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Los desafíos ambientales de Colombia para el año 2018

Colombia es un país megadiverso que pierde esta característica a un ritmo acelerado, señalaron los expertos consultados por Mongabay Latam. Y agregaron que este problema se ha acentuado como consecuencia de la transformación del territorio y del proceso de ocupación de tierras tras la salida de las FARC.

La tala de bosques que aumentó en un 44 % entre el 2015 y el 2016 avanza en todas las regiones del país afectando, principalmente, los resguardos de biodiversidad de la Amazonía y del Chocó biogeográfico, sin mencionar el resto de las regiones colombianas que también son impactadas.

Estas son algunas de las dificultades que Colombia tendrá que resolver este 2018, según los especialistas entrevistados por Mongabay Latam. Muchos de ellos coincidieron en que es determinante frenar la deforestación, reconocer el derecho de los pueblos indígenas frente a la política extractivista, seguir declarando nuevas áreas protegidas y hacer un uso sostenible de la biodiversidad.

Estos son los retos que le esperan a Colombia para el año 2018.

ÁREAS PROTEGIDAS: conservación y uso sostenible

 

Lema fue clara y concisa al señalar que “sueña” con que Colombia logre finalmente fortalecer su sistema de parques nacionales.

El director de IDEAM fue más allá y dijo que además de fortalecer las áreas protegidas, se debe trabajar en gestionar en estas proyectos integrales que “reconozcan todas las variables del desarrollo, reconociendo los actores de la región y que entiendan que para poder aprovechar y conservar un territorio tienen que integrar políticas públicas”.

Cabo Corrientes, parte de la DRMI “El Encanto de los Manglares del Bajo Baudó”. Foto: Fundación MarViva.

Para los pueblos indígenas, explicó Mendoza, es importante trabajar en la firma de “acuerdos entre las comunidades y las instituciones para hacer un uso sostenible de los bosques”.

Para Mantilla de SINCHI, Colombia tiene que entender que las medidas de conservación no solo pueden pasar por trabajar temáticas vinculadas a las áreas protegidas. Para la experta hay muchos temas ambientales más que “deben ponerse en la agenda política de los candidatos presidenciales”, quienes deben comprender que  “lo ambiental no detiene el desarrollo”.

 

PROTEGER LOS BOSQUES

 

Para Lema el 2017 ha dejado en claro que uno de los grandes desafíos para el gobierno colombiano es “frenar el avance de la deforestación en las nuevas áreas de posconflicto”.

El director de IDEAM mencionó la importancia de integrar las políticas públicas ambientales para gestionar en conjunto y no de forma aislada los temas vinculados a bosques, ecosistemas y biodiversidad. Franco considera que las instituciones nacionales no pueden seguir atendiendo los problemas ambientales por separado y que lo que tiene que hacer el Estado es definir el horizonte para “el uso, manejo y conservación de los ecosistemas estratégicos del país de una manera contundente”.

El Guaviare es uno de los departamentos más afectados por la deforestación en Colombia. Foto: Fuerza Aérea Colombiana.

Negrete fue bastante conciso y señaló que lo que se tiene que hacer para el 2018 es “parar la deforestación y avanzar en estrategias de conservación”.

PUEBLOS INDÍGENAS

 

La experta considera que el Estado tiene que empezar a “garantizar la participación de los pueblos indígenas en todas las políticas nuevas que se están gestionando en el país” y, sobre todo, en aquellas que puedan generar un impacto en sus territorios. Por lo tanto, ese sería el gran reto, lograr que esta participación sea “efectiva y eficiente”.

El director de IDEAM sostiene que hay que “incorporar a las comunidades indígenas dentro del proceso de aprovechamiento, conservación y uso del territorio, en ese ámbito debemos fortalecer su capacidad de manejo de las áreas de forma sostenible, ampliar sus áreas de resguardo sí y solo sí, eso va acompañado de instrumentos de conservación del territorio”.

Además, añadió que el Estado debe trabajar en la construcción de “una estrategia que resuelva conflictos ambientales en el país asociados a consultas previas, populares y a la definición clara de un uso adecuado de los recursos”.

El especialista en derecho ambiental dijo que hay que empezar por reconocer y respetar los derechos de los pueblos indígenas y afrocolombianos. Para Negrete, son grupos que son acosados y acorralados “en sus 30 millones de hectáreas de resguardos y dentro de las 6 millones de hectáreas de manejo de las comunidades negras, seguimos imponiendo formas de desarrollo lejanas a su concepción del mundo”.  

Para Mantilla el reto está enmejorar los indicadores de bienestar de las comunidades indígenas y la protección de líderes sociales y ambientales y mejorar la interacción con nuestras comunidades locales”.

El líder de la comunidad de Monochoa del medio Caquetá dijo que esperan que se consolide la autoridad ambiental indígena en los territorios y que sea una realidad para el 2018”. Esto permitiría, para Mendoza, “resolver de manera autónoma y de la mano con las instituciones las problemáticas ambientales del territorio en un trabajo mancomunado”.

POLÍTICAS AMBIENTALES QUE FUNCIONEN

 

“Que las políticas ambientales funcionen en el país y que no sean papeles muertos”, señaló categóricamente la representante de Fondo Acción y añadió que “con poner a funcionar políticas como la de biodiversidad cumplimos ya con un gran reto”.

Para Franco el reto pasa por empezar a trabajar en el diseño de políticas ambientales integrales. “Si no nos ponemos de acuerdo en el modelo de desarrollo y de una política ambiental integral vamos a avanzar muy rápidamente a presenciar conflictos frente al uso del territorio y eso lo debemos evitar con conocimiento, ciencia y con un debate amplio en torno a la visión de desarrollo que nosotros debemos gestionar en el territorio”, señaló.

Rafael Orjuela calcula en 20 000 las hectáreas de bosque derribadas tan solo en Cartagena del Chairá tras la salida de las Farc. Foto: Fuerza Aérea.

El cambio climático en la tarea pendiente para Negrete en términos de políticas ambientales: “Es importante avanzar en la Ley de cambio climático y su efectividad, materialización, instrumentalización e implementación. Si logramos materializar la instrumentalización de las políticas públicas de medio ambiente con el compromiso de todos los sectores las condiciones del país pueden mejorar”.

CONOCER MÁS LA BIODIVERSIDAD

 

Lema resaltó que es un desafío para el 2018 lograr que Colombia Bio proyecto nacional que busca fomentar el conocimiento, conservación y usos sostenibles en los territorios colombianos  “no termine siendo el acta de defunción de la biodiversidad en el país en el que se investigó y a la hora de conservar ya no hay nada, porque todo está muerto”.

Oso hormiguero atropellado en vías del departamento de Casanare. Foto de Fundación Cunaguaro.

Para Franco además de conservar la biodiversidad se debe “profundizar en términos de conocimiento”. El director de IDEAM mencionó que esa es la única forma en la que se logrará darle un valor agregado a los recursos naturales y beneficiar con esta estrategia a las comunidades, facilitando su desarrollo “para generar mayores divisas al país y a las regiones a través del fortalecimiento de los mercados verdes”. Es decir, para Franco, “debemos pensar en que la biodiversidad se convierta en una fuente grande de generación de recursos para el país y sus regiones”.