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Guatemala: sobrino de una activista maya fue apaleado hasta la muerte

  • A finales de marzo, Héctor Manuel Choc Cuz, un maya Q’eqchi’ de 18 años, fue apaleado hasta la muerte. Miembros de la familia sospechan que el ataque podría haber sido un atentado contra la vida del primo de la víctima.
  • José Ich es hijo de la activista Angélica Choc y testigo clave en el asesinato de su padre en el 2009, presuntamente, por guardias de seguridad privados de la mina de níquel Fénix en El Estor, Guatemala.

Héctor Manuel Choc Cuz, sobrino de una prominente activista de los derechos de la tierra, soñaba con convertirse en mecánico profesional cuando se hiciese mayor. Pero las aspiraciones del joven maya Q’eqchi’ de 18 años fueron interrumpidas prematuramente cuando fue apaleado hasta la muerte en un ataque que los miembros de la familia sospechan que podría haber sido un atentado contra la vida de su primo, José Ich.

Según su familia, los agresores llevaron a Héctor Choc Cuz a las afueras de la ciudad al este de Guatemala de El Estor y le apalearon entre la noche del 30 de marzo y la madrugada del 31 de marzo. Murió ese día en el hospital en Puerto Barrios.

“Exigimos justicia y que el asesinato de mi sobrino sea resuelto”, dijo la tía de Héctor Choc Cuz Angélica Choc, a Mongabay en una entrevista telefónica. Angélica añadió que Choc Cuz, a quien describe como trabajador y estudioso, era como un hijo para ella, igual que su hijo, José Ich, es como un hijo para los padres de Choc Cuz.

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Asesinatos, atentados y violaciones

Choc es activista ambiental y de los derechos humanos que ha luchado durante años contra la mina de níquel Fénix en El Estor, de propiedad extranjera. Es conocida internacionalmente por exigir justicia por el asesinato de su marido, Adolfo Ich Chamán, en el 2009, profesor y líder social local en el movimiento contra la minería. Según testigos, Ich Chamán fue apaleado, mutilado con un machete y matado a tiros por guardias de seguridad privados de la mina Fénix, entonces propiedad del gigante de la minería con sede en Toronto, Hudbay Minerals.

La tía de la víctima, Angélica Choc, izquierda, es una activista defensora de la tierra y de los derechos humanos muy conocida que se ha enfrentado a amenazas y a ataques por pedir justicia por el asesinato de su marido en el 2009. En esta foto, Choc acompañó a mujeres Maya Q’eqchi’ de la comunidad guatemalteca de Lote Ocho, cerca de El Estor, cuando fueron interrogadas por los abogados de Hudbay en Toronto en noviembre de 2017. Imagen de Heather Gies.

La mina Fénix, que Hudbay vendió al Grupo de Inversión Solway con sede en Chipre en el 2011, reabrió en el 2014 después de permanecer cerrada durante tres décadas. Al principio, concesionada a la Compañía Canadiense Internacional de Níquel en los primeros años de la sangrienta guerra civil de 36 años de Guatemala, la mina ha estado plagada durante décadas por conflictos de las tierras con las comunidades indígenas locales y otras polémicas. Incidentes de gran repercusión incluyen el asesinato en el 2009 de Ich Chamán, el tiroteo que dejó paralítico a German Chub Choc, y la violación en grupo en el 2007 de 11 mujeres mayas Q’eqchi’ en la comunidad de Lote Ocho —todos presuntamente a manos del personal de seguridad de Fénix—.

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«No es Ich, vámonos»

Testigos en el apaleamiento a Héctor Choc Cuz en marzo dijeron a la familia a condición de preservar su anonimato que oyeron a un agresor decir, “No es Ich, vámonos”, según un comunicado hecho público por la familia. Choc dijo que su hijo José era conocido como Ich en El Estor. También señaló que su hijo y su sobrino son muy parecidos físicamente. Los miembros de la familia sospechan que el objetivo de los responsables era Ich, pero en su lugar apalearon y mataron a su primo Choc Cuz. Temen que Ich y otros miembros de la familia podrían estar bajo amenaza y están considerando precauciones adicionales.

“No sé cuál era la intención ni por qué mi hijo fue mencionado”, dijo Choc, que enfatiza que muchas preguntas siguen sin respuesta. “Por eso exijo una investigación”.

Héctor Choc Cuz, 18 años, fue apaleado hasta la muerte a las afueras de El Estor y murió el 31 de marzo de 2018. Imagen cortesía de Angélica Choc.

Julia Barrera, portavoz de la Fiscalía de Guatemala, confirmó en un correo electrónico que el caso está actualmente en investigación. “La investigación está en desarrollo y no puedo proporcionar detalles porque la ley guatemalteca lo prohíbe”, dijo.

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Testigo clave

Grahame Russell, director de Rights Action, organización de los derechos humanos con sedes en Toronto y Washington, D.C. que apoya a Choc y otros demandantes que han emprendido acciones legales por presuntos abusos relacionados con la minería, cree que el ataque tuvo una motivación política. “Sospechamos que el motivo fue el trabajo de la familia en general y que José es un participante directo” en procesos judiciales vinculados con la mina, dijo Russell en una entrevista telefónica.

José Ich es un testigo clave en dos casos relacionados con el asesinato de su padre. En Canadá, su madre está preparada para enfrentarse a Hudbay en una demanda civil que busca daños por negligencia. Un tribunal en Ontario ha dado luz verde al caso, pero se espera que tarde años en llegar a juicio. El caso es parte de un trio de demandas civiles pioneras contra Hudbay por presuntos abusos vinculados con la mina Fénix que han sacudido a la industria minera canadiense al establecer un precedente y exigir responsabilidades a las empresas en su lugar de origen por sus acciones en el extranjero.

Natalia Choc, la abuela de Héctor Choc Cuz se sienta al lado de fotos y flores en honor a su nieto de 18 años. Imagen cortesía de la familia Choc a través de Rights Action.

Mientras tanto, en Guatemala, Ich también es testigo principal en el juicio penal del antiguo jefe de seguridad de la mina, el exteniente coronel del ejército Mynor Padilla, por el asesinato de su padre. En abril de 2017, un juez declaró a Padilla inocente de los cargos de asesinato y asalto agravado. Al mismo tiempo, el juez ordenó que se abrieran investigaciones criminales contra Choc y otros demandantes, incluidos sus hijos, por presunta obstrucción a la justicia y falsificar información.

Un tribunal de apelación revocó la sentencia en septiembre de 2017 y ordenó que se celebrase un nuevo juicio. Choc y su familia tienen la esperanza de que el nuevo juicio tenga lugar, aunque sostiene que el sistema judicial de Guatemala, plagado de corrupción e impunidad, según los grupos de vigilancia de los derechos, a menudo juega en contra de los indígenas pobres.

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«Es casi imposible que haya justicia en Guatemala»

Cory Wanless, abogado de Klippensteins Barristers & Solicitors, el bufete de abogados con sede en Toronto que representa a Choc y otros demandantes en la demanda civil contra Hudbay en Canadá, dijo que el bufete está “apenado” y “preocupado” por el “aparente asesinato selectivo” de Héctor Choc Cuz.

“Las amenazas, la violencia y los asesinatos son unas de las razones principales por las que los procesos penales con éxito escasean en Guatemala”, escribió Wanless en un correo electrónico. “Con las amenazas constantes y la violencia contra la familia Choc […] estamos viendo en directo por qué es casi imposible que haya justicia en Guatemala”.

Hudbay Minerals declinó comentar sobre la muerte de Héctor Choc Cuz. “Las especulaciones ni ayudan ni son respetuosas, especialmente cuando los medios de comunicación locales indican que el joven murió en un accidente de moto”, escribió en un correo electrónico Scott Brubacher, director de comunicación corporativa.

La familia Choc invitó a los familiares a rendir un homenaje final a Héctor Choc Cuz. Imagen cortesía de la familia Choc a través de Rights Action.

El canal de noticias local, El Puerto Informa, difundió esa versión de eventos el 31 de marzo. Cuando el canal de noticias fue contactado dijo que no tenía más información sobre el incidente más allá de la historia original de tres frases sobre lo que el titular de la noticia denominó un “aparente” accidente.

Para Choc y sus familiares, la muerte de Héctor Choc Cuz se ajusta a un modelo de criminalización y violencia de la última década que sospechan que está vinculado a su activismo.

Tras el asesinato de su marido, Choc ha sufrido repetidas amenazas y ataques. En el 2016, sicarios dispararon contra su casa mientras ella y dos niños estaban durmiendo dentro. (Choc tiene cinco hijos, incluido Ich, y cuida también de una sexta niña que ella y su marido acogieron cuando era pequeña). Nadie resultó herido en el tiroteo, pero la familia interpretó el ataque como un intento de poner fin al activismo de Choc.

Boletín de noticias y alertas

En una entrevista con esta reportera el otoño pasado mientras visitaba Toronto para apoyar a las supervivientes maya Q’eqchi’ de la violación de Lote Ocho que demandan a Hudbay por negligencia, Choc dejo claro que no va a dejarse intimidar para permanecer callada. Dijo que no tenía miedo de poner su vida en peligro en su búsqueda de la justicia.

Según Russell de Rights Action, esos intentos sistemáticos de silenciar a aquellos que piden justicia por el genocidio y otros abusos contra los indígenas mayas se remontan a la guerra civil. “Cuando estás involucrado en juicios politizados a gran escala de los derechos humanos en Guatemala, habrá represión”, dijo.

Otros miembros de la familia también han sido criminalizados por su activismo. El hermano de Choc, Ramiro Choc, fue condenado en el 2008 a seis años de cárcel acusado de robo de tierras, robo con agravante y detención ilegal. Sus defensores sostienen que las acusaciones fueron fabricadas para silenciar su lucha por los derechos de la tierra de los campesinos maya Q’eqchi’. Más recientemente, otra hermana, María Cuc Choc, fue detenida en enero de 2018 y acusada de entrada ilícita con agravante, amenazas y detención ilegal. Las acusaciones estaban vinculadas a su activismo en defensa de la tierra en el área de Livingston al este de la comunidad de Lote Ocho donde, presuntamente, las violaciones tuvieron lugar en el 2007.

Aunque Choc Cuz y su familia inmediata no estaban implicados directamente en su activismo y el de otros familiares, siempre les apoyaron, dijo Choc.

“Personalmente, me inspira para seguir la lucha por la defensa de nuestros derechos, los derechos humanos, las poblaciones indígenas y la madre naturaleza”, dijo sobre la muerte de su sobrino.

“Aunque todavía estoy llevando a cabo un proceso largo, muy difícil y costoso y estoy muy reprimida, creo que el derecho de mi sobrino Héctor a vivir y disfrutar de la vida también es valioso”, dijo, refiriéndose a juicios sobre el asesinato de su marido. “Aunque me siento cansada y débil, me levanto para seguir moviéndome hacia delante para exigir justicia”.

Imagen del titular: Héctor Choc Cuz, a la derecha, posa con su hermano. Imagen cortesía de Angélica Choc.

Heather Gies es una periodista independiente que escribe sobre los derechos humanos, los conflictos de recursos y la política en América Latina. Pueden seguirla en Twitter @HeatherGies.

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