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Millones: informe revela las cifras del comercio legal de animales amazónicos

guacamayo azulamarillo

El informe encontró que el promedio de loros exportados fue de 12 000 por año y que 56 especies fueron comercializadas en total. La amazona alinaranja (Amazona amazonica) y el guacamayo azulamarillo (Ara ararauna), retratado en esta foto, fueron las más comerciadas de las especies de loros. Foto por Luc Viatour / https://Lucnix.be usada bajo una licencia CC BY 2.0.

  • La atención respecto al tráfico de especies siempre se ha enfocado en África. Pero un nuevo informe echa luz sobre el vigoroso comercio legal e internacional de plantas y animales de ocho naciones amazónicas.
  • La industria legal exporta 14 millones de plantas y animales anualmente, a lo que se suma el peso de un millón de kilogramos, repartido entre piel de caimán y pecarí para la industria de la moda, tortugas y loros vivos para el comercio de mascotas y paiches para la industria alimenticia.

Por primera vez, el comercio multimillonario del tráfico de especies silvestres que se origina en países amazónicos ha sido analizado en detalle. Un informe nuevo producido por el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación de las Naciones Unidas (UNEP-WCMC, por sus siglas en inglés), del Reino Unido, identifica las principales rutas de exportación que siguen millones de animales amazónicos y plantas —desde loros vivos, hasta orquídeas e incluso pieles de caimán— que son comercializados a lo largo del mundo.

El informe cubre todo el comercio legal de especies —lo que incluye tanto animales amazónicos capturados en su hábitat como criados en cautiverio—, valorado en 128 millones de dólares al año. Las exportaciones alcanzan los 14 millones de individuos, a lo que todavía se suma el peso de un millón de kilogramos repartido entre piel de caimán y pecarí para la industria de la moda, tortugas y loros vivos para el comercio de mascotas, y arapaimas, un pez enorme de agua dulce, para la industria alimenticia.

Pablo Sinovas, miembro del UNEP-WCMC y autor principal del informe, dijo que el trabajo abordó una brecha de conocimientos marcada por los gobiernos regionales de la Amazonía. Richard Thomas, de la ONG TRAFFIC (una red que monitorea el comercio de vida silvestre), hizo eco a este sentimiento y dijo que “en los años recientes, se ha puesto demasiada atención sobre los flujos comerciales entre Asia y África, mientras que el importante tráfico en las Américas, especialmente en Latinoamérica, ha sido enormemente inadvertido”. Thomas le dio la bienvenida a este informe como “un esfuerzo valioso por analizar e interpretar los grandes volúmenes de tráfico de especies listadas en la CITES”.

De acuerdo al autor principal del informe, Pablo Sinovas, el tráfico del terecay (Podocnemis unifilis) se ha “disparado”. Hasta 300 000 tortugas vivas son exportadas cada año para el comercio de mascotas. “Este nivel de exportaciones es respaldado por programas de conservación activa y de uso sustentable de la Amazonía peruana, donde comunidades locales ‘cultivan’ la especie”, dijo Sinovas. Foto por Charlesjsharp, usada bajo una licencia CC BY-SA 4.0.

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies (CITES) —un tratado entre 183 grupos (182 gobiernos estatales y la Unión Europea)— existe para asegurar que las especies amenazadas no sean sobreexplotadas. Las especies listadas en la CITES deben ser comerciadas dentro de límites sustentables, fijados de acuerdo a qué tanto están en riesgo, y todas las exportaciones deben reportarse nacionalmente. El nuevo informe compiló la información de ocho países amazónicos —Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela— para el período comprendido entre 2005 y 2014.

¿Cuáles son los animales más comercializados?

Con un promedio de 770 000 unidades exportadas anualmente, el producto más comerciado fue la piel del caimán de anteojos (Caiman crocodilus), el cual vino principalmente de centros de reproducción en cautiverio de Colombia. Singapur, México y Tailandia fueron sus principales importadores, según encontró el informe.

El terecay (Podocnemis unifilis), que tiene como destino Hong Kong y China, fue otra de las principales exportaciones. El comercio de esta especie, la cual se cataloga como Vulnerable por la UICN, se ha “disparado” a números que alcanzan hasta los 300 000 individuos, de acuerdo a Sinovas. “Este nivel de exportaciones es respaldado por programas de conservación activa y de uso sustentable de la Amazonía peruana, donde comunidades locales ‘cultivan’ la especie”, señaló. Los huevos (que tienen un índice de mortalidad alta) son recolectados, protegidos en playas artificiales para maximizar el número de nacimientos y luego exportados, al tiempo que otros que se encuentran en etapa juvenil son regresados a su hábitat para reponer la especie, explicó Sinovas.

El nuevo informe, producido por el UNEP-WCMC, encontró que 14 millones de especímenes y un millón de kilogramos de productos son traficados legalmente, cada año, en una industria que reporta ganancias de 128 millones de dólares anuales. Esta ilustración muestra las rutas principales de tráfico y los grupos principales de productos que fluyen a lo largo de ellas. Los grupos están ordenados por el volumen del comercio y sombreados según la fuente (negro: >75% es silvestre; gris oscuro: del 25 a 75% es silvestre; gris claro: <25% es silvestre). El grosor de las flechas denota los volúmenes relativos. Ilustración cortesía de UNEP-WCMC.

Otras exportaciones significativas incluyen las pieles de pecarí (41 000 al año, principalmente del pecarí de collar [Pecari tajacu]) y la fibra de vicuña (Vicugna vicugna), la mayoría de las cuales fueron destinadas a la industria europea de la moda. Tortugas, lagartos, serpientes, ranas punta de flecha, loros y caimanes vivos, todos fueron exportados para el comercio de mascotas.

El paiche (Arapaima gigas), un enorme pez de agua dulce, fue comerciado lo mismo como especie ornamental que como carne. Los años recientes han visto exportaciones anuales de 30 000 peces, los cuales se originan en Perú y se dirigen a acuarios de Hong Kong y 100 000 kilogramos de carne proveniente de Perú y Brasil que tiene como destino tiendas y restaurantes en los Estados Unidos. Las orquídeas —150 mil plantas al año, casi todas propagadas artificialmente en Brasil, Ecuador y Venezuela— y la madera de caoba fueron los principales productos de plantas que se vieron en el mercado.

Sapito minero. Ranas, tortugas, loros, serpientes y caimanes vivos fueron exportados de países amazónicos para el comercio de mascotas. Foto por Rhett A. Butler / Mongabay

De acuerdo a Sinovas, fueron de particular notoriedad los “relativamente grandes volúmenes de loros, reptiles y anfibios conseguidos en su hábitat silvestre, exportados desde Guyana y Surinam”. Existen grandes franjas de bosque prístino en estos países, explicó, los cuales tienen “el potencial de hospedar poblaciones considerables de las especies aprovechadas”. Sin embargo, mientras que este comercio es legal, es importante señalar que con frecuencia hacen falta datos de la población e información que determine qué niveles de aprovechamiento serían sustentables con el paso del tiempo, dijo Sinovas. Sin tales datos, la sobreexplotación es siempre un riesgo.

¿Animales amazónicos criados en África?

Otro importante tema documentado por el informe fue el desarrollo del tráfico de especies desde países no nativos, con frecuencia como resultado de la prohibición del comercio en su país de origen. Esto incluye “loros nativos de la Amazonía que son criados y exportados por Sudáfrica [y] plantas suculentas (como los cactos) nativas de países amazónicos que son propagadas y exportadas por Kenia”, dijo Sinovas. “Algunas de estas especies de hecho son endémicas de un solo país”.

El comercio de este tipo “plantea cuestiones relacionadas con el acceso y distribución de los beneficios provenientes de recursos biológicos, las cuales también se abordan en el estudio”, dijo Thomas. Una de las recomendaciones del informe es que los países amazónicos consideren las implicaciones y oportunidades que presenta el comercio no nativo, lo que incluye el potencial para la “repatriación del conocimiento de técnicas de reproducción o de la biología que pudieran haber sido desarrollados en el extranjero”.

La piel del caimán de anteojos (Caiman crocodilus) es la más comerciada de todas las mercancías silvestres que provienen de la Amazonía. Casi 800 000 pieles son exportadas anualmente, la mayoría desde centros de crianza en cautiverio de Colombia. Los importadores más grandes son Singapur, México y Tailandia. Este es uno de los hallazgos de un informe nuevo que analiza, por primera vez, el tráfico de especies listadas en la CITES que provienen de países amazónicos. Foto por Kevin Law, usada bajo una licencia CC BY-SA 2.0.

Otras recomendaciones incluyen: la necesidad de documentar las prácticas de gestión que resulten en impactos en la conservación y medios de subsistencia positivos, la identificación de especies adicionales que pudieran necesitar clasificación en la CITES y el desarrollo de la rastreabilidad a través de las cadenas de suministro. También es recomendable la recolección e intercambio de información y conocimientos, a través de la región, respecto a prácticas de manejo que conserven saludables las poblaciones silvestres.

Aunque el comercio ilegal no era el foco del informe, sus hallazgos pueden servir para identificar áreas donde el tráfico ilícito podría volverse un problema.”[S]i hay alta demanda de una especie en particular, bien puede haber también la tentación de exceder las cuotas de producción, pasar por alto impuestos relevantes o usar permisos fraudulentos”, explicó Thomas. El informe también señaló temas dignos de atención, como el acusado incremento del comercio o el involucramiento de especies amenazadas. Esto fue visto, por ejemplo, con la amenazada tortuga terrestre de patas amarillas (Chelonoidis denticulata), en la que se vio un incremento marcado de exportaciones de ejemplares vivos desde Guyana, y la rana azul de punta de flecha (Dendrobates tinctorius), la cual actualmente no está bajo cuidados de conservación, pero fue traficada en grandes volúmenes desde Surinam. Tales casos pueden exigir posteriormente atención regulatoria por parte de los gobiernos para asegurar que los niveles de comercio sostenible sean mantenidos.

Tanto Sinovas como Thomas concuerdan en que el comercio de vida silvestre es una verdadera bendición lo mismo para los países involucrados que, potencialmente, para las especies —pero solo si se pueden cumplir ciertos retos de conformidad y regulación—. “Mantener el comercio en un ambiente legal y bien gestionado tiene el potencial de proveer indefinidamente enormes beneficios económicos para los países sudamericanos”, dijo Thomas. El tráfico de animales amazónicos extraídos de la vida silvestre “provee de incentivos potenciales para la conservación de estas especies y de los hábitats con que se asocian”, agregó Sinovas.

El paiche (Arapaima gigas), un enorme pez de agua dulce, fue comerciado lo mismo como especie ornamental que como carne. Los años recientes han visto exportaciones anuales de 30 000 peces que se originan en Perú y se dirigen a acuarios de Hong Kong, y 100 000 kilogramos de carne proveniente de Perú y Brasil que tienen como destino tiendas y restaurantes en los Estados Unidos. Foto por Jeff Kubina, de Flickr, usada bajo una licencia CC BY-SA 2.0.

Los retos de la Amazonía incluyen la falta de datos básicos de algunas especies o regiones, como en el caso de los loros y reptiles exportados desde Guyana y Surinam. Los especímenes que son criados en cautividad retiran esta preocupación, pero traen sus propios problemas, dijo, “a saber, la disociación entre los beneficios económicos y los hábitats naturales/de vida silvestre, que podría eliminar los incentivos para la conservación. Esto requiere de un cuidadoso balance”.

La vigilancia y supervisión del comercio de vida silvestre para asegurar que se mantenga a un nivel legal y sostenible —las regulaciones y su aplicación frecuentemente son inadecuadas en las naciones sudamericanas— es una prioridad clave que se necesita atender y cumplir con los recursos adecuados de los gobiernos, dijo Thomas. “Fracasar en hacer esto podría llevar a la pérdida irreversible de recursos naturales”.

Referencias:

Sinovas, P., Price, B., King, E., Hinsley, A. and Pavitt, A. 2017. Wildlife trade in the Amazon countries: an analysis of trade in CITES listed species. Technical report prepared for the Amazon Regional Program (BMZ/DGIS/GIZ). UN Environment – World Conservation Monitoring Centre, Cambridge, UK.