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#EnCorto: tres datos sobre un puente y una carretera construidos de manera ilegal por una colonia menonita en Bolivia

El puente construido por los menonitas sobre el río Parapetí mide 150 metros de largo y pesa 150 toneladas. Foto: Iván Paredes Tamayo.

El puente construido por los menonitas sobre el río Parapetí mide 150 metros de largo y pesa 150 toneladas. Foto: Iván Paredes Tamayo.

  • Dos construcciones realizadas sin autorización y sin estudio de impacto ambiental han sido levantadas sobre el río Parapetí y los Bañados de Izozog que en conjunto forman un humedal catalogado como sitio Ramsar.

Sobre el río Parapetí se observa ahora un puente de 150 metros de largo y 150 toneladas de peso que se construyó durante un año sin permiso alguno y sin contar con estudio de impacto ambiental.

Una edificación prácticamente silenciosa realizada por una colonia menonita en territorio chaqueño del departamento de Santa Cruz, en Bolivia. No fue la única infraestructura que hicieron los menonitas en una zona altamente biodiversa, la colonia religiosa también abrió una vía que ingresa en los Bañados de Izozog, que junto al río Parapetí, es un humedal catalogado como sitio RAMSAR.

Peter Martins tiene dos casas en su comunidad y un pozo de agua. Su transporte es un cabello y un remolque. Foto: Iván Paredes Tamayo.

¿Cómo fue posible que se edificara esta mole de hierro sin que ninguna autoridad interviniera? ¿Cuáles son los daños ambientales que están causando la carretera y el puente? Aquí tres claves para entender este problema.

Amenaza para áreas protegidas

Los impactos ambientales en este territorio biodiverso preocupa a especialistas. Aumento de la deforestación, la caza de animales silvestres y el cambio de uso de suelos  son algunas de estas preocupaciones.

El camino que abrieron los menonitas para llegar al puente destruyó 15 kilómetros lineales y 3000 hectáreas de bosque. Foto: Iván Paredes Tamayo.

La presencia del puente rompe, además, con el límite natural que significaba el río Parapetí para el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (AMNI) Kaa Iya Gran Chaco, pues lo protegía de invasiones de agricultores o ganaderos.

Además, la colonia menonita ha comprado 14 400 hectáreas de tierras en Cuarirenda, pero la mitad de esta extensión se encuentra dentro del humedal y sitio Ramsar Bañados de Izozog y río Parapetí.

“El Parapetí y los Bañados del Izozog son muy importantes. Si aquí se reduce el nivel del agua, es seguro que afectará a otros lugares. Además, con la deforestación, el bosque va a quedar fragmentado, como una isla desconectada de los otros ecosistemas y eso es algo que se tiene que evitar”, advierte Oswaldo Maillard, responsable del Observatorio del Bosque Seco Chiquitano, de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC).

Sin autorización ambiental

El puente de metal construido sobre el río Parapetí no cuenta con una ficha ambiental del Ministerio de Medio Ambiente y Agua de Bolivia.

Los indígenas guaraníes dicen que el puente de acero es una necesidad en la zona. Foto: Iván Paredes Tamayo.

Rosa Leny Cuéllar, directora técnica de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC) señala que en un futuro la deforestación por la construcción del puente y la apertura del camino pueden afectar al parque nacional Kaa Iya del Gran Chaco, el área natural más grande de Bolivia que se encuentra en una zona de transición de la región del Chaco con la Chiquitania y cuenta con grandes recursos hídricos.

El Gobierno Autónomo Indígena Originario Campesino de Charagua  también rechazó la construcción del puente y le pidió al Ministerio de Medio Ambiente y Agua de Bolivia que realice una auditoría ambiental para verificar los daños que la obra puedo ocasionar al parque Kaa Iya.

El problema de una comunidad indígena

En esta zona habita la comunidad indígena guaraní Cuarirenda, que forma parte de un es parte de un Territorio Comunitario de Origen (TCO).

Un indígena guaraní mira el río Parapetí encima del puente. El comunero de Cuarirenda quiere que la construcción sea legalizada. Foto: Iván Paredes Tamayo.

Jhonny García Melgar, capitán comunal de esa población indígena, señala que la propia comunidad de Cuarirenda —en una asamblea—  decidió autorizar la obra. Sin embargo, ahora está preocupado por las consecuencias ambientales de esta obra.

La vía que construyeron los menonitas se hizo dentro de la TCO de Cuarirenda. El resultado: 15 kilómetros lineales y cerca de 3000 hectáreas deforestadas, según cifras de la Gobernación de Santa Cruz.

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Imagen principal: Puente construido por una colonia menonitas sobre el río Parapetí. Foto: Iván Paredes Tamayo.

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