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Las palomas apuñaladas de Filipinas aletean al borde de la extinción

  • La República de Filipinas está entre los 17 países más megadiversos de la tierra, con una gran cantidad de especies endémicas. Entre las aves, por ejemplo, el 40 por ciento de las especies son endémicas: 226 de 569 especies.
  • Cinco especies de paloma apuñalada son endémicas de las Filipinas, tres de ellas catalogadas como En Peligro Crítico por la UICN. La deforestación masiva, que se repite desde hace décadas, es la principal amenaza para estas aves.
  • La paloma apuñalada de Negros (Gallicolumba keayi) ha sido el centro de atención de una iniciativa de conservación de una década de duración de la Sociedad Zoológica de Bristol, en el Reino Unido. La ONG está utilizando diversas estrategias de conservación, entre ellas la cría en cautividad, pero se centra sobre todo en la participación local para ayudar a sacar a la gente de la pobreza y reducir la presión sobre los bosques.
  • La paloma apuñalada de Mindoro (Gallicolumba platenae), con una población de unos pocos cientos de ejemplares, es el foco de atención de la Fundación Haribon (socio en Filipinas de BirdLife International). El grupo se centra en la educación y la capacitación de la comunidad, además de la reforestación de la selva —la restauración de los bosques utilizando especies nativas de árboles.
La paloma apuñalada de Mindanao, clasificada como Vulnerable por la UICN. Las cinco especies de paloma apuñalada son una preocupación para la conservación. Los grupos conservacionistas luchan por proteger la especie. Foto de Paulo Jardim85 en flickr con licencia Creative Commons CC BY-NC-ND 2.0 license

Las 1700 islas de la República de Filipinas, repartidas por el Océano Pacífico y el Mar de la China Meridional, están repletas de vida. La nación al completo se considera un punto de alta biodiversidad —clasificado entre los 17 países más megadiversos del mundo— con selvas, sierras de montañas volcánicas y aguas tropicales conocidas por especies que no se encuentran en ninguna otra parte del planeta.

El aislamiento del archipiélago durante millones de años y su gran variedad de hábitats han contribuido a la especiación en los 300 000 kilómetros cuadrados (115 831 millas) de territorio de la cadena de islas.

Especies como el águila monera (Pithecophaga jefferyi), una de las más grandes del mundo; el cálao de Sulu (Anthracoceros montani), del cual se cree que quedan menos de 30 ejemplares, y el ciervo ratón filipino (Tragulus nigricans), que mide tan solo 17 centímetros, viven en los bosques del archipiélago.

Un asombroso 40 por ciento de las especies que se encuentran en este país de islas son endémicas —226 de 569 especies. Para comprenderlo, se puede comparar con el nivel de endemismo de las aves en Estados Unidos, que es de tan solo un 7,5 por ciento, aunque EE.UU. supera en más de tres veces el tamaño de Filipinas.

BirdLife International ha identificado diez áreas de endemismo de aves (EBA por sus siglas en inglés) en las Filipinas —las EBA son “los lugares más importantes para la conservación de las aves según el hábitat” por todo el mundo. Si se unen esas diez EBA abarcan casi la totalidad del archipiélago.

No obstante, estos hábitats ricos en especies, junto con los animales únicos que dependen de ellos para sobrevivir, están en peligro a causa de un legado de deforestación extrema que ha sido continuo durante décadas: en Filipinas solo queda una pequeña porción de bosque primario.

Bosque primario en la isla de Mindanao. Solo queda una pequeña porción de bosque primario en Filipinas, y las iniciativas de reforestación con especies nativas se repiten para conseguir restaurar el territorio deforestado hasta sus antiguos niveles de biodiversidad. Estos proyectos beneficiarán a numerosas especies forestales, como las palomas apuñaladas, que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo. Foto © Bram Demeulemeester

Un ave escasa que escasea cada vez más

Entre los animales más amenazados se encuentran las palomas apuñaladas, esquivas y tímidas, que viven en la tierra. Su nombre se deriva del plumaje rojo o naranja con aspecto de herida abierta en su pecho blanco.

Las cinco especies de paloma apuñalada son endémicas de las Filipinas. Tres de ellas solo se encuentran en algunas islas y están clasificadas como En Peligro Crítico en la lista de la UICN. También ha sido señaladas por el programa EDGE of Existence (al borde de la existencia) de la Sociedad Zoológica de Londres, que las clasifica entre las 100 especies de aves “Evolutivamente distintas y amenazadas globalmente”.

Las palomas apuñaladas prefieren los bosques bajos con dosel cerrado y buscan alimento en suelo del bosque, pero se ven golpeadas cuando se altera o se corta el bosque que les queda.

“La pérdida de hábitat causada por la tala a pequeña escala, la minería y la invasión humana (para agricultura y para residencia) son las principales amenazas” para la especie, reveló Juan Carlos González, director y curador de aves en el Museo de Historia Nacional de la Universidad de Filipinas en Los Baños. Las aves también son víctimas de caza para el consumo, de trampas para otras especies en las que se quedan atrapadas accidentalmente, y de la venta para el comercio de mascotas. Todo eso a pesar de que existe protección, según la ley de Filipinas, para todas las especies amenazadas, con penas que van de multas a varios años de prisión.

Para una especie, la paloma apuñalada de Sulu (Gallicolumba menagei) las posibilidades de supervivencia son mínimas. Se cree que quedan menos de 50 ejemplares de esta especie en la isla Tawitawi. Aunque no ha habido avistamientos confirmados desde 1891, informes de los años 90 ofrecen la esperanza de que una pequeña población aún resista.

La extrema escasez de G.menagei no es lo único que hace que una evaluación exhaustiva de la especie sea difícil. Acceder a su hábitat más probable para realizar un estudio completo es algo que se dificulta con el “riesgo de bandidos e insurgentes”, dijo González.

La paloma apuñalada de Negros, una de las cinco especies de paloma apuñalada endémicas de las Filipinas. La Sociedad Zoológica de Bristol trabaja con comunidades en la isla de negros para conservar la especie de la cual se cree que solo quedan unos pocos cientos de ejemplares. Foto de Juan Carlos González.

Amigos de la paloma apuñalada de Negros

Para otra de las especies de paloma apuñalada, la perspectiva es peligrosa pero más esperanzadora. La Gallicolumba keayi, que vive en los diminutos parches de bosque que quedan en la parte sur de la isla de negros, se ha convertido en el centro de atención de una iniciativa de conservación de una década de duración.

En 2005, la Sociedad Zoológica de Bristol (BZS por sus siglas en inglés), en el Reino Unido, estrechó sus medidas de conservación de las doce especies de paloma a solo la paloma apuñalada de Negros porque “sabíamos que sin un aumento significativo en los esfuerzos perderíamos la especie”, dijo a Mongabay Neil Maddison, líder de los programas de conservación de la BZS.

La G. keayi no es la única que se podría beneficiar del trabajo de la ONG. Otras especies En Peligro Crítico o En Peligro como el jabalí de las Bisayas (Sus cebifrons), el sambar manchado de Filipinas (Rusa alfredi), el cálao grande de Panay (Rhabdotorrhinus waldeni), y el cálao chico de Panay (Penelopides panini) también necesitan desesperadamente un hábitat de bosque intacto en Negros. Todos están amenazados por la deforestación debido al boom de la industria del azúcar del último siglo —solo el 4 por ciento del bosque sigue intacto.

La paloma apuñalada de Negros tiene una línea roja vertical en el centro del pecho blanco, que contrasta con el verde y lila iridiscentes de la cabeza, el cuello y las partes superiores de las alas. Este abrigo de colores deja espacio para el color castaño en la cola y la parte baja de las alas. Se cree que solo quedan de 70 a G. keayi en Negros y la isla vecina de Panay.

La BZS es solo uno de los varios grupos de conservación que han establecido con éxito una población de cría en cautividad para las palomas de Negros, un programa que algún día podría liberar a las aves en la naturaleza, siempre y cuando quede algo de naturaleza.

Con ese propósito, BZS trabaja con la organización local PENAGMANAKI, para tener un enfoque más amplio y colaborativo en la conservación y restauración de los bosques en la sierra volcánica de Cuernos de Negros.

“A través de la investigación, hemos identificado ubicaciones [y comunidades] clave para la intervención”, dijo Maddison. Una estrategia clave para un cambio positivo es “la participación de los habitantes locales”.

Cita la agricultura de roza y quema como causa directa de la pérdida forestal en la región, pero apunta que este enfoque a la agricultura está inextricablemente relacionado con factores sociales. “El aumento de la población incrementa el problema [la la roza y quema], al igual que la pobreza, que ofrece opciones limitadas a los habitantes locales”, explicó.

Por ese motivo, la BZS “quiere atraer más organizaciones al proyecto, como expertos en salud familiar e igualdad de género, ya que sabemos que las decisiones que toman las mujeres jóvenes pueden tener un efecto significativo en la [reducción de la] pobreza”, dijo Maddison. Menos bocas que alimentar es igual a menos presión para los bosques cada vez más pequeños, y menos probabilidad de que los animales en peligro acaben servidos de cena o vendidos para el comercio de mascotas.

Bosque en las pendientes del Monte Mantiquil en la isla de Negros, donde la Sociedad Zoológica de Bristol trabaja para conservar la paloma apuñalada de Negros. Foto © Bram Demeulemeester

En la actualidad, la paloma apuñalada de Negros sigue siendo víctima de trampas que las comunidades instalan en el suelo del bosque para cazar animales para comer. Aunque la BZS ha trabajado para eliminar las trampas de la zona del proyecto, Maddison revela que la ONG “encontró cientos de trampas” en un paseo por Cuernos de Negros cuando se atrevieron a salir de los límites de área del proyecto.

La BZS une la conservación del hábitat y la restauración del bosque con la educación y el monitoreo de la biodiversidad basados en la comunidad. También introducen “nuevas ideas y conceptos sobre agricultura y actividades que generan ingresos para que la gente se pueda beneficiar de la conservación de la vida silvestre y no sufrir por ella”, dijo Maddison a Mongabay.

Un éxito importante: un municipio local ha diseñado oficialmente una zona de bosque como “cuenca crítica y zona de hábitat de vida silvestre crítico”, un movimiento que la BZS ve como un reconocimiento importante del valor que tiene esta tierra para la gente y la biodiversidad.

Aumentar el nivel de cumplimiento de la ley también ha sido un componente clave del proyecto. “Es ilegal cortar el bosque en Filipinas, pero la falta de capacidad del Departamento de Ambiente y Recursos Naturales significa que, en realidad, el bosque no está protegido”, explicó Maddison.

El líder de la BZS es optimista. En marzo de este año, hubo avistamientos confirmados de palomas apuñaladas de Negros en la zona del proyecto durante el estudio, y se planea extender el proyecto a tres zonas más en el futuro.

“Sabemos que [los pájaros] siguen presentes, y si podemos proteger el bosque y abordar la caza local (sobre todo las trampas), las especies deberían de sobrevivir, pero tenemos que finalizar un modelo con el cual el bosque se mantenga intacto o la replantación… dé beneficios a los ciudadanos”, dijo Maddison.

La paloma apuñalada de Mindoro, especie En Peligro Crítico que se encuentra en una sola isla y es la especie insignia del trabajo de la Fundación Haribon en la “Zona importante para las aves” del Monte Siburan. Foto de Sherry P. Ramayla y Harvey Garcia / Haribon Foundation

Salvar a las palomas apuñaladas, de isla en isla

En la isla de Mindoro, más al norte, la paloma apuñalada de Mindoro (Gallicolumba platenae) se encuentra en un estado de precariedad similar, clasificada como En Peligro Crítico, con una población en descenso que se calcula en unos pocos cientos de ejemplares.

La Fundación Haribon (social de Birdlife International en Filipinas) ha trabajado quince años para conservar la especie en uno de los parches de bosque más grandes de la isla. El bosque, situado en el Monte Siburan en Siblayan, la parte oeste de la isla, es una de las zonas que Birdlife considera Zona importante para las aves (IBA por sus siglas en inglés).

La paloma apuñalada de Mindoro es la especie insignia de los trabajos de conservación en la IBA —un área que es hogar de otras aves en grave peligro, como el cucal de Mindoro (Centropus steerii) y el cálao de Mindoro (Penelopides mindorensis), al igual que el búfalo enano, el tamarao (Bubalus mindorensis) también en Peligro Crítico.

Como en Negros, la participación de las comunidades locales es vital para salvar los hábitats amenazados y a las especies. “Haribon se guía por el principio de que ‘las comunidades son las mejores administradoras de sus recursos’”, dijo a Mongabay David Quimpo. Sin embargo, el investigador de la vida silvestre de Haribon admitió que cambiar la mentalidad y el comportamiento de las comunidades es el mayor desafío de la ONG en su trabajo.

“La educación, la gobernanza y la capacitación de la comunidad son algunas de las estrategias de Haribon para conservar la biodiversidad del Monte Siburan”, dijo Quimpo, a través del trabajo de la organización para ayudar al gobierno local a desarrollar un plan de uso del suelo forestal con el cual se identifiquen diferentes zonas para diferentes usos.

La carpa de Haribon durante el Aniversario de la fundación del municipio de Sablayan y Festival de Dugoy. El municipio está cerca del bosque de Siburan, en el que viven ciertas especies amenazadas, entre ellas la paloma apuñalada de Mindoro, el cucal de Mindoro, el cálao de Mindoro y el tamarao, una especie de búfalo enano. Foto cortesía de la Fundación Haribon

Haribon también se asegura de que se tengan en cuenta otros factores sociales mediante “la orientación técnica en la planificación del desarrollo, el aumento de la concienciación y la toma de decisiones con mujeres y jóvenes, ya que son una gran parte de la comunidad”.

La rehabilitación del bosque se está llevando a cabo con socios corporativos y “la información sobre la biodiversidad se ha canalizado a iniciativas de educación ambiental y legislación para prohibir la caza en la zona”, donde se encuentra la G. platenae, dijo Quimpo.

Otro desarrollo prometedor: una gran colonia penal cercana a la IBA ha aceptado la paloma apuñalada de Mindoro como especie clave que merece la pena conservar, y ha lanzado una iniciativa de protección y restauración forestal en el territorio de la colonia.

Paloma apuñalada de Luzón, especie en peligro por el comercio illegal de especies silvestres y protegida por la CITES. Foto de Rhett A. Butler / Mongabay

Quimpo piensa que más estudios científicos de la paloma apuñalada de Mindoro, junto con un aumento de protección en los bosques y mejor aplicación de la ley son críticos para conservar la especie. “Si la destrucción del bosque y la caza continúan, esta especie podría desaparecer por completo en los próximos años”, dijo.

La perspectiva es algo más prometedora para otras dos especies de paloma apuñalada, aunque también preocupan a los conservacionistas. La paloma apuñalada de Luzón (Gallicolumba luzonica), que se encuentra en la isla del mismo nombre, está Casi Amenazada, mientras que la paloma apuñalada de Mindanao (Gallicolumba crinigera), presente en varias islas, entre ellas Mindanao, está catalogada como Vulnerable por la UICN.

Aunque esas especies aún cuentan con ejemplares en una zona relativamente extensa, Haribon trabaja en colaboración con el Departamento de Ambiente y Recursos Naturales (DENR) y con unidades locales de gobierno para proteger a los animales del comercio ilegal de especies silvestres —la paloma apuñalada de Luzón está en la lista de la CITES— y para evitar una mayor destrucción del hábitat.

La reforestación de la selva como camino a seguir

Conservar y, crucialmente, restaurar los bosques en las Filipinas es vital si queremos que se recuperen especies como las palomas apuñaladas.

Para eso, Haribon, la BZS y otros socios del mundo académico, el gobierno, las ONG y el sector privado se han unido para lanzar proyectos de reforestación de la selva en todo el país —un esfuerzo que se lleva a cabo bajo el paraguas de la Iniciativa de Restauración de la Selva (RFRI por sus siglas en inglés). La reforestación de la selva consiste en utilizar especies nativas para restaurar las tierras deforestadas y que recuperen su estado anterior.

“La diferencia entre esto y la reforestación reside en la elección de [especies de] árboles que se plantan”, explicó Paciencia Milan, directora ejecutiva de la Fundación para el Medioambiente Filipino y profesora emérita en la universidad el estado de Visayas. “En el pasado, la mayoría de los esfuerzos de reforestación se centraban en el uso de especies [de árboles] exóticas o introducidas según su rendimiento y facilidad de germinación. La flora original o cobertura forestal de la zona nunca se ha tenido en cuenta”.

La participación comunitaria es un componente clave del trabajo de la BZS y de Haribon. Los concursos de carteles son una de las formas en que Haribon involucra a las comunidades que rodean los hábitats de especies amenazadas en Mindoro. Foto cortesía de la Fundación Haribon

“Nuestro objetivo a largo plazo es que el DENR se dé cuenta de la importancia de restaurar nuestro bosque con el uso de especies nativas de árboles, ya que nuestros árboles nativos apoyan a nuestra vida silvestre”, dijo Milan. Los proyectos de reforestación de la selva tienen otro beneficio: requieren un suministro constante de árboles, lo cual significa el establecimiento de viveros de especies nativas de árboles —una fuente de ingreso para las comunidades locales, que podría reducir aún más la presión en los bosques.

Aunque el estado de las cinco especies de paloma apuñalada y el de otras muchas especies sigue siendo crítico, González ve motivos para la esperanza. La situación “ha mejorado a través de muchos perfeccionamientos”, dijo, que van de leyes más estrictas a ciencia ciudadana más activa (con expertos en aves locales y extranjeros que informan de la distribución de los pájaros), además del “reconocimiento de agencias del gobierno de que las palomas apuñaladas son una especie insignia para la conservación”.

La concienciación sobre la biodiversidad y el entusiasmo por ella aumentan en las Filipinas; hay un festival de aves anual (establecido en 2005) que está creciendo en popularidad. Las palomas apuñaladas han encontrado la fama al aparecer en logos en dos de estos festivales y en el logo del Club de Aves Silvestres de Filipinas.

El eurilaimo de las Visayas es una especie endémica, y como el 40 por ciento de aves en las Filipinas, no se encuentra en ningún otro lugar de la Tierra. Fotos © Bram Demeulemeester

La extraordinaria biodiversidad del país sigue sorprendiendo a los científicos, ya que se descubren nuevas especies a un ritmo increíble. Un estudio llevado a cabo durante los últimos 15 años ha descubierto 28 nuevas especies de mamíferos solo en la isla de Luzón. Con innumerables especies sin descubrir aún por identificar, el desarrollo de estrategias efectivas de conservación se hace más urgente.

Maddison piensa que, al menos para la paloma apuñalada de Negros, el éxito de conservación es posible. “Para tener una acción sostenible, tenemos que aportar beneficios a los habitantes locales para que desarrollen nuevos estilos de vida. Eso lleva tiempo, esfuerzo y dinero”, dijo.

“Salvar el bosque y las especies es fácil si trabajamos con los habitantes locales”. Maddison concluye con su idea de cuál es la clave para conseguir esa participación: los lugareños deben “ganar con la conservación”.
Citas:

BirdLife International (2016) IUCN Red List for birds

BirdLife International (2016) Country profile: Philippines. Available from: http://www.birdlife.org/datazone/country/philippines

BirdLife International (2016) Important Bird and Biodiversity Area factsheet: Mount Siburan

Brown, R. M., Siler, C. D., Oliveros, C. H. et al. (2013) Evolutionary Processes of Diversification in a Model Island Archipelago. Annual Review of Ecology, Evolution, and Systematics 44:411–35

A Philippine Dwarf-kingfisher, another species endemic to the forests of the Philippines, also threatened by habitat loss. Photo © Bram Demeulemeester