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Bolivia: los indígenas cavineños enfrentan la llegada de la exploración petrolera

Apertura de senderos y caminos por donde pasó la línea de la prospección sísmica. Foto: OMINAB

  • En octubre de 2015, el gobierno de Bolivia extendió la frontera hidrocarburífera y llegó hasta los departamentos de Beni y Pando, área que también es territorio indígena del pueblo Cavineño.
  • Ahora, las comunidades indígenas reclaman por los daños, que según cuentan, la explotación petrolera está causando en fuentes de agua, fauna y sus árboles de castañas.

El pueblo Cavineño es una de las 36 etnias reconocidas por la Constitución Política del Estado boliviano, y según el censo del Instituto Nacional de Estadística (INE), en Bolivia existen 2005 indígenas cavineños.

Es un pueblo que conserva sus creencias relacionadas con los espíritus del monte y las aguas, a los que acuden habitualmente con rezos y peticiones, solicitando buen augurio en su vivienda y alimentación. Tienen mucho respeto por algunos lagos y lagunas que consideran sagrados, como es el caso de la laguna San Juan, explica el antropólogo Wigberto Rivero.

Los indígenas cavineños indican que las actividades sísmicas han ocasionado daños a sus lagos y lagunas . Foto: OMINAB

La vida de los indígenas cavineños era tranquila, pero esos días buenos ya quedaron en el recuerdo debido a los trabajos que realiza la empresa BGP Bolivia para ubicar dónde se encuentran las reservas de hidrocarburos

Mongabay Latam estuvo en el territorio indígena del pueblo Cavineño, en los alrededores del lago San Juan, y esta es la historia.

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1.- La frontera de los hidrocarburos

La empresa BGP Bolivia realiza las actividades de exploración petrolera en el territorio Cavineño. Foto: OMINAB

Mediante el Decreto Supremo No 2549, promulgado el 14 de octubre de 2015, el gobierno de Bolivia extendió la frontera hidrocarburífera de 24 777 543 hectáreas a 31 685 190.

De la totalidad de esta nueva ampliación de 6 907 647 hectáreas, un 72 % (5 876 569 hectáreas), se encuentra en los departamentos de Beni y Pando, área que también es territorio indígena del pueblo Cavineño.

Según el investigador Jorge Campanini, del Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), esta norma representa una ofensiva hacia la Amazonía boliviana.

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2.- BGP en territorio Cavineño

Los cavineños no cuentan con técnicos especializados que puedan evaluar el efecto de la prospección sísmica sobre su territorio indígena. Foto: OMINAB

La empresa BGP Bolivia es parte de una asociación accidental en el país —donde las partes toman interés en una o más operaciones determinadas y transitorias— y es filial de la compañía china BGP International.

BGP Bolivia es la responsable de hacer los trabajos de prospección sísmica en la zona, un proceso geofísico por medio del cual se crean temblores artificiales de tierra, utilizando para ello explosivos que provocan ondas acústicas que permiten elaborar mapas del subsuelo para ubicar los potenciales almacenes de gas y petróleo, una información crucial al momento de definir dónde perforar la tierra.

“Los de la empresa decían primero que no iban a detonar explosivos donde existieran fuentes de agua, nosotros hemos insistido mucho en que ellos no podían perforar en estos lugares”, dice Liliana Tabo para explicar que el pueblo Cavineño suscribió un convenio con BGP Bolivia por el cual la empresa aseguraba su compromiso de no aprovechar o realizar las actividades de exploración sobre los recursos hídricos de la zona, como arroyos, lagunas y vertientes. Los indígenas dicen que esto no se cumplió.

Los indígenas cavineños aseguran que las explosiones realizadas durante la prospección sísmica llegaron a afectar acuíferos subterráneos de la zona. Uno de ellos sería la laguna El Tapau, donde encontraron una gran cantidad de peces muertos.

Cuando Mongabay Latam contactó a BGP Bolivia, el representante de la empresa indicó que era YPFB la entidad responsable del proyecto. Al ser consulta esta segunda empresa, el ingeniero Henry Tito, responsable del departamento de relaciones comunitarias, dijo que si la comunidad cree que han existido daños sobre sus recursos naturales, debe cursar esas denuncias ante el Ministerio de Medio Ambiente y Agua para que sea esta autoridad ambiental quien pueda verificar los daños en el marco de una inspección a la zona.

El portal de YPFB indica que la exploración sísmica utilizada en la cuenca Madre de Dios, que contempla más de 2000 kilómetros de líneas sísmicas 2D en zonas de la región norte de la Amazonía, entre las que se encuentra el territorio indígena de los cavineños, no tiene carácter destructivo y que este tipo de trabajos no solamente se realizan en Bolivia, sino en países vecinos que comparten la Amazonía.

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3.- ¿Qué pasó en el territorio Cavineño?

Los indígenas cavineños afirman que la prospección sísmica ha abierto caminos que pasan por medio del castañal. Foto: OMINAB

Según los especialistas, por lo general las perforaciones se realizan sobre una línea recta y los explosivos se colocan cada 15 y 100 metros. En el caso del territorio Cavineño, según el convenio suscrito entre BGP y la OIKA (Organización Indígena Kavineño de la Amazonía), las perforaciones se realizaron cada 20 metros y tenían una profundidad de nueve metros, y un diámetro de 10 centímetros.

Para desarrollar la logística es necesario talar los árboles de la zona, ya que luego de que los geólogos diseñen la malla sísmica (lugar por donde pasará la prospección), hay que abrir caminos con un ancho de entre dos a 10 metros, por donde pasan los cables eléctricos y se realizan las perforaciones.

Boletín de noticias y alertas

Una publicación de la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH) del año 2007 indicó que entre los impactos que ocasiona la sísmica en general sobre los ecosistemas tropicales y la biodiversidad figuran la deforestación por la apertura de caminos, caza y pesca por parte de trabajadores de empresas petroleras (poniendo en riesgo a especies de fauna terrestre y acuática), compactación de suelos, además de una alta cantidad de residuos sólidos y otros tipos de desechos.

Marina Tabo es la presidenta de la Organización de Mujeres Indígenas del Norte de la Amazonía Boliviana (OMINAB), una institución que busca velar por los derechos de las mujeres indígenas y el respeto de sus territorios, y que está conformada por mujeres que representan a los pueblos Cavineño, Tacana, Araona, Pacahuara, Chácobo y Joaquiniano.

Ella dice que el impacto del ruido sobre la fauna silvestre fue uno de los daños más significativos y preocupantes que ha dejado la prospección sísmica. Al igual que otros pueblos indígenas de la Amazonía, entre las actividades complementarias del pueblo Cavineño está la cacería de subsistencia.

Tabo afirma que son 14 comunidades las que se han visto afectadas por la ausencia de fauna, lo que ha ocasionado una seria disminución del alimento de las familias.

Un informe de INREDH indica que las explosiones de la sísmica ocasionan un desplazamiento de la fauna por efecto del ruido y la muerte de peces cuando estas detonaciones se realizan en el agua.

“Nosotras hemos estado recorriendo las comunidades por reuniones, visitando a los compañeros y en tres semanas no hemos comido carne del monte porque no había. A diferencia de otras veces que uno llegaba y ya te invitaban, pero esta vez no”, manifestó Marina.

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4.- Temor por la castaña

Marina Tabo junto a un árbol de castaña dentro del territorio indígena. Foto: OMINAB

El aprovechamiento de la castaña (Bertholletia exelsa) es la actividad principal de los indígenas cavineños. El trabajo de recolección y comercialización de este fruto, que realizan desde noviembre hasta marzo, es lo que les permite obtener los recursos económicos necesarios que los abastecerán durante el resto del año o hasta la próxima zafra o cosecha.

Tradicionalmente, los indígenas cavineños utilizan sendas bien angostas para trasladarse hasta la zona donde se encuentran estos gigantescos y emblemáticos árboles, reconocidos como un símbolo de la Amazonía boliviana, y por donde únicamente ingresan en la temporada de zafra.

Las mujeres cavineñas de la OMINAB afirman que la prospección sísmica ha abierto caminos que pasan por medio del castañal y es la primera vez que los indígenas observan brechas tan amplias y con suelos compactados como ahora.

Según ellas, esto se debió a que durante el tiempo de exploración, alrededor de 20 trabajadores que circulaban diariamente por allí ampliaron las sendas hasta convertirlas en caminos. “En la Amazonía en un metro cuadrado existen bastantes especies de plantas, palmeras, árboles frutales. Entonces varias especies se han afectado con la apertura de estos caminos”, indica Marina.

Las comunidades temen que luego de las perforaciones y explosiones de la sísmica se haya producido también una afectación a las raíces de los árboles de castaña, y que esto ocasione que se sequen, que no florezcan o inclusive que no den frutos.

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5.- Entre el gobierno y las comunidades

Los comuneros aseguran que el ruido ahuyentó los animales silvestres de sus territorios. Foto: OMINAB

El Ministro de Hidrocarburos del gobierno boliviano, Luis Alberto Sánchez, ratificado en enero de este año para un cuarto periodo, ha dicho, en alguna oportunidad, que la cuenca del río Madre de Dios, ubicada en la Amazonía norte de Bolivia, entre los departamentos de La Paz, Beni y Pando, alberga el futuro de los hidrocarburos del país y es considerada por los expertos como una de las mayores generadoras de petróleo en el mundo.

Asimismo, expresó que el potencial de los recursos en esta región puede cambiar la historia de los hidrocarburos del país.

Pero para los indígenas cavineños esta noticia los angustia, ya que temen que su situación empeore este año, cuando se inicie la etapa de explotación petrolera, una actividad que puede dejar aisladas a su comunidad, California, y a las comunidades de Carnaval y Miraflores.

Los indígenas cavineños no cuentan con técnicos especializados que puedan evaluar el efecto de la prospección sísmica sobre su territorio indígena. Por ello, la OMINAB ha iniciado un trabajo de visitas y reuniones con los comunarios y las familias de la zona para conversar entre ellos, conocer más sus preocupaciones y obtener planteamientos y medidas locales.

“Ya no es nuestra vida, no nos sentimos libres para poder ir al monte y salir a cazar. Hemos perdido esa tranquilidad, nos sentimos como encerrados, no podemos hacer ya nuestra vida normal. Eso es lo que estamos viviendo ahora”, indicó Marina a Mongabay Latam.