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Compañía energética Endesa retira sus derechos sobre cinco ríos chilenos

  • La compañía de energía española Endesa anunció el 30 de agosto que devolvía los derechos de agua sobre cinco ríos chilenos al Estado porque sus proyectos hidroeléctricos no eran viables.
  • Desde hace dos décadas, una coalición de ciudadanos, grupos comunitarios y organizaciones no gubernamentales estuvo presionando al gobierno chileno y a Endesa para cancelar las represas en los ríos de Chile debido a sus potenciales impactos negativos, no solo sociales y ambientales sino también en la industria del turismo.
  • Sin embargo, queda la preocupación de que al renunciar Endesa a sus derechos de los ríos, otras empresas hidroeléctricas quieran reclamar los derechos del agua para próximos proyectos energéticos.

El 30 de agosto, la compañía de energía española Endesa anunció que iba a renunciar sus derechos sobre los ríos chilenos Futaleufú, Puelo, Chillan, Bardón y Huechún y cancelar sus proyectos hidroeléctricos en los cinco ríos, por un total de 2151 megavatios.

«En el caso de estos proyectos… hemos concluido que no son viables y por eso vamos a devolver los derechos del agua al Estado para que puedan ser utilizados para cualquier otro tipo de desarrollo,» dijo Valter Moro, gerente general de Endesa Chile, en un comunicado. “La voluntad de Endesa Chile es que solo se llevarán a cabo iniciativas que sean viables técnicamente, económicamente y que cuenten con la aceptación de las comunidades donde estarán insertas”.

Ecologistas apoyan la decisión de Endesa, y aseguran que el éxito fue posible gracias a la cancelación del proyecto HidroAysén en el 2014 ─dos represas en el río Baker y tres en el río Pascua. El represamiento de estos dos ríos habría inundado potencialmente 15 000 acres (poco más de 6070 hectáreas) de bosques y tierras agrícolas productivas en la zona, de acuerdo con International Rivers, red internacional de personas y organizaciones comprometidas con proteger los ríos y defender los derechos de las comunidades que dependen de ellos.

La empresa energética española Endesa anunció que iba a renunciar sus derechos sobre los ríos chilenos, incluyendo Río Futaleufú. Foto por Katy.7, autorizado bajo CC BY-SA 3.0.

Desde hace dos décadas, una coalición de ciudadanos, grupos comunitarios y organizaciones no gubernamentales ha luchado contra estos proyectos y ha presionado al gobierno chileno y a Endesa para cancelar las represas en los ríos de Chile debido a sus potenciales impactos negativos, no solo sociales y ambientales sino también en la industria del turismo.

«Muchas organizaciones y miembros de la comunidad han luchado durante años para poner en primer plano la importancia de la protección de los ríos y los muchos inconvenientes de las grandes represas», dijo International Rivers en un comunicado. «Felicitamos a Endesa por escuchar las voces de la comunidad y de los pueblos afectados».

Desde hace dos décadas, una coalición de ciudadanos, grupos comunitarios y organizaciones no gubernamentales estuvieron presionando al gobierno chileno y a Endesa para cancelar las represas en los ríos de Chile. Foto por Gmfbdn, autorizado bajo CC BY-SA 3.0.

Sin embargo, ecologistas advierten que queda la preocupación de que al renunciar Endesa a sus derechos sobre los ríos, otras empresas hidroeléctricas podrían querer solicitar los derechos del agua para próximos proyectos energéticos en el sector.

«Una opción es que podemos solicitar esos derechos de agua para nosotros mismos», dijo a Outside Patrick Lynch, abogado y director internacional de Futaleufú Riverkeeper. «Una organización sin fines de lucro o coalición de organizaciones de conservación podría reclamar los derechos… Por otro lado, los derechos están ahora también libres para que los reclame otra empresa hidroeléctrica. China, líder mundial en la construcción de presas, sería el pretendiente internacional más probable. Pero es un negocio arriesgado intentar construir presas en un país cuya población claramente piensa que tienen suficientes».

Nota: Shreya Dasgupta escribió el artículo original en inglés. Romina Castagnino realizó la traducción y adaptación al español.