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El uso de tecnología espacial para mejorar la transparencia del aceite de palma en Colombia

  • El aceite de palma es una de las mayores exportaciones agrícolas de Colombia, pero la materia prima ha sido vinculada al daño ambiental y social en las zonas tropicales por todo el mundo.
  • Los conocedores del sector dicen que los productores de aceite de palma, como grupo, no están suficientemente asegurados.
  • Un nuevo proyecto de 5 millones de dólares patrocinado por la Agencia Espacial del Reino Unido tiene como objetivo usar satélites y otra tecnología para monitorizar las plantaciones de palmas de aceite del país.
  • Los líderes del proyecto dicen que esto podría ayudar a resolver los problemas del sector al proporcionar más información a los agricultores y a las federaciones de productores.

MEDELLÍN, Colombia — Vigilar lo que está pasando en el extenso campo de las plantaciones de aceite de palma de Colombia es un reto. Pero puede que eso esté a punto de cambiar. Gracias a una combinación de satélites, drones y el Internet de las Cosas (IOT, por sus siglas en inglés), los agricultores y los científicos esperan ser capaces de monitorizar los rendimientos del aceite de palma en los próximos meses, a la vez que mantener un registro a tiempo real de las emisiones de carbono y los niveles de biodiversidad.

El cultivo del aceite de palma en Colombia se remonta a la década de 1940 cuando la United Fruit Company estableció la primera plantación en el departamento de Magdalena. Ahora Colombia produce más aceite de palma que cualquier otro país de América Latina y en la actualidad es el cuarto productor más grande del mundo. En el 2017, FedePalma, el órgano nacional de la industria, registró una cosecha récord de 1,6 millones de toneladas métricas de aceite de palma crudo —un aumento del 42 % con respecto al año anterior—.

Según FedePalma, el cultivo del aceite de palma se triplicó en menos de dos décadas —de 157 000 hectáreas en el 2000 a 516 000 hectáreas en el 2017— incluso cuando las cifras de la FAO mostraban que el área del terreno cultivable en Colombia disminuyó del 2,5 % del total del terreno en el 2000 al 1,5 % en el 2015.

El aceite de palma es producido al prensar la fruta de las palmas de aceite. Se usa como aceite para cocinar y se encuentra en una multitud de productos desde pasta de dientes y galletas hasta cosméticos y champú.

Pero parece ser que este crecimiento no ha llegado sin costes. En un estudio del 2008, Camilo Sabogal, profesor de la Universidad de Cartagena, llevó a cabo un estudio de la relación espacial, el cual encontró que en los municipios donde se cultiva el aceite de palma, el índice de desplazamiento interno de personas que huyen del conflicto entre el 2002 y el 2009 fue el doble que comparado con los municipios sin una presencia significativa del aceite de palma.

También hay preocupaciones ambientales. En otros países tropicales el aceite de palma ha sido el responsable de una deforestación generalizada. Por ejemplo, se estima que un 43 % del parque Nacional de Tesso Nilo, hogar del tigre de Sumatra en peligro de extinción, ha sido ahora tomado por el cultivo ilegal de aceite de palma.

Un vuelo sobre el parque nacional de Tesso Nilo revela la deforestación ilegal generalizada.

Las autoridades colombianas y los órganos de la industria se han esforzado en explicar que Colombia tiene grandes extensiones de terreno ya degradadas por la cría de ganado marginal que puede ser aprovechado por las plantaciones de aceite de palma. Para respaldarlo con una acción, en enero del 2018, FedePalma y 21 empresas de aceite de palma firmaron un acuerdo de cero deforestación con el Ministerio de Medioambiente como parte del compromiso de Colombia para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, los conocedores del sector dicen que una inmensa mayoría de los agricultores en Colombia, sobre todo aquellos involucrados en la industria del aceite de palma, no están lo suficientemente asegurados, lo que les hace financieramente vulnerables. Por ejemplo, en el cultivo de arroz colombiano, las últimas cifras del sector muestran que solo un 30 % de los productores de arroz están asegurados, con unas primas de 102 dólares por hectárea, en función de las hectáreas y la ubicación.

Según Roelof Kramer, director general de Agricompas Limited, en noviembre del 2015, una delegación de empresarios de la industria espacial del Reino Unido fue presentada a los representantes de los sectores del aceite de palma y del arroz en Colombia.

Ray Fielding, director de los programas espaciales internacionales en la Agencia Espacial del Reino Unido, dijo que estaban buscando maneras de conseguir nuevos mercados para su sector espacial y una de las avenidas fue organizar una competición para identificar proyectos que podrían usar tecnología espacial para alcanzar los desafíos del desarrollo.

Agricompas Limited, junto con FedePalma y un consorcio de diferentes ONG y otras empresas privadas como Elastacloud, Pixalytics y Rothamsted Research, elaboraron una propuesta para el desarrollo de una plataforma llamada Sistema de información de gestión de producción ecológica (EcoProMIS, por sus siglas en inglés). En última instancia su propuesta obtuvo 3,9 millones de libras esterlinas (5 millones de dólares) en financiación inicial de un fondo total de 152 millones de libras esterlinas (198,8 millones de dólares) del Programa de Asociación Internacional de la Agencia Espacial del Reino Unido.

EcoProMIS pretende ser una plataforma de análisis de datos impulsada por los modelos de cultivo, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, que permite a los usuarios predecir las previsiones de rendimiento para la palma de aceite para que los productores puedan organizar la logística y entender si sus cosechas están dando un buen rendimiento. Según Jorge Torres León, el líder de la sección geomática de Cenipalma, el brazo investigador de FedePalma, la información del EcoProMIS también permitirá a las compañías aseguradoras ofrecer mejores precios a los productores de la palma.

En general, los objetivos principales del proyecto incluyen un aumento del 25 % del área de las cosechas de arroz y aceite de palma asegurada en Colombia para el 2021 y de los ingresos colectivos de los agricultores colombianos y de los pequeños propietarios unos 30 millones de dólares anuales para el 2022.

La monitorización del rendimiento del arroz con el uso de un drone. Fotografía de Neil Palmer / CIAT

Los líderes del proyecto dicen que EcoProMIS abordará muchos de los puntos críticos para la industria del aceite de palma de Colombia como el seguro asequible y las opciones de financiación para los productores, y garantías de sostenibilidad ambiental para los mercados de exportación.

“El cambio climático y las enfermedades causan grandes fluctuaciones en los rendimientos e impacta sobre todo a los pequeños productores con menores medios económicos”, dijo Kramer.

EcoProMIS planea ofrecer un servicio de subscripción que suministrará información a las compañías aseguradoras que les permitiría estimar con mayor exactitud los riesgos de producción de cada agricultor.

También está planeado un módulo “financiero” para ayudar al gobierno colombiano a asistir a los pequeños propietarios y otros productores con la evaluación adecuada de la capacidad de gestión de los productores. Los desarrolladores de la plataforma dicen que esto puede ayudar a reducir los tipos de interés medios de los préstamos para los productores.

El “módulo” final es para los procesadores de aceite en Colombia que quieren exportar su aceite a un alto precio a Europa u otros países que exigen que el aceite de palma que importan sea producido de forma ambientalmente sostenible.

Torres dijo a Mongabay que el EcoProMIS usará tecnologías de observación terrestre (satélites y drones) junto con información ambiental y agronómica para investigar los impactos del manejo de las cosechas y los ecosistemas en la biodiversidad, la emisión de gases de efecto invernadero y la productividad.

Para obtener su información el EcoProMIS usará una larga red de tecnología. Según Kramer, los satélites usarán radares y lentes ópticos para ver áreas más grandes y los drones acercaran el enfoque sobre las plantaciones para ayudar a detectar enfermedades así como problemas crecientes asociados con condiciones como la escasez de agua y nutrientes.

Otra organización colaboradora, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), instalará torres de flujos, las cuales son estructuras que permiten a los sensores monitorizar el perfil completo de las condiciones atmosféricas desde lo alto de la cubierta hasta el suelo. Esto permitirá la medición en tiempo real de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Una sesión de formación en el CIAT sobre la medición de emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) en tiempo real a través del uso del sistema de covarianza de remolinos como parte del proyecto del EcoProMIS. Fotografía cortesía de CIAT

Kramer dijo que para evaluar la sostenibilidad ecológica, se instalarán cámaras trampa en 10 plantaciones de aceite de palma y de arroz para determinar si hay especies amenazadas que viven en las plantaciones o no. Sin embargo, dijo que se necesitaría un mayor estudio para determinar cuántas trampas serían necesarias. El bosque también podría ser mapeado y aunque detectar la deforestación ilegal no es un objetivo a corto plazo del proyecto, Kramer dijo que la tecnología empleada por el EcoProMIS podría ser usa para hacerlo en el futuro.

“En efecto, las imágenes por satélite podrían ser usadas para monitorizar la expansión dentro del bosque de las plantaciones no participantes”, dijo Kramer. “Si las autoridades locales estuviesen interesadas estaríamos dispuestos a estudiarlo pero por el momento, creemos que el enfoque debería estar en hacer la producción existente más sostenible y rentable en lugar de vigilar las plantaciones no cooperativas”.

FedePalma representa a 5000 productores de diferentes tamaños y el EcoProMIS tiene como objetivo, con el tiempo, servir a todos los productores que deseen participar. La plataforma también usará la información proporcionada por los agricultores y los investigadores agrícolas.

“Además de la observación terrestre, las emisiones y los datos meteorológicos también necesitamos datos concretos del productor como datos sobre el suelo, las entradas y la gestión”, dijo Kramer, “De las federaciones [de los productores] y de los institutos de investigación podríamos necesitar información de los cultivos regionales específicos”.

El plan es suministrar esta información de vuelta a los servicios de extensión, lo que permitirá a las federaciones asesorar a los productores sobre cómo se comparan sus cosechas y cómo mejorar su producción. Servicios parecidos ya están en práctica en el sector del café del país.

Jaguares deambulan por la mayor parte de Colombia. La investigación indica que aunque se pueden aventurar dentro de las plantaciones de la palma de aceite, no son capaces de permanecer dentro durante mucho tiempo.

Según Kramer, oficialmente el proyecto empezó en febrero del 2018 y continuará hasta abril del 2021, la recopilación de datos empezó en octubre y se están implementando estaciones meteorológicas en campos de ensayo de palma de aceite y de arroz en las regiones de Los Llanos, La Carolina y Fundación en Magdalena. Se espera que las torres de flujos estén instaladas a principios de noviembre y las cámaras trampa se instalarán algo más tarde.

Torres, de FedePalma, dice que este plan tiene sentido en términos de beneficios financieros y sociales para los agricultores.

“La estabilización de los ingresos garantizará un mayor bienestar social para los productores al ayudar a reducir las brechas de producción y sociales”, dijo.

Según John Crawford, el director de Integrated Solutions Lab de Rothamsted Research, el principal colaborador de la investigación científica del proyecto, la participación comunitaria ha demostrado ser un factor clave en el éxito de los proyectos que ha liderado en Colombia y otros países.

“En América, la interacción entre los agricultores y las empresas de datos era bastante negativa, el abuso de confianza que tuvo lugar en América en un principio les retrasó”, dijo, “con este proyecto, nos aseguramos de que habíamos hablado con los agricultores sobre los datos y la propiedad de los datos. La confianza es un factor enorme”.

El socio a cargo del lado social del proyecto es Solidaridad Network que trabaja con la sostenibilidad social y ambiental en las industrias del aceite de palma de Brasil, Ecuador y Colombia. Con anterioridad habían trabajado en proyectos en Colombia, que, según la organización, resultó en 143 productores formados en prácticas sostenibles y dejó a 1296 trabajadores con mejores condiciones laborales.

“Cualquier cultivo es insostenible si no se cultiva correctamente”, dijo Kramer. “Nuestro objetivo es aumentar la productividad y la rentabilidad para el productor a la vez que se reducen los gases de efecto invernadero, se fomenta la biodiversidad y se mejoran las condiciones socioeconómicas de las partes interesadas”.

 

Imagen de cabecera: Un panel solar colocado como parte de una sesión de formación en el CIAT sobre la medición de las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) en tiempo real a través del uso del sistema de covarianza de remolinos como parte del proyecto del EcoProMIS. Fotografía cortesía del CIAT.