralización’ se puede entender como una política para facilitar la inundación de áreas habitadas por poblaciones indígenas en las que las tierras no han sido aún declaradas,” redacta el informe.



No ha habido prácticamente discusión pública por los impactos de la presa de Chacorão durante el discurso relativo a los planes de desarrollo de la Cuenca del Tapajós. El uso extendido de “suspensiones de seguridad”, en general, no se conoce en Brasil, lo que imposibilita un debate abierto sobre las virtudes de estos grandes proyectos de infraestructura.



«Evitar la discusión de los componentes más controvertidos de los planes hidroeléctricos de Brasil refleja un patrón general que se repite, como hace no mucho con la autorización de las presas de Santo Antônio y Jirau en el Río Madeira,» concluye el informe.



Las presas hidroeléctricas fracasan como candidatas para bonos de carbono



La presa de Santo Antônio en Brasil es el tema principal del segundo estudio de Fearnside publicado este pasado marzo en la revista Climatic Change, en el que concluye que las presas hidroeléctricas emiten muchos más gases de efecto invernadero que los previstos en el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kioto.



“Los países que compran bonos de carbono internacionales generados por presas pueden emitir más gases de efecto invernadero sin ser compensados por la mitigación de los mismos,” redacta. “Los pocos fondos disponibles para la mitigación se desperdician también financiando presas que aún están por construir”.




Embalse de Jirau. Embalses tropicales como este sustituirán un día muchos de los ríos libres de la Amazonia, con graves consecuencias medioambientales aún por conocer. Foto por: Philip Fearnside.


El investigador considera la Presa de Santo Antônio como un claro ejemplo de la necesidad de reformar las regulaciones del MDL. El proyecto se encontraba ya en construcción en 2008 en el Río Madeira, en el estado de Rondônia, pero no fue aprobado por el comité ejecutivo del MDL para el crédito de carbono hasta 2013. Así, esta presa habría sido construida sin ni siquiera subsidios del MDL.



“Esto significa que los países europeos que compren créditos de carbono emitirán 51 millones de toneladas de CO2 en el transcurso de los 10 años del proyecto sin ninguna mitigación real en el otro lado del trato para neutralizar este impacto,” dijo Fearnside, a lo que añade que 51 millones de toneladas de CO2 es prácticamente el equivalente a un año de emisiones en la ciudad entera de São Paulo, en Brasil.



Recomienda encarecidamente eliminar los bonos de carbono para las presas hidroeléctricas por completo debido a las elevadas emisiones de gases de efecto invernadero. Por ello, una vez más, el informe utiliza la presa de Santo Antônio como ejemplo: “Los Proyectos de Carbono aseguran que la presa tiene cero emisiones… pero las emisiones son considerables, aunque menores que los combustibles fósiles. Las mediciones disponibles indican que la presa emitirá hasta un 59 por ciento de gas natural en el transcurso de los 10 años del proyecto”.



Las presas hidroeléctricas generan gases de efecto invernadero por la estratificación del agua embalsada. El agua anóxica, que contiene muy poco oxígeno, se concentra al fondo del embalse junto con material orgánico que con el tiempo forman metano, un gas veinte veces más potente que el CO2 del efecto invernadero. El metano con el tiempo emerge a la superficie a través de burbujas y queda liberado a la atmósfera.



El ejemplo de Santo Antônio es importante, discute Fearnside, ya que muestra que las presas de corriente fluvial siguen teniendo emisiones considerables de metano debido a la estratificación de las bahías y afluentes de alrededor. Las presas tradicionales, con sus gigantes embalses, generan aún más emisiones de metano.



Mientras que algunos de los proyectos de la Cuenca del Tapajós son presas de corriente fluvial libre, muchos otros son presas de almacenamiento tradicional. Todas ellas tienen grandes impactos en los bosques y poblaciones indígenas, así como un impacto considerable en el clima.





Canal en la presa Santo Antônio que permite el movimiento migratorio de peces necesarios para la población indígena. Foto por: Philip Fearnside.


Por ello, las presas hidroeléctricas no son la solución a largo plazo para las necesidades energéticas de Brasil, especialmente porque el mundo trata de reducir el calentamiento global. “Desde el punto de vista del sector energético de Brasil, la primera prioridad sería reducir la cantidad de electricidad utilizada, seguida por el fomento de energías alternativas como la eólica o la solar,” comentó el investigador en mongabay.com.



La ONU subestima el impacto sobre el calentamiento global de las presas tropicales



Brasil y el comité ejecutivo del MDL están prácticamente solos para infrarrepresentar las emisiones de las presas hidroeléctricas, de acuerdo con el tercer informe de Fearnside a publicar en junio de 2015 bajo el tema de Política y Ciencia Medioambiental. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la ONU no está teniendo en cuenta el impacto climático de todas las presas alrededor del mundo.



El Informe Especial del IPCC sobre Energías Renovables declara que no hay consenso sobre si las presas hidroeléctricas son o no responsables de emisiones para el calentamiento global. Se atribuye a la energía hidráulica como la mitad o menos de las emisiones por kilovatio/hora que cualquier otra fuente energética, incluyendo energías renovables como la eólica o la solar.



Unos promedios tan globales son verdaderamente poco fiables, sostiene Fearnside, debido a las enormes variaciones y diferencias entre las localizaciones de las presas. El IPCC basa sus averiguaciones en un “predominio de localizaciones templadas y boreales entre todas las presas existentes.” No obstante, la mayor parte de la actividad mundial relativa a la construcción de presas en las próximas décadas, en tanto que el mundo se va calentando, se centrará en cuencas fluviales tropicales, incluyendo el Amazonas, Congo y el Mekong. Estas nuevas presas tropicales generarán considerablemente mayores emisiones que otras en zonas templadas.



Las estimaciones de Fearnside sobre las emisiones de la presa de Petit Saut en la Guayana Francesa sirven como ejemplo. En ellas, muestra que durante los primeros 20 años de vida de la presa, se emitirán, al menos, 19 veces más gases de efecto invernadero que generando la misma cantidad de energía con gas natural. Esto choca de lleno con las estimaciones del IPCC que aseguran que todas las presas del mundo emitirán, de media, 100 veces menos CO2 que el gas natural. El investigador eligió el periodo de tiempo de 20 años porque es el intervalo de tiempo en el que el mundo debe mantener las temperaturas globales en el límite de 2˚C para evitar un cambio climático catastrófico, según explican los científicos.



Es importante señalar que el Informe Especial del IPCC estuvo muy influenciado por la industria hidráulica, contó Fearnside a mongabay.com. Esta industria tiene un claro inventivo para desestimar las emisiones de la industria hidroeléctrica.





La construcción de la presa de Santo Antônio en Brasil comenzó en 2008 en el Río Madeira, pero no fue aprobada por el MDL hasta 2013. Foto por: Philip Fearnside.


Las estimaciones oficiales del IPCC, con detalles omitidos intencionalmente, podrían suponer una diferencia abismal en los esfuerzos por reducir las emisiones de carbono y combatir el cambio climático. Si se conceden grandes créditos de carbono a presas que en realidad tienen niveles altos de emisión, entonces, no se está produciendo ninguna mitigación real del problema, asegura Fearnside. Los bonos de carbono aparecen en el recuento global de gases de efecto invernadero compilados por informes nacionales enviados por cada país miembro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.



“Estos recuentos globales son cruciales para las negociaciones que actualmente se están llevando a cabo en la Convención Climática para establecer el límite global de emisiones y así evitar el ‘peligroso’ cambio climático por sobrepasar los 2˚C de media, así como las cuotas nacionales de cada país necesarias para evitar que el total mundial exceda esa cantidad,” dijo Fearnside. “Si una parte de las emisiones no se tiene en cuenta, como las emisiones de las presas, entonces las cuotas serán insuficientes para contener el calentamiento global y el mundo se enfrentará a las consecuencias del ‘peligroso’ cambio climático”.



En otras palabras, las subestimaciones del IPCC sobre las emisiones de las presas tropicales podrían provocar que sobrepasemos nuestro presupuesto mundial de carbono, lo que provocaría un calentamiento global catastrófico.



De manera conjunta, los tres informes ofrecen una evidencia concluyente contra la energía hidráulica –especialmente la tropical– como suministro de electricidad a nuestras sociedades y contención del cambio climático. La energía hidráulica, explica Fearnside, no solo tendrá dramáticas consecuencias en bosques y sus gentes, sino que podría empeorar considerablemente las emisiones globales y el calentamiento global.



Fuentes: