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Balance ambiental: lo bueno, lo malo y lo feo que dejó el 2017 para Colombia

Imagen aérea de las plantaciones de palma aceitera en Maríalabaja. Cortesía de: Observatorio de Territorios Étnicos y Campesinos (OTEC) Universidad Javeriana en convenio con UE. Proyecto CUANDO TENGAMOS LA TIERRA, CRECERÁ LA SEMILLA (Contrato Unión Europea N°. EIDHR/2015/371-341).

Imagen aérea de las plantaciones de palma aceitera en Maríalabaja. Cortesía de: Observatorio de Territorios Étnicos y Campesinos (OTEC) Universidad Javeriana en convenio con UE. Proyecto CUANDO TENGAMOS LA TIERRA, CRECERÁ LA SEMILLA (Contrato Unión Europea N°. EIDHR/2015/371-341).

La violencia que amenaza la vida de los líderes sociales y ambientales en Colombia y la muerte de 186 de ellos, es una de las malas noticias que deja el 2017. La firma del Acuerdo de Paz entre el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) trajo como consecuencia una escalada de violencia, luego que los terrenos desocupados por la guerrilla fueron tomados por bandas criminales, dedicadas en muchos casos a la minería ilegal y al narcotráfico, que se resisten hoy a devolverles sus tierras a las poblaciones desplazadas que optaron por volver a sus territorios. A este escenario, hay que sumarle el aumento de la deforestación y las amenazas a la biodiversidad.

Sin embargo, también es necesario resaltar que si hubo una buena noticia este año, fue la declaratoria de nuevas áreas protegidas, así como la ampliación de otras ya existentes. Esto para los expertos significó un gran avance en la conservación de ecosistemas representativos de Colombia, que hoy se integran al Sistema de Áreas Nacionales Protegidas.

Mongabay Latam buscó algunas de las voces más representativas del sector ambiental colombiano para hacer un balance de los temas más importantes que marcaron la agenda del 2017.

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Lo bueno del 2017

La noticia positiva del año fue la ampliación y declaratoria de nuevas áreas protegidas en Colombia, permitiendo que más de la quinta parte del país esté protegido con un total de 28,5 millones de hectáreas representadas en reservas regionales y de la sociedad civil, los distritos de manejo integrado, los santuarios de fauna y flora, y por supuesto los parques nacionales.

Foto: Fundación MarViva.

NUEVAS ÁREAS PROTEGIDAS

Para Franco una buena noticia es la contribución del IDEAM en la creación del  “mapa nacional de ecosistemas como herramienta para la toma de decisiones y la definición de declaratorias de nuevas áreas protegidas en el país y la priorización de ecosistemas estratégicos”.

“Colombia cumplió la meta de proteger más de 28,5 millones de hectáreas en el país, sin duda esa fue la mejor noticia del año”, resaltó Mantilla.

“La declaratoria de áreas protegidas y el crecimiento de estas áreas en el  país”, fue bastante directo en señalarlo Negrete.

Para Lema la ampliación del Santuario de Fauna y Flora Malpelo y la declaratoria de los Distritos de Manejo Integrados del Pacífico colombiano «son una noticia positiva para el país.”

ESTRATEGIAS PARA SALVAR LOS BOSQUES

Franco explicó que a través de un decreto tuvieron la oportunidad de “fortalecer el sistema nacional de información forestal, del monitoreo de bosques y el inventario forestal, con esas tres herramientas debemos como instituto entregarle al país un instrumento que le permita a los colombianos tener el acceso a la información”. El director de IDEAM también mencionó como un logro la aprobación y publicación de la Estrategia de control a la deforestación y afirmó que: “es un elemento tan robusto que supera al sector ambiental, el éxito de esta estrategia está en que todos los sectores participen”.

Para Mantilla si bien en el país aumentó la deforestación, es necesario resaltar que se identificaron «esfuerzos en comunidades campesinas que aportaron a la conservación a través de prácticas sostenibles con sistemas productivos bajos en carbono, demostrando la importancia de los acuerdos de conservación para no limitar la misma solo a las áreas protegidas”. Mantilla también mencionó como un avance “la restauración productiva y el uso sostenible de los servicios de la Amazonía” como estrategias que “contribuirán con la conectividad de los paisajes amazónicos”.

Finalmente, la experta añadió como un logro “el establecimiento de medidas, acciones, indicadores de medición y recursos en el marco de la Estrategia Integral de Control a la Deforestación y Gestión de los Bosques en el país», lo que considera un verdadero acierto «sobre todo para la Amazonía considerada una de las regiones con mayor deforestación de Colombia”.  

“En bosques salvo los compromisos a nivel internacional de Colombia de frenar la deforestación a cero en 2020, las noticias para el país en términos de deforestación no han sido positivas”, fue enfático Negrete.

LA APUESTA POR LA BIODIVERSIDAD

En biodiversidad, la buena noticia del 2017 para Franco es sin duda «el aporte que ha venido haciendo el Instituto Humboldt, a través de los reportes de biodiversidad y  el mapa de ecosistemas, en términos prácticos, el producto es muy valioso.”

“Los avances en la recuperación de más de 20 humedales con las comunidades indígenas del Amazonas, en un esfuerzo por proteger estos ecosistemas de los que depende la seguridad alimentaria y la oferta de alimentos de estas comunidades”, indicó. Esos esfuerzos han visto sus frutos en el interés de declaratoria del lago Tarapoto como un sitio RAMSAR para la Amazonía.  

Negrete señaló como un logro del 2017, en el rubro de biodiversidad, «los pasos que se están dando para el levantamiento de la veda del caimán aguja enfocado a su aprovechamiento y uso sostenible  para la conservación en pro de la especie y el desarrollo de las comunidades en el departamento de Córdoba”. El abogado ambiental no quiso dejar de mencionar también como un logro “la delimitación del páramo de Santurbán por mandato de la corte constitucional”.

“La Expedición Colombia Bio es sin duda una de las buenas noticias en biodiversidad en el país, que ha venido entregando resultados de nuevas especies para la ciencia en un proceso que está acercando la biodiversidad al ciudadano común y sobre todo al ciudadano urbano que la siente tan lejana”, explicó Lema.

POLÍTICAS AMBIENTALES

“La nueva norma de calidad del aire es bien importante en la medida en que la hace más exigente, busca que las Corporaciones y las otras autoridades ambientales entreguen más información más periódica a las comunidades y ellas tomen partido en términos de calidad del aire de su territorio, ahora tienen que entregar información cada tres, cada seis y cada 12 meses al IDEAM”, señaló el director de IDEAM.

“La ratificación de Colombia al Convenio de Minamata sobre el Mercurio y el esfuerzo por eliminar su uso a través del proyecto de Ley que hoy espera la aprobación del Congreso”, mencionó como un avance en las políticas ambientales del país. También es una buena noticia para Mantilla la iniciativa ‘Misión de Crecimiento Verde’ liderada por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), “a través de la cual se buscan definir los insumos y lineamientos de la política pública para orientar el desarrollo económico del país hacia el crecimiento verde”.

Para Lema, los impuestos al carbono y al uso de bolsas plásticas son “dos políticas que de un día para otro detonaron comportamientos distintos en los individuos y en las empresas porque se vieron obligadas a medir su huella, entendiendo igualmente cómo funciona el mercado de carbono y la compensación a través de la compra de créditos de carbono motivando la movilización de un mercado que en Colombia no habíamos logrado activar de manera significativa”. Y también rescató entre los avances la promulgación del Decreto 870 y la creación del Conpes 3886, dos instrumentos económicos de pagos por servicios ambientales “para la conservación ambiental, tema que puso los pagos por servicios ambientales en la agenda presidencial”.  

PUEBLOS INDÍGENAS

“Siete consultas populares y 21 acuerdos municipales en contra de la minería, los hidrocarburos y el establecimiento de puertos e hidroeléctricas movidas por las comunidades, que pretenden defender su patrimonio aunque el gobierno los intenta bloquear y no está de acuerdo en los usos democráticos”, dijo. Negrete rescató el papel que jugó la ciudadanía al exigir la aplicación de mecanismos democráticos frente a la defensa de su territorio y del patrimonio ecológico  como las consultas populares y los acuerdos municipales”.

“La posibilidad de que el cabildo mayor indígena de Mutatá Antioquia entre al mercado de carbono, es una buena noticia que estimulará que otros pueblos indígenas vayan sumando sus territorios colectivos a esta iniciativa”, resaltó la experta de Fondo Acción.

Para el líder indígena “la ampliación de los resguardos indígenas de Puerto Sábalo Los Monos en 413 hectáreas y del resguardo indígena Uitoto de Monochoa en 154 790 hectáreas es una de las buenas noticias del año 2017”.  Los resguardos conectan el Parque Nacional Natural Chiribiquete, el más grande del país, con el resguardo también más grande que es El Predio Putumayo. Para el líder de la comunidad de Monochoa, esta ampliación del resguardo indígena “es una oportunidad para que las comunidades ejerzan su autonomía sobre el manejo de los bosques de esta zona indígena, teniendo en cuenta que para las comunidades es una nueva oportunidad para decidir sobre las actividades que desarrollan en su territorio con sus activos naturales”.

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Lo malo del 2017

Uno de los temas que más ha resonado a nivel nacional e internacional en el 2017, es la muerte sistemática de líderes sociales y ambientales, con un saldo de más de 186 líderes asesinados entre enero de 2016 y agosto de 2017, según la Defensoría del Pueblo de Colombia. Este panorama fue confirmado por el informe de la ONG Global Witness, que sitúa a colombia como el segundo país más peligroso en el mundo para los defensores del medio ambiente, lo que se evidencia en la muerte de 37 defensores durante el 2016.

Foto: Rafael Ríos.

ÁREAS PROTEGIDAS EN PELIGRO

“Las actividades ilegales alrededor de las áreas protegidas, minería, tala ilegal, cultivos ilícitos, teniendo en cuenta la vulnerabilidad de las áreas protegidas”, declaró Franco.

Para Negrete hace falta trabajar en el control efectivo de las áreas protegidas, «la carencia de gobernanza que permita que se desarrollen las actividades que de acuerdo con el marco normativo se deben realizar en su interior y la problemática no resuelta de los campesinos que habitan al interior de los Parques Nacionales Naturales, no es una buena noticia para el país.”

“La debilidad de Parques Nacionales Naturales de Colombia, una entidad a la que le toca dar grandes luchas para tener pequeños triunfos”, mencionó.

PÉRDIDA ACELERADA DE BOSQUES

“Lo más negativo del 2017 es la condición de la deforestación, incluso sostener la tasa que tenemos va a ser imposible si depende exclusivamente del sector ambiental, este es un tema que debe convertirse en una política de estado para poder frenar o al menos sostener la tasa de deforestación presente en Colombia”, indicó. Y luego fue enfático al decir que “el Estado visto como un ‘todo’ debe comprometerse con detener la deforestación, sector infraestructura, agropecuario, energético, todos los sectores deben tomar en serio los bosques del país porque los estamos perdiendo muy rápido”.

“No logramos mostrar que sí hay una respuesta a la deforestación a través de la incidencia en el territorio con experiencias exitosas desarrolladas por las comunidades”, declaró Mantilla.

“En el país definitivamente no hemos avanzado en una regulación sobre las estrategias complementarias de conservación”, dijo Negrete.

“La deforestación en el país y su aumento fue crónica de una muerte anunciada”, para la especialista. “Se advirtió que con la salida de las FARC del territorio una vez se firmara la paz, se generarían nuevas ocupaciones y unos fenómenos de colonización precipitada y un avance de la frontera agrícola que traería como consecuencia una deforestación acelerada, evidenciando una falta de preparación del gobierno frente a algo que se venía venir y que fue anunciado por muchas organizaciones”, explicó.

“La extracción de bosques por parte de las comunidades y la falta de control en el uso de este recurso es una noticia negativa”, concluyó Mendoza.

BIODIVERSIDAD AL LÍMITE

En términos de biodiversidad, para Franco «falta profundizar en bioprospección, en bioanálisis y bioeconomía, lo malo es que hay una debilidad en la investigación sobre estos temas, no solo es fortalecer los mercados verdes, es profundizar en el conocimiento para tener más certidumbre». El funcionario agregó que “definitivamente hacen falta muchos más recursos para investigación”.

Para Mantilla el mayor problema es no creer que la biodiversidad colombiana “pueda generar activos que mejoren las economías regionales”.

“En términos de biodiversidad tenemos una política del año 2012 que no se aplica y los ecosistemas estratégicos del país siguen siendo desconocidos y amenazados por las actividades extractivas”, mencionó. Y criticó, en el caso de los páramos de Santurbán, que se haya estimulado la firma de acuerdos para promover “la industria extractiva y la violación según la corte constitucional de cuatro derechos fundamentales con la delimitación de Santurbán, proceso en el que hoy deberían rendir cuentas quienes delimitaron el páramo de manera inadecuada desconociendo los intereses de las comunidades locales según La Corte Constitucional”.

POLÍTICAS AMBIENTALES

“La reducción del presupuesto ambiental en un 24.21 % con respecto al 2017 es una mala noticia sobre todo cuando los procesos de deterioro ambiental persisten”, declaró Negrete.

La reducción en el presupuesto ambiental es un mala noticia para Lema, tomando en cuenta que se trata de un sector «que ya tenía un presupuesto débil y que además perjudica a institutos de investigación que son esenciales en la toma de decisiones no solo del sector ambiental sino de otros sectores”.

PUEBLOS INDÍGENAS

“Frente a las comunidades indígenas hay que seguir trabajando en la gobernanza y en el manejo coordinado y participativo en la administración de los recursos”, dijo el director de IDEAM.

“La pérdida de líderes sociales y ambientales es un tema dramático para el país”, señaló Mantilla. Además criticó el hecho de “que existan comunidades con una brecha de pobreza tan grande y no tener la capacidad de entender las prácticas sostenibles de las comunidades pretendiendo cambiar la seguridad y la soberanía alimentaria por subsidios que hacen perder el conocimiento tradicional, no es un acierto en el país”.

Para Negrete es una mala noticia “el reiterado y sistemático incumplimiento a las comunidades indígenas y la falta de reconocimiento del valor de sus territorios”. También señaló que no se ha avanzado en la reforma del código de minas, “para que no se sigan otorgando títulos mineros de forma inconsulta (…) por lo que el impacto de la minería sigue generando conflictos socio ambientales”.

“Los asesinatos de los líderes sociales e indígenas es sin duda otra de las malas noticias del 2017”, apuntó. Y enfatizó Lema que hoy “los líderes en nuestro país no pueden luchar ni por sus comunidades ni por el medio ambiente porque son asesinados y nos están arrebatando gente valiosa”.

Para Mendoza “la proliferación de los modelos extractivos como la minería” es una mala noticia del 2017, tomando en cuenta que las comunidades están empezando a sumarse a esta actividad ilegal, por la falta de oportunidades. Y agregó que “el modelo extractivista y la llegada al territorio de diversos tipos de explotación, degradan culturalmente a las comunidades indígenas que pierden sus conocimientos tradicionales y pierden la autonomía cultural”.