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Conservacionistas de tortugas marinas atacados en Costa Rica

Sea turtle nesting grounds on Pacuare Beach, Costa Rica, where poachers attacked conservationists late last month. Photo credit: Sea Shepherd/Eva Hidalgo.Criaderos de tortugas marinas en la Playa Pacuare, Fotografía: Sea Shepherd/Eva Hidalgo.

Una vez más, los activistas que trabajan para proteger a las tortugas marinas han sido atacados en Costa Rica.

El 4 de junio, unos voluntarios que trabajan con la organización con base en los Estados Unidos Sea Shepherd Conservation Society, interrumpieron a un cazador furtivo en el acto de robar huevos de tortuga marina de un nido en la playa Pacuare, que se extiende a lo largo de la costa caribeña del país. Eso llevó a amenazas de violencia por parte de una red de cazadores furtivos locales. Como respuesta, Sea Shepherd contrató a una empresa de seguridad privada.

Tres semanas más tarde, en la madrugada del 26 de junio, dos voluntarios de Sea Shepherd resultaron heridos mientras patrullaban la playa Pacuare cuando su grupo fue atacado por, al menos, 10 cazadores furtivos que esgrimían palos y machetes, según informaron las noticias.

Según un comunicado divulgado por Sea Shepherd, Brett Bradley, de Australia, y Ellen Campbell, de Canadá, sufrieron “lesiones leves”. Un portavoz del grupo insistió en que el equipo de voluntarios no siente ningún miedo después del ataque.

“Los cazadores furtivos de tortugas marinas en peligro de extinción de Costa Rica están cada vez más frustrados, ya que el equipo de voluntarios sobre el terreno está obstaculizando sus actividades ilegales”, dijo el Coordinador de Campaña de Sea Shepherd, David Hance, en un comunicado.

“Esto es una clara indicación de que la presencia de Sea Shepherd mientras patrullamos las playa ha sido efectiva”, añadió Hance. “Nuestro equipo nos informa de que después de sufrir esta violencia a manos de los cazadores furtivos, están más decididos que nunca a seguir protegiendo a las tortugas”.

Los voluntarios eran parte de la Operación Jairo de Sea Shepherd, bajo la cual, dice el grupo que, actualmente, los activistas están patrullando los criaderos de tortugas marinas en Costa Rica y Honduras. Ayer, conjuntamente con la organización local sin ánimo de lucro, Sea Turtle Oversight Protection, la organización inició actividades de patrullaje en Frorida, donde la mayor preocupación no son tanto los cazadores furtivos como las formas ilegales de contaminación lumínica que pueden desorientar a las crías recién nacidas e impedirles que lleguen al mar.

El ataque en la playa Pacuare ha provocado comparaciones con otro caso en el que un conservacionista que protegía a las tortugas marinas en Costa Rica fue objeto de violencia. De hecho, la Operación Jairo lleva ese nombre en honor a Jairo Mora Sandoval, un activista costarriqueño de 26 años que fue secuestrado, torturado y asesinadopor cazadores furtivos en mayo de 2013. Los siete hombres acusados del asesinato de Sandoval fueron absueltos a principios de este año.


Una tortuga baula poniendo huevos. Fotografía: Tiffany Roufs.

Todas menos una de las siete especies de tortuga marina del mundo anidan en algún lugar de Costa Rica. El cazador furtivo al que se le impidió acabar su trabajo en la playa Pacuare el 4 de junio estaba intentando robar los huevos de un nido de tortuga baula (Dermochelys coriácea).

Esta tortuga es la más grande y de inmersión más profunda del mundo, la especie está clasificada como “Vulnerable” en la Lista Roja de UICN de Especies Amenazadas. (De las otras seis especies de tortugas marinas, dos están clasificadas como en “Peligro Crítico”, dos como en “Peligro”, una como “Vulnerable” y otra como “Datos Insuficientes”).

Los huevos de baula son considerados un afrodisíaco y pueden alcanzar un valor de hasta 1 dólar cada uno. Dado que una sola hembra puede poner 85 o más huevos por nido, y, normalmente, construirá varios nido en una sola estación, hay una cantidad considerable de dinero en juego para los cazadores furtivos cuyas actividades ilícitas son interrumpidas por los conservacionistas. Los cazadores furtivos de Costa Rica se están volviendo cada vez más violentos en la protección de su territorio y han sido conectados al tráfico ilegal de drogas.

Las poblaciones de tortuga baula han sufrido fuertes caídas en las últimas décadas. Según el UICN, la media de nidos por año pasó de 90.600 a 54.300 durante las tres generaciones anteriores a 2010. Aun así, las previsiones actuales predicen que las poblaciones de tortuga baula se pueden estar estabilizando y podrían empezar a aumentar para 2030.

Pero estos avances dependen de varios factores, advierte el UICN, que incluyen el éxito de las actividades de conservación para mitigar las amenazas a la especie. Además de la caza furtiva de huevos, las amenazas más frecuentes para las tortugas baula incluyen el caer en aparatos de pesca dirigidos a otras especies, la caza directa por la carne de tortuga y el desarrollo costero, según el grupo.

Las nuevas amenazas también deben de ser abordadas, dice el UICN. Entre ellas está el cambio climático, que puede incrementar la temperatura de la arena en las playas donde anidan, cambiando las proporciones de los sexos entre las crías. El aumento del nivel del mar y el incremento en la frecuencia e intensidad de las tormentas también podría tener un efecto adverso para los hábitats donde anidan.


Huevos de tortura baula recién puestos. Los huevos de tortuga marina son considerados un afrodisíaco y se venden, ilegalmente, por hasta 1 dólar la unidad en Costa Rica. Fotografía: Tiffany Roufs.

Hance de Sea Shepherd dijo en un comunicado que, aunque el grupo de voluntarios está dispuesto a aceptar el riesgo de violencia para poder salvaguardar los huevos de las tortugas marinas, contratarían más seguridad para proteger a los activistas.

También pidió a las autoridades locales que no solo ayudaran a velar por la seguridad de los conservacionistas como los voluntarios de Sea Shepherd, sino que llevasen a los cazadores furtivos a la justicia de una vez por todas.

“Sea Shepherd está tomando todas las medidas necesarias para velar por la seguridad de su equipo. Nos hemos puesto en contacto, una vez más, con el Ministerio de Ambiente, Energía y Mares de Costa Rica y la Guardia Costera, así como las embajadas locales que gobiernan cada uno de los miembros de nuestro grupo”, dijo Hance.

“También estamos en contacto con la policía local y estamos pidiendo que protejan a nuestros voluntarios, actúen con rapidez contra estos cazadores furtivos por su ataque y hagan cumplir la ley en lo que se refiere a la caza furtiva de huevos de tortuga”.