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Los ‘restaurantes para buitres’ ofrecen un salvavidas para especies en peligro crítico de extinción

Un buitre dorsiblanco bengalí (Gyps bengalensis) en peligro crítico de extinción que muestra parte de su característico cuello blanco y las plumas de sus patas se acerca a un cadáver. Imagen de Abhaya Raj Joshi para Mongabay.

Un buitre dorsiblanco bengalí (Gyps bengalensis) en peligro crítico de extinción que muestra parte de su característico cuello blanco y las plumas de sus patas se acerca a un cadáver. Imagen de Abhaya Raj Joshi para Mongabay.

  • Después de una caída en las poblaciones de buitres en el sur de Asia durante la década de los 90, varias especies están recuperándose en Nepal gracias a la prohibición del fármaco diclofenaco junto con los esfuerzos de la comunidad.
  • Se han abierto “restaurantes para buitres” para salvar a las aves de la extinción al suministrar alimentos inocuos y concienciar de que se encuentran en peligro.
  • Los conservacionistas dicen que se necesitan esfuerzos más amplios para salvar a los buitres, como el seguimiento periódico de la población restante.




La historia en 1 minuto. Video: Mongabay Latam. 

PITHAULI, Nepal — De repente, un rebaño de ganado que pasta tranquilamente en los márgenes del Parque Nacional de Chitwan en el sur de Nepal cobra vida. Los altos árboles cubiertos de diferentes tonos de verde después de una noche de lluvia comienzan a agitarse con la presencia de 150 buitres de diferentes especies. Y en pocos minutos, casi todos ellos se lanzan hacia el suelo para abalanzarse sobre comida que, literalmente, les sirvieron en bandeja.

Una media docena de turistas, estudiantes universitarios e investigadores locales observan con asombro mientras uno de los “limpiadores” más efectivos de la naturaleza devora una vaca muerta.

“El alimento que les ofrecemos no contiene diclofenaco, y por lo tanto es inocuo”, dice Ankit Bilash Jashi, biólogo de campo. El fármaco diclofenaco empezó a matar buitres a finales de la década de los 90. Este medicamento aliviaba al ganado viejo o enfermo de su malestar, pero envenenaba a los buitres.

Los buitres de los alrededores, algunos de los cuales están marcados, se alimentan de un cadáver suministrado a un restaurante para buitres en el sur de Nepal. Imagen de Abhaya Raj Joshi para Mongabay.

“Una vez que una vaca se moría”, dijo el ornitólogo Hem Sagar Baral, quien ahora es el representante nacional de la ZSL en Nepal, “los pastores la tiraban al lado de un río y los buitres se comían el cadáver”.

El fármaco permanecía en el cuerpo de la res hasta una semana y los buitres se envenenaban al alimentarse del animal muerto.

El fármaco diclofenaco provoca un aumento brusco en los niveles de ácido úrico en la sangre y desarrolla gota visceral en los buitres, lo cual impide que el riñón filtre el ácido úrico y mata las aves. Según la sociedad de Conservación de Pájaros de Nepal (BCN, por sus siglas en inglés), un cadáver contaminado puede matar entre 350 y 800 individuos.

Hasta este período, los buitres carecían de condición protegida porque eran relativamente comunes. “En aquella época, tuvimos una crisis de buitres en el sur de Asia, incluido en Nepal”, recuerda Baral, quien trabajó en campañas para librar a la región del medicamento. Según la sociedad de Conservación de Pájaros de Nepal, de 1 millón a 1,6 millones de buitres, aproximadamente, que surcaban el cielo en Nepal, solo quedan 20 000.

Normalmente los buitres solo ponen un huevo al año, por lo que sus poblaciones no podían mantener el ritmo con la rápida pérdida de adultos. “La población de buitres (principalmente el dorsiblanco bengalí [Gyps bengalensis] y el picofino [Gyps tenuirostris], dos especies ahora catalogadas como en Peligro Crítico en la Lista Roja de la UICN) que quedó fue una población diezmada”, dijo Baral a Mongabay.

Un buitre dorsiblanco bengalí (Gyps bengalensis) en peligro crítico de extinción que muestra parte de su característico cuello blanco y las plumas de sus patas se acerca a un cadáver. Imagen de Abhaya Raj Joshi para Mongabay.

Mientras que los científicos internacionales sugerían que una prohibición del fármaco letal podría ayudar a la población a recuperarse (el gobierno lo prohibió en el 2006), Baral, quien lleva dos décadas estudiando los buitres en Nepal, tenía la corazonada de que un cambio en las prácticas de la cría del ganado en el subcontinente podría haber contribuido a la crisis de muchas maneras. “Primero, las vacas nativas de Nepal, y otras partes del sur de Asia, son muy poco productivas. Los granjeros tienen que criar muchas vacas para obtener unos pocos litros de leche”.

Sin embargo, según se iban introduciendo nuevos híbridos, la productividad se disparó —una vaca híbrida podría producir más leche que 10 vacas autóctonas—. Esto llevó a un declive en la población de ganado, el cual ha sido una fuente vital de alimento para los buitres, explicó Baral. “A eso hay que añadir que la gente empezó a enterrar el ganado muerto debido a los cambios en el comportamiento sanitario, lo cual disminuye aún más el suministro de alimento de los buitres».




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Una solución local

Baral, que entonces era el director general de la BCN, quería suministrar alimentos inocuos para los buitres. Baral y DB Chaudhary, un residente local de Pithauli quien también estaba vigilando los buitres, concibieron una idea que inadvertidamente se parecía al modelo de “restaurante para buitres” desarrollado en África a mediados de los 60.

Sin embargo, había una salvedad. “Los buitres en la India y en Nepal dependen más del ganado muerto que sus primos en África que tienen montones de ungulados silvestres muertos de los que alimentarse”, dijo Baral.

“El problema con el ganado es que una vez que las reses envejecen se convierten en una carga para los granjeros. Se quieren deshacer de las vacas, pero debido a motivos religiosos, no pueden hacerlo —los hindúes veneran las vacas—“, explicó Chaudhary, quien lleva trabajando en el campo de la conservación y la biodiversidad más de 25 años. “Así que compramos las reses viejas a los granjeros y alimentamos a los buitres con ellas”, añadió.

Miembros de la comunidad preparan un cadáver para alimentar a los buitres. La comunidad gestiona el restaurante. Imagen de Abhaya Raj Joshi para Mongabay.

Con la ayuda de la BCN, la idea se puso en marcha finalmente y se estableció una “zona de alimento para los buitres” en 2006. Uno de sus primeros retos fue la percepción local del proyecto.

Se corrió la voz rápidamente de que Chaudhary estaba matando vacas y dándolas de comer a los buitres. “Los rumores que circulaban eran que sacrificaba las vacas —esto es ilegal en Nepal— y alimentaba con ellas a los buitres”, dijo Chaudhary. “Un día, oficiales del ejército y policías de la zona vinieron a visitarme y me pidieron que explicara lo que estaba haciendo. Todos en la comunidad estaban seguros de que sería arrestado”, añadió. Sin embargo, a las fuerzas de seguridad les encantó la idea y le preguntaron si necesitaba ayuda. “No matamos las vacas, las cuidamos. Las alimentamos bien”, dijo Chaudhary, orgulloso fundador del Restaurante para Buitres Jatayu. “Y cuando mueren debido a su avanzada edad, alimentamos a los buitres con ellas, los buitres no comen seres vivos”, dijo Baral.




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Había escépticos que decían que el programa de alimentación haría a los buitres perezosos y que perderían su habilidad de buscar alimento en la naturaleza. Otros argumentaban que, si los buitres obtenían alimentos mejores en la India, migrarían al sur de la frontera y todas las actividades diseñadas alrededor del restaurante fracasarían. “Afortunadamente, nada de eso ha sucedido”, dijo Chaudhary. De hecho, un programa de rastreo satelital mostró que los buitres que “cenaban” en el restaurante han viajado hasta Pakistán.

Para empezar el restaurante, la BCN se unió al grupo local de usuarios de los bosques comunitarios. “Esto ayudó a la causa en gran medida cuando la población local tomó posesión del proyecto”, dijo Baral. “Cuando concebimos la idea, no sabíamos que los restaurantes para buitres ya eran populares en diferentes partes del mundo”, dijo Chaudhary. “Los restaurantes para buitres ya funcionaban en diferentes partes de África y Europa cuando lo empezamos en Nepal. Sin embargo, lo que diferencia nuestro restaurante es que lo gestiona la comunidad local, y no un negocio”.

El envenenamiento por diclofenaco mató a miles de buitres en el sur de Asia a finales de la década de los 90. Todavía hoy en día hay una campaña para acabar con el uso del medicamento.

Hubo otros factores que llevaron a la BCN y a Chaudhary a elegir la aldea de Pithauli, Nawalparasi para el restaurante. Baral dijo que, “decidimos establecer la zona segura de alimentación, la cual rebautizamos como “restaurante” porque sonaba más moderno, porque la zona tenía una colonia remanente que podía ser revivida”. “La bonificación para nosotros era que la zona estaba cerca del Parque Nacional de Chitwan, el cual recibe miles de turistas cada año. No tuvimos que “crear” nuevos turistas que vinieran a visitar el restaurante”.

Baral y Chaudhary, junto con la comunidad local, decidieron llamarlo ‘Jatayu’, el buitre más famoso en la mitología hindú. También decidieron construir un cobertizo desde donde los turistas podían observar a los buitres de forma segura y un centro de información donde la gente podía venir a aprender sobre los buitres. La preparación de la propuesta de financiación del programa de pequeñas subvenciones del PNUD en el 2007 les ayudó a refinar su idea.

Mientras que la subvención y el apoyo de otras organizaciones como International Trust for Nature Conservation y la Real Sociedad para la Protección de las Aves ayudaría a establecer la estructura básica para el restaurante, la comunidad se haría cargo del restaurante a través del uso de ingresos generados con distintos métodos, como por ejemplo la venta de la piel de vacuno y las heces (para abono), y potencialmente, módulos de alojamiento para los turistas y científicos que vienen al restaurante. El restaurante sería gestionado por un subcomité del grupo de usuarios de los bosques comunitarios.

Impactos del programa

Trece años después de su establecimiento, el programa supera las expectativas. Mientras que el número de turistas ha sido prometedor, la venta de huesos y cuero todavía no ha producido muchos ingresos ya que lleva tiempo acumular una cantidad suficiente de huesos y cuero para poder venderlos a granel. Un estudio reciente llevado a cabo por la BCN mostró que 31 % de la población en Pithauli estaba de acuerdo con que el ecoturismo había traído cambios a su situación económica. Asimismo, 83 % de los participantes dijeron que sus vidas se verían afectadas por un declive en la población de buitres. Alrededor del 97 % estaba de acuerdo en que el uso de medicamentos químicos en el tratamiento de las reses mató a los buitres.

“Vimos que la ubicación del restaurante cerca del Parque Nacional de Chitwan fue crucial, ya que ayudó a atraer turistas, quienes de otra manera no hubiesen ido allí solo por el restaurante”, dijo Baral. “Nuestra experiencia en Ghachok, donde hemos establecido otro restaurante para buitres cerca de la ciudad turística de Pokhara, ha sido parecida”, añadió. “Otros restaurantes para buitres que carecen del ángulo turístico han tenido un éxito limitado”, explicó.

Puede verse a un buitre cabecirrojo (Sarcogyps calvus), una especie también en peligro crítico de extinción, junto a los buitres dorsiblancos bengalíes alimentándose de un cadáver en el restaurante para buitres en Nawalpur. Imagen de Abhaya Raj Joshi para Mongabay.

No obstante, ahora hay más de media docena de restaurantes para buitres por todo Nepal que siguen modelos similares. Alrededor de Pithauli, el número de nidos de buitres ha aumentado exponencialmente. Las últimas estimaciones de la población de buitres en Nepal son aproximadamente un 80 % de la población registrada en el 2002.

Una búsqueda en Google del término ‘restaurante para buitres’ arroja resultados de más de 10 países diferentes donde la idea o bien está siendo debatida o ya está implementada. Por ejemplo, el Plan de recuperación de los buitres de Asia meridional (2006) destacaba el uso de los restaurantes para buitres para suministrar alimentos inocuos y aumentar las fuentes de alimentación existentes. En Camboya, donde el diclofenaco fue prohibido en julio de 2019, el Plan de acción para los buitres (2016-2025) reconoce la contribución de seis restaurantes para buitres, el primero de los cuales fue establecido en el 2004 y pide la financiación sostenible para apoyar esos establecimientos de alimentación.

Retos

Chaudhary y los miembros de su comunidad se enfrentan a una multitud de retos en la gestión del restaurante. “Queríamos dirigir aquí una instalación de alojamientos, pero eso no salió bien”, dijo. “Además, el diclofenaco todavía se usa en varias partes de la India y los buitres que obtienen alimentos inocuos en Nepal podrían morir al otro lado de la frontera”. Añadió que, “después de las recientes elecciones locales en Nepal después de más de dos décadas, nuevos representantes han tomado posesión de sus cargos y es difícil explicarles por qué es importante lo que estamos haciendo”.

Sin embargo, hay retos que se pueden superar con el tiempo, dijo Chaudhary. Su consejo para otros proyectos que quieren imitar el éxito del restaurante: obtén el apoyo de la comunidad. “El proyecto no habría tenido tanto éxito sin la participación comunitaria”, dijo. Baral añadió que es importante vincular la conservación con los medios de subsistencia (tales como el turismo) porque da a la población el incentivo para conservar las especies en cuestión.

Una vez que los buitres terminan de comer, visitan un estanque cercano para saciar su sed. Luego, toman el sol para calendar sus plumas. Imagen de Abhaya Raj Joshi para Mongabay.

Mientras tanto, los buitres terminan su comida uno tras otro. Los que se saciaron primero regresan de un lago cercano, donde beben agua y extienden sus alas al sol. No tienen que preocuparse por la comida por al menos una semana.

Sin embargo, para los conservacionistas como Baral, los buitres todavía no han superado todos los escollos. “Medidas como los restaurantes para buitres solo suponen un alivio temporal para los esfuerzos de conservación, se necesitan esfuerzos más amplios para salvar a los buitres de la extinción”. Añade que es importante el seguimiento de la población y el descubrimiento de nuevas amenazas (como las líneas de transmisión eléctrica donde se electrocutan) junto con la conservación de su hábitat.

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El artículo original fue publicado en Mongabay News. Puedes leerlo aquí.