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Elección de Donald Trump deja a delegados climáticos en la COP22 horrorizados y estremecidos, pero firmes

  • El presidente electo Donald Trump prometió en su campaña que retiraría a Estados Unidos del Acuerdo Climático de París, una acción que, según los delegados de la COP22 y ONG, si sucediera, sería un desastre para el mundo y la economía de EE.UU.
  • El Acuerdo Climático de París ha entrado en vigor en noviembre y 195 naciones, entre ellas Estados Unidos, están obligadas a respetar sus compromisos voluntarios de reducir las emisiones de carbono y cumplir el acuerdo durante tres años antes de poder retirarse. El abandono de Trump y Estados Unidos llevaría un año más, es decir todo su periodo presidencial.
  • “Más allá de la política nacional, la modernización del sistema energético y de la infraestructura básica [como impulsa el Acuerdo de París] es buena para la economía de EE.UU., para los trabajos, para el crecimiento”, dijo Christiana Figueres, antigua secretaria ejecutiva de recientes cumbres climáticas de la ONU.
  • “El Acuerdo de París fue firmado y ratificado no por un presidente, sino por Estados Unidos. En favor de la ley internacional, y de la supervivencia humana, las naciones del mundo pueden, deben hacer y harán que EE.UU. cumpla con sus compromisos climáticos”, dijo Carroll Muffett, presidente del Centro de Derecho Ambiental Internacional.
El Secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, firma el Acuerdo sobre el Cambio Climático de París en la ONU el Día de la Tierra en 2016. Estados Unidos está obligado por ley a cumplir el Acuerdo. Con estas condiciones, el presidente electo Trump necesitaría cuatro años para retirarse del acuerdo legalmente, como ha amenazado con hacer. Foto cortesía del Departamento de Estado de EE.UU.

La sorprendente elección de Donald Trump como el próximo presidente de Estados Unidos ha dejado a los delegados que asisten a la 22º Cumbre Climática de las Naciones Unidas en Marrakech, Marruecos, horrorizados y estremecidos, y con actitudes que van de desafío a un deseo de optimismo.

Para atraer económicamente la naturaleza empresarial del presidente electo, Christiana Figueres, antigua secretaria ejecutiva de recientes cumbres climáticas de la ONU, dijo: “Más allá de la política nacional, la modernización del sistema energético y de la infraestructura básica es buena para la economía de EE.UU, para los trabajos, para el crecimiento”.

Michael Brune, director ejecutivo de The Sierra Club, no se mordió la lengua: “Donald Trump cuenta con la desfavorecedora distinción de ser el único cabeza de estado del mundo que rechaza el consenso científico que dice que la humanidad está causando el cambio climático. Pase lo que pase, Trump no podrá cambiar el hecho de que la energía eólica y la solar son cada vez más económicas y accesibles que los sucios combustibles fósiles”.

No se puede culpar a los delegados por sentirse preocupados y consternados. Barack Obama ha sido el primer presidente de Estados Unidos que ha hecho que las políticas para el cambio climático sean una pieza central de su legado. Su secretario de estado, John Kerry, tuvo un papel determinante en el impulso del Acuerdo de París en diciembre del año pasado.

La candidata presidencial del partido democrático, Hillary Clinton, había prometido que seguiría trabajando sobre el legado de Obama. Sin embargo, el que ocupe la Casa Blanca en enero será Trump, quien, como indicó Brune, ha definido la ciencia climática como “un engaño” y ha prometido “cancelar” cualquier compromiso que realizara su predecesor en el Acuerdo de París.

Trump ha definido ciencia climática como “un engaños” y ha prometido “cancelar” el compromiso del presidente Obama con el Acuerdo de París. Si lo hace, Estados Unidos será el único país del mundo que rechaza el consenso científico que dice que la humanidad está causando el cambio climático. Foto cortesía de la NASA

No hay salida rápida

No le será fácil mantener su promesa. Los líderes de más de 75 países que representan el 60 por ciento de las emisiones globales de carbono ratificaron el Acuerdo de París en solo 10 meses (eran necesarios 55 países y un 55 por ciento de las emisiones) y le dieron la fuerza de ley internacional el 4 de noviembre.

Los 195 países en el Acuerdo están ahora obligados a cumplir sus compromisos voluntarios para reducir las emisiones de carbono y respetar todas las disposiciones del acuerdo durante tres años antes de poder retirarse. Los funcionarios de la ONU afirman que retirarse del acuerdo llevaría un año más después de esos tres, lo cual representa todo un periodo electoral.

“El Acuerdo de París fue firmado y ratificado no por un presidente, sino por Estados Unidos”, dijo Carroll Muffett, presidente del Centro de Derecho Ambiental Internacional. “A favor de la ley internacional, y de la supervivencia humana, los países del mundo pueden, deben hacer y harán que Estados Unidos cumpla con sus compromisos climáticos”.

Cultivos atrofiados en la parte este del Cuerno de África. La sequía se está intensificando rápidamente de forma global, también en Estados Unidos, a causa del cambio climático, y es una amenaza para el suministro de alimentos del mundo, lo cual lleva al malestar civil y el debilitamiento de la estabilidad de los gobiernos. El ejército de EE.UU. ha avisado repetidamente de que el cambio climático es una de las principales amenazas a la seguridad mundial y de Estados unidos. Foto cortesía de USAID Africa Bureau.

Hilda Heine es presidenta de la República de las Islas Marshall, una nación cuya existencia se ve amenazada por el aumento del nivel del mar. Ella quiso recordar a Trump cuáles serán sus responsabilidades globales compartidas.

“Trump ha sido una fuente de fanfarronadas sobre el cambio climático durante el último año”, dijo, “pero ahora que la… realidad de su liderazgo se ha asentado, espero que se dé cuenta de que el cambio climático es una amenaza para su pueblo y para los países que comparten mar con Estados Unidos, entre ellos el mío”.

Tina Johnson, directora de políticas de US Climate Action Network (red de organizaciones centradas en el cambio climático) parece querer llamar la atención de la naturaleza competitiva de Trump:

“Ha tenido la oportunidad de catalizar más acciones climáticas que envíen una señal clara a los inversores para que continúen con la transición hacia una economía impulsada por las energías renovables. China, India y otros competidores económicos se apresuran por ser el superpoder de la energía limpia, y Estados Unidos no querrá quedarse atrás”.

Huesos esparcidos de un elefante africano joven, víctima de la sequía, que se encontraron al borde del Parque Nacional Tsavo Occidental en Kenya. Trump prometió que se retiraría del Acuerdo Climático de París, una amenaza no solo para las naciones y los pueblos, sino también para la vida silvestre con la que compartimos el planeta. Foto de Chris T Cooper con licencia Creative Commons Atribución 3.0 Licencia Unported

Los objetivos en Marrakech

El objetivo del Acuerdo de París es avanzar rápidamente hacia una economía sin carbono para ralentizar el calentamiento global y evitar que las temperaturas globales aumenten otro medio grado Celsius para 2100. Los delegados en Marrakech trabajan en el desarrollo del “manual operativo” para conseguir una variedad de objetivos ambiciosos. Una cooperación enérgica de Estados Unidos, el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero después de China, se considera crucial.

La Tierra ha vivido el año más cálido registrado más de doce años consecutivos. La temperatura media global ha aumentado 1 grado Celsius (1,8 Fahrenheit) desde 1900, lo cual ha resultado en el deshielo de los casquetes polares, el aumento del nivel del mar, la muerte de los corales, sequías permanentes y tormentas de una ferocidad sin precedentes.

“Desde la infraestructura a la ayuda internacional, cada decisión del próximo presidente debería tomarse con la lente de una acción climática firme”, afirmó May Boeve, directora ejecutiva de 350.org, ONG de acción climática. “No basta con admitir que el cambio climático es real. Necesitamos un presidente que acelere drásticamente la transición de los combustibles fósiles a un 100 % de energía renovable para todos”.

Conscientes de que sus llamamientos pueden caer en saco roto, algunos delegados de la ONU se preparan para aumentar la presión sobre los alcaldes de algunas de las ciudades más importantes, como Pekín, Nueva Delhi, Tokio, Bangkok y Los Ángeles para que intensifiquen los esfuerzos por reducir su huella de carbono.

En cualquier caso, el papel del gobierno de EE.UU se prevé importante. Trump no es el único que expresa hostilidad hacia cambio climático. El partido republicano, que en enero tendrá el control de la Cámara de Representantes y del Senado, no ha mostrado ningún interés en apoyar las iniciativas climáticas de Obama.

No obstante, una delegada, Annaka Peterson, responsable de programa sénior de la ONG Oxfam América, hizo su llamamiento de todos modos.

“El mundo no va a esperar a EE.UU. y el clima tampoco,” dijo Peterson. “Este año, los impactos del cambio climático han costado cientos de miles de millones de dólares a Estados Unidos, y solo en el sur de África hay unos 40 millones de personas en riesgo de hambruna. El próximo presidente tiene que trabajar con el Congreso para avanzar más rápidamente en la reducción de emisiones y proteger los derechos de los hombres y las mujeres en la primera línea de la crisis climática”.

Los restos de un mitin de Trump en Cedar Rapids, Iowa. Foto de Max Goldberg con licencia Creative Commons Atribución 2.0 Licencia genérica