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Las represas causan la pérdida de especies en las islas que se crean tras su construcción

  • Los constructores de represas están imponiendo la energía hidráulica con fuerza en América, África, Asia y Europa. Afirman que se trata de una forma de energía alternativa respetuosa con el medio ambiente, pero un estudio reciente descubre un impacto ambiental imprevisto en las presas de todo el mundo.
  • Los defensores de las presas, a menudo consideran las islas creadas por los embalses como santuarios de vida salvaje, pero un estudio refleja que dichas islas tienen una gran «deuda de extinción» y prevén una desaparición de las especies lenta pero inexorable, junto con el empobrecimiento de la biodiversidad a lo largo del tiempo.
  • El metaanálisis evaluó datos de 100 estudios islas creadas por 15 presas de América del Norte, Centro y Sur, en Europa y Asia. En más del 75 por ciento de los casos, las presas tuvieron un impacto negativo en general sobre las especies de las islas de los embalses, afectando a la densidad de poblaciones de especies, a la composición comunitaria ecológica y al carácter de las especies.
  • Las islas de los embalses han sido a menudo motivo de orgullo por parte de los constructores de las presas, debido a su potencial como áreas de conservación. Sin embargo, los investigadores recomiendan que no se consideren hábitats viables o áreas de conservación potenciales para propuestas de presas futuras.
Una isla formada por la inundación asociada con la presa de Balbina en el Amazonas. Los investigadores sostienen que debido a que la biodiversidad de la isla disminuye inevitablemente, las islas se deberían incluir en los cálculos de pérdidas de hábitat a causa del desarrollo de energía hidroeléctrica. Foto de Isabel Jones

El desarrollo de la energía hidráulica está en expansión, con proyectos polémicos que se desarrollan en todo el continente americano, África, Asia y Europa.

Aunque a menudo se presenta como una opción de energía renovable, las presas pueden causar una letanía de impactos negativos como: la interrupción el flujo descendente de los nutrientes, la obstaculización de las rutas migratorias acuáticas y daños al sector pesquero. Las presas inundan los bosques, destruyen el hábitat y aumentan la liberación de gases de efecto invernadero, ya que la vegetación se descompone. También desplazan a las comunidades humanas al anegar casas y territorios indígenas.

Un nuevo estudio añade otro impacto a la lista, uno que está muy extendido, pero que hasta ahora han pasado por alto los constructores de presas: la «deuda de extinción» ─la pérdida gradual pero inexorable de las especies y la disminución de la biodiversidad a través del tiempo en las islas creadas por los embalses.

Los promotores de energía hidroeléctrica han sostenido desde hace tiempo que los las islas de los embalses son hábitats de calidad así como áreas de conservación viables ─ambas afirmaciones son falsas, según la nueva investigación.

Una evaluación global de los embalses de islas

El estudio, dirigido por Isabel Jones de la Universidad de Stirling en Reino Unido, cotejó los datos de biodiversidad a partir de 100 estudios de islas creadas ─con el tiempo ya que el aislamiento de hábitats abarca desde 1 a 92 años─ por 15 presas de América del Norte, América Central y Sur, Europa y Asia.

En más del 75 por ciento de los casos estudiados, las presas tuvieron en general un impacto negativo sobre las especies de las islas de los embalses, afectando a factores como la densidad de población de especies, la composición comunitaria ecológica y el carácter de las especies.

El Lago de las Mil Islas, resultado de la construcción de una presa en 1950 en el río Xin’an , fue una de las 15 presas del mundo incluida en un estudio reciente que concluyó con que los constructores no deberían contemplar los embalses de islas como áreas de conservación. Foto de Bryan ONG en Flickr, bajo licencia de Creative Commons CC BY-NC-ND 2.0

Cuando los científicos analizaron más de cerca un subconjunto de datos de 249 de estas islas, que cuantificaron el efecto de las presas en la riqueza de especies de las islas, encontraron un patrón coherente a nivel mundial: el número de especies disminuyó con el tiempo, y las islas más pequeñas perdieron especies más rápido que las de mayor tamaño.

La pérdida «constante y atrasada» de especies indica que incluso si la biodiversidad sigue siendo inicialmente alta después de la creación de la isla, existe una «deuda de extinción» que se saldará en los años siguientes a medida que las especies individuales se extingan.

«Hemos encontrado una reducción devastadora en las especies a través del tiempo en la mayoría de las islas de las represas que estudiamos», dijo Jones. «En promedio, las islas tienen un 35 por ciento menos de especies que los lugares peninsulares cercanos».

El mismo patrón se observó en todos los grupos taxonómicos ─desde aves, mamíferos y plantas a reptiles, hongos e invertebrados─ y en las nueve presas donde se disponía de datos abundantes sobre las especies. Estas presas extensas estaban ubicadas en tres continentes, dentro de bosques tropicales y subtropicales, y en hábitats de pastizales tropicales.

Santuarios de vida silvestre frente a islas de extinción

Jones, estudiante de doctorado investiga los impactos que las presas hidroeléctricas brasileñas están teniendo en la biodiversidad y en el almacenamiento del carbono, para estudiar lo que pasa con las especies de los embalses de islas y probar la noción común de que las islas proporcionan refugios seguros para especies que son desplazadas por los embalses. Los grupos de islas creadas se llegaron a calificar en el pasado como áreas protegidas, como es el caso de la Reserva Biológica Uatumã en Brasil, que abarca muchas de las islas creadas por la presa de Balbina, construida en la década de 1980.

«Los promotores de las presas creen que las islas creadas por los embalses son ‘santuarios de vida silvestre’ útiles para la conservación, pero sin ninguna evidencia cuantitativa para respaldar esta idea», dijo Jones.

Los hallazgos del equipo científico y la realidad están en marcado contraste con el argumento erróneo «santuario de vida silvestre».

«Estos estudios exigen una reorientación decisiva del futuro despliegue de la infraestructura de energía hidroeléctrica en regiones como la Amazonía por parte de los políticos y estrategas energéticos, dado que estamos proporcionando una clara evidencia de defaunación generalizada de los bosques isleños», dijo Maíra Benchimol, científica de la Universidad Estatal de Santa Cruz, Brasil, quien investigó los impactos producidos en la biodiversidad en Balbina, pero no participó en este estudio reciente.

El carpincho es el roedor más grande del mundo. La pérdida de especies de las islas también significa la pérdida de las interacciones entre especies: sin depredadores, los carpinchos han convertido algunas islas dentro del embalse Balbina en Brasil en «lugares donde campan a sus anchas», dijo la investigadora principal Isabel Jones a Mongabay. Foto de Rhett A. Butler

Las extinciones insulares generalizadas han sucedido, «incluso en un escenario optimista de protección asegurado por una gran reserva biológica», como en el caso de la presa de Balbina, señaló Benchimol. Otras presas, sin dichas protecciones pueden esperar «experimentar incluso mayores pérdidas de biodiversidad, teniendo en cuenta los posibles efectos de la caza y la tala de árboles».

«Si la megapresa es completamente inevitable, aconsejamos que la pérdida de hábitat y de biodiversidad se compense a nivel ambiental en forma de áreas protegidas tanto dentro como fuera del lugar», dijo Benchimol.

El quid del argumento de los investigadores: al hacer cálculos de pérdida de hábitat como resultado de la [construcción] propuesta de una presa y un embalse, las islas deberían contemplarse como una pérdida total, más que como áreas de conservación de la biodiversidad.

El problema de las islas

Entonces ¿por qué no son las islas lugares idóneos de conservación de especies? Porque cuando se trata de mantener la biodiversidad y las poblaciones viables de plantas y animales, el área, los bordes y el aislamiento importan.

Los animales individuales necesitan una cierta cantidad de espacio para sobrevivir y, por extensión, las poblaciones sanas y sostenibles también tienen requisitos mínimos de espacio que dependerán del tamaño y de la ecología de las especies.

Las islas a menudo son simplemente demasiado pequeñas para mantener poblaciones viables, en particular de las especies de mayor tamaño y las que se encuentran en lo alto de la cadena alimentaria.

Un problema adicional es que proporcionalmente habrá más de un hábitat cerca de la orilla de las islas, lo cual reduce de forma eficaz el área del hábitat interior del bosque. En los bosques tropicales, los llamados «efectos de borde» son especialmente pronunciados, ya que están expuestos a mayor luminosidad, a temperaturas más altas y a vientos más fuertes que el sotobosque oscuro y protegido dentro de las profundidades del bosque. Los bordes también pueden ser susceptibles a una mayor depredación y a invasiones de especies exóticas.

Los esqueletos de los árboles sumergidos dentro del embalse de Balbina. A medida que la vegetación se descompone, el metano ─un potente gas de efecto invernadero─ se libera a la atmósfera. El desarrollo de la energía hidroeléctrica puede causar una larga lista de impactos sociales y ambientales negativos, a pesar de promoverse como una fuente de energía limpia. Crédito de imagen: Isabel Jones

Como las islas están separadas de los hábitats de «tierra firme», es más difícil para las especies moverse a través del paisaje fragmentado y restaurar las poblaciones cuando sufren caídas. Las especies adaptadas al interior del bosque, tales como las aves del sotobosque, son particularmente reacias a cruzar los tramos abiertos de agua entre el continente y la isla.

Biogeografía de las islas

Estas relaciones generales entre la riqueza de especies, el área y el aislamiento son la base de la Teoría de la Biogeografía de Islas (TBI), una teoría clásica ecológica desarrollada por Robert MacArthur y EO Wilson en la década de 1960.

Estas ideas fueron exploradas aún más en un contexto de conservación a largo plazo del Proyecto de Dinámica Biológica de Fragmentos Forestales (BDFFP) establecido por el investigador Tom Lovejoy en 1978. Ese experimento en la Amazonía brasileña supervisa cómo cambia la biodiversidad en «islas» con bosques de diferentes tamaños a largo plazo cuando están rodeadas y aisladas por un paisaje deforestado.

Sin embargo, los hallazgos de Jones sobre las islas creadas por los embalses presentaron una diferencia fundamental con respecto a la teoría clásica de TBI, que defiende que cuanto más próximas a “tierra firme” sean las «islas”, más especies las colonizarán. En el caso de las islas creadas por las presas, esto significaría que las más próximas a la costa y al bosque continuo tendrían mayor riqueza de especies que las más alejadas, ya que las especies de tierra firme volverían a colonizar las islas cercanas más fácilmente que las lejanas.

Sin embargo, se descubrió que la distancia no resultaba en absoluto un factor influyente en la riqueza de especies en las islas de los embalses.

«Nuestros resultados son un ejemplo de cómo podemos modificar el TBI para abarcar nuevos entornos [de islas], como los archipiélagos artificiales [inducidos por los embalses] que estudiamos, y complementan los estudios de fragmentación a largo plazo, como el PDBFF», en la Amazonía, dijo Jones. «El hecho de que hayamos descubierto que la distancia no es un factor significativo de la pérdida de especies en islas [de embalse] muestra que estos sistemas de matriz extrema (tierra frente a agua) representan el peor de los casos en términos de efectos de fragmentación [del hábitat]».

La deuda de extinción afecta a las islas del embalse

Parece ser que la deuda de extinción no solo significa una reducción en el número de especies en las islas. Significa algo aún más grave: así como las especies desaparecen, también lo hacen numerosas e importantes interacciones biológicas entre ellas, lo que resulta en una inestabilidad y desequilibrio de los ecosistemas, y el debilitamiento de la resistencia ecológica a los factores agresores del medio ambiente.

«Las alteraciones en los niveles de depredación pueden [por ejemplo] suponer que algunos herbívoros se vuelvan hiperabundantes, lo que a su vez altera la vegetación; por ejemplo algunas islas en el archipiélago de Balbina [Brasil] ahora no son más que el césped de pastoreo de los carpinchos, ya que la presión de depredación sobre estos animales se ha reducido», explicó Jones.

La dispersión de las semillas de plantas también puede sufrir: las especies de semillas grandes se ven especialmente afectadas por la desaparición de aves y animales que generalmente esparcen las semillas. La pérdida de ciertas especies de árboles puede traer graves consecuencias en los procesos de mayor escala, tales como el ciclo del carbono. «Las alteraciones en las comunidades de árboles a largo plazo modificarán la cantidad de carbono que almacenan estas comunidades remanentes de árboles, así como la degradación adicional causada por los impactos en la genética de las comunidades de árboles por todo este paisaje fragmentado», dijo Jones, quien investiga actualmente las consecuencias a largo plazo de la reducción de la dispersión de semillas en los ecosistemas insulares de Balbina.

Todos estos efectos ecológicos en cadena son motivo de preocupación, sobre todo mientras los constructores sigan valorando erróneamente las islas por su potencial de conservación.

«Los ecosistemas mueren por miles de incisiones y los ríos lo hacen por miles de presas», dijo Peter Bosshard de la ONG International Rivers. «Las presas siempre fragmentan los ecosistemas, ya sea en forma de islas, de embalses aislados o de ríos truncados. Los planificadores y quienes toman decisiones necesitan tener estos impactos en cuenta cuando comparen los nuevos proyectos de energía hidroeléctrica con otras soluciones de energía solar, eólica u otras fuentes de energía renovable».

Jones está de acuerdo: «Los promotores de presas [deben] reconocer y entender que las islas no pueden ser utilizadas para la conservación, y que la concesión de licencias de presas debe tener en cuenta explícitamente el destino de las especies varadas en las islas», dijo. «Representar completamente los impactos a largo plazo y diseñar la compensación de biodiversidad apropiados podría ser una manera de hacer el trabajo de desarrollo tanto para las necesidades de energía como de biodiversidad».