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Un fondo de agua en Ecuador transforma a los consumidores en conservacionistas

  • El Fondo Regional del Agua de Ecuador (FORAGUA) opera en 14 municipios y da servicio a 500 000 residentes. Ha restaurado 1500 hectáreas de territorio y ha puesto otras 337 000 bajo conservación.
  • Para 2030, el fondo quiere trabajar en 39 municipios, dar servicio a un millón de personas y conservar 600 000 hectáreas de territorio.
  • Un proyecto piloto para incentivar a los propietarios de tierras a que restauren sus propiedades y adopten medios de vida alternativos muestra que los propietarios de tierras podían ganar 50 veces más por hectárea con el cultivo de guanábana, una fruta local, que con la cría de ganado.
  • Los residentes de los municipios pagan de media un dólar al mes a FORAGUA por su consumo de agua y el 90 % de los fondos recaudados se destinan a proyectos de conservación.

Manuel Pintado pasó 15 años criando ganado en El Pangui, un municipio en el sureste de la región amazónica de Ecuador. Ahora recibe ingresos por dejar que sus 15 hectáreas de pasto se restauren y se ha ido más abajo en el valle para plantar guanábana, una fruta tropical gigante que es verde y con espinas por fuera y tiene una carne muy dulce, pegajosa y blanca en el interior.

El territorio que pertenece a Pintado y a otros 14 propietarios de tierras está en el área de captación de agua de El Pangui. Según el Fondo Regional del Agua (FORAGUA), las ciudades y pueblos en esta parte del país han experimentado escasez de agua debido al rápido aumento de la población y la expansión de los usos de la tierra, como la agricultura y la ganadería, lo que ha devenido en una deforestación significativa y la reducción de la cantidad, calidad y continuidad del suministro de agua.

Los bosques aumentan el abastecimiento de agua total capturando precipitación horizontal directamente de las nubes y la niebla, y actuando como esponjas, reteniendo y liberando lentamente el agua para igualar el flujo durante el año, de manera que haya relativamente más agua disponible durante la estación seca.

Los efectos de la mala gestión forestal se notan especialmente en pueblos como Zaruma, con una población de 24 000 personas, en las laderas secas del oeste de los Andes, que típicamente recibe solo de dos a cuatro horas de agua al día durante la estación seca de ocho meses. Eso ha empeorado con los patrones irregulares de lluvia relacionados con el cambio climático. Además, el ganado y otros animales domésticos en estas zonas de captación de agua, los desechos y los pesticidas agrícolas también han empeorado la calidad del agua y aumentado las enfermedades estomacales que se transmiten a través del agua por bacterias como la E.coli.

Para abordar estos problemas, FORAGUA compra territorio o, en el caso de Pintado, firma acuerdos de 5 o 10 años con los que el territorio se convierte en áreas de conservación que protegen las fuentes de agua del municipio.

“Mis padres eran ganaderos”, dijo Pintado en una entrevista con Mongabay. “Dejar la actividad que has hecho durante toda tu vida desde que eras un niño es un cambio drástico”.

Pintado dijo que está disfrutando del cambio, a pesar de todo el trabajo que le dedicó a criar el ganado y preparar los pastos, no solo cortando árboles y vegetación natural sino también cultivando el pasto —con un coste de unos 1000 dólares por hectárea—.

Además, explicó que siempre le han preocupado el medioambiente y la contaminación del agua, más ahora con el cambio climático, y está orgulloso de los cambios que puede ver en la calidad del agua del municipio, algo que ha validado el Observatorio de conflictos socioambientales de la Universidad Técnica Particular de Loja.

La reserva nacional El Caja, un páramo protegido al este de Cuenca, Ecuador. Foto de Vincent Ricci.

Un fondo regional de agua

FORAGUA se fundó en 2008 y, a diferencia de otros fondos en Ecuador, como FONAPA y FONAG, FORAGUA es el primer fondo de agua del país en el que municipios de diferentes tamaños y capacidades se han unido para crear un único fondo integrado, y el dinero recaudado va directamente a programas de conservación.

En la actualidad el fondo opera en 14 municipios en el sur de Ecuador, da servicio a 500 000 residentes y ha restaurado 1500 hectáreas de territorio, y puesto otras 337 000 hectáreas bajo conservación y ordenanzas de uso sostenible. Para 2030, FORAGUA tiene la intención de trabajar en 39 municipios, dar servicio a un millón de personas y conservar 600 000 hectáreas de territorio.

FORAGUA ayuda a los municipios a crear ordenanzas que identifican y separan áreas críticas de conservación y establecen la cantidad que los residentes municipales pagarán como usuarios. El secretario técnico de FORAGUA, formado como ingeniero de minas con especialización en biorremediación, Francisco Gordillo, explicó a Mongabay que la tarifa para los usuarios es de unos 5 centavos de dólar por metro cúbico de agua consumido, o 1 dólar al mes por familia. Esta cifra se calcula según el volumen de agua consumida, la capacidad de pagar del consumidor y la categoría de consumidor —local, residencial, rural, empresarial o comercial.

Gordillo dijo que la tarifa de usuario se basa en encuestas a los ciudadanos en las cuales el 74 % de los residentes dijeron que estaban dispuestos a pagar a ese nivel. Gordillo añadió que tener los resultados de esa encuesta incluye a los residentes en el proceso de conservación desde el principio y ofrece capital político a los funcionarios del gobierno local para firmar ordenanzas municipales.

Del dinero recaudado con esas tarifas, el 10 % va a la administración de FORAGUA y el resto va a la adquisición de territorio, compensar a los propietarios de territorios como Pintado para que restauren o mantengan sus tierras en un estado natural, restaurar las áreas de captación, apoyar proyectos de modos de vida alternativos, llevar a cabo monitoreo de agua y de la cobertura forestal, llevar a cabo capacitaciones y desarrollar campañas de concientización ambiental con las comunidades.

Al unir fuerzas a nivel regional, los municipios pequeños y las poblaciones locales también tienen acceso a un alto nivel de asistencia técnica que no tendrían de no ser así. Un componente clave para el modelo de FORAGUA es que proporciona equipamiento, información y formación a los departamentos ambientales municipales. Para institucionalizar más la prestación de asistencia técnica, en 2016 se presentó la Escuela del Agua como colaboración entre FORAGUA, FONAPA, UTPL, la ONG Nature and Culture International (NCI) y la entonces Secretaría de Agua, que ahora es parte del Ministerio del Ambiente y Agua.

Rocío Armijos, jefa de formación en la unidad de educación continua de UTPL, que administra y acredita el programa de formación de la Escuela del Agua, le dijo a Mongabay que la escuela ha formado a más de 180 empleados de municipios participantes en FORAGUA. También dijo que la escuela ha ganado varios premios internacionales, es uno de los 23 centros de formación hidrológica global conectados al Programa Hidrológico de la UNESCO y ha recibido solicitudes para expandir su programación a otras partes del país y a otros países.

La gestión económica de FORAGUA también significa que puede recaudar fondos complementarios de fuentes externas como la cooperación internacional para expandir el alcance de los programas municipales. Gordillo dijo que uno de los mayores éxitos del programa ha sido unirse a REDD+ y recibir financiación de la iniciativa PROAmazonia del gobierno ecuatoriano y el fondo Green Climate Fund (GCF), el fondo más grande del mundo dedicado a combatir el cambio climático.

Esta financiación adicional permitió a FORAGUA restaurar el 100 % de los recursos hídricos y crear nuevas empresas de producción sostenible, como la finca de guanábana de Pintado, que es parte de un proyecto piloto en El Pangui. Gordillo dijo que muchos propietarios de tierras muestran un interés en hacer la transición y obtener un ingreso no solo por dejar sus tierras para que se restauren y evitar multas por continuar con sus actividades en las áreas de conservación, sino también poder ganar 20 000 dólares/hectárea por cultivar guanábana en lugar de 400 dólares/hectárea por criar ganado, según los cálculos de FORAGUA.

Gracias en parte a esta iniciativa de medios de vida alternativos, Gordillo y FORAGUA ganaron un premio de GCF de logro de vida en la COP25 en Madrid en 2019, donde los ganadores se eligieron de entre 280 proyectos de todo el mundo por sus esfuerzos satisfactorios para combatir el cambio climático mediante iniciativas ambientales, sociales y lideradas por empresas.

Bosques en las áreas de las tierras altas del Chocó ecuatoriano. Imagen de Sebastián Crespo / CONDESAN.

Restauración y protección de los ecosistemas

Claudia Chiriapo Guarderas, ingeniera agrícola y coordinadora de FORAGUA en El Pangui, explicó a Mongabay que el primer paso en la restauración de las áreas de captación es trabajar con los propietarios de tierras para recolectar semillas de especies locales, como el laurel, el cedro, la uva silvestre, el guayacán y el romerillo, cuyo género, Podocarpus, también da nombre a un parque nacional megadiverso cercano. FORAGUA cultiva estas semillas en viveros en las tierras del propietario con el objetivo de plantar 400 árboles por hectárea y que los propietarios reciban un dólar por planta protegida.

“Normalmente los recursos hídricos coinciden con ecosistemas relevantes, bosques nubosos o páramos con un endemismo muy alto que tienen un papel extremadamente importante en la conectividad de las áreas nacionales protegidas”, dijo en una entrevista con Mongabay Felipe Serrano, director de Ecuador de NCI. Dijo que las autoridades locales y los ciudadanos entienden la necesidad de conservar el agua, pero “explicar la necesidad de conservar especies en peligro crítico de extinción puede ser mucho más complicado”.

Además de la restauración, desde la perspectiva de la biodiversidad las reservas municipales protegen los restos críticos de ecosistemas muy amenazados como los bosques nubosos andinos y los últimos restos bien conservados de los bosques secos estacionales, que son ricos en especies y muy endémicos. Las reservas municipales también aumentan la conectividad del paisaje con la conservación de corredores ribereños boscosos que actúan como zonas de amortiguamiento y expanden tramos de bosques intactos para extender áreas protegidas como los parques nacionales Podocarpus y Yacurí.

NCI ha sido un socio clave para FORAGUA desde su creación, además de para otros programas de conservación de cuencas que llegaron antes que FORAGUA. La ONG de conservación se centra en conectar paisajes integrados y también fue clave para crear el primer corredor de conectividad de Ecuador, que se declaró oficialmente en 2020. El corredor Podocarpus Sangay cubre más de 560 000 hectáreas y conecta los parques nacionales Podocarpus y Sangay, incluye algunos de los municipios de FORAGUA y alberga más de 100 especies de mamíferos y 580 de aves, entre ellas el águila poma, En Peligro de extinción, y el ave nacional de Ecuador: el cóndor.

Serrano explicó que todo esto ha sido posible gracias a la Constitución de 2008 de Ecuador, que unió la conservación del agua con la conservación de los ecosistemas, a la vez que reconocía el agua como un derecho humano básico y obligaba al gobierno a protegerla. La nueva Constitución también creó nuevos organismos legales, como el Código de Organización Territorial y la Ley de Recursos Hídricos, que dan a los gobiernos locales las herramientas para preservar sus recursos hídricos y patrimonio natural.

Las plantas en los páramos absorben el agua de la lluvia como una esponja y la liberan lentamente, alimentando las fuentes del Amazonas. Imagen de Florian Kopp.

Conservación descentralizada

“No solo es responsabilidad del estado proteger y conservar, es un acto de corresponsabilidad”, dijo Marco Vinicio Martínez, director de administración y calidad del recurso hídrico en el Ministerio del Ambiente y Agua, en referencia a la Ley de recursos hídricos.

“Esto ha sido muy importante porque a menudo puedes tener proyectos que son buenos y factibles, pero si no integras todos los actores… no consigues los resultados que esperabas”, dijo Martínez.

Anteriormente, la conservación en Ecuador estaba centralizada en el gobierno nacional, pero con el modelo de FORAGUA, los municipios pueden generar sus propias fuentes sostenibles y significativas de financiación local. Este modelo es más importante que nunca, no solo por los impactos del COVID-19 en la economía global, sino también porque los ministerios del agua y el ambiente de Ecuador se fusionaron en 2020, lo cual generó grandes preocupaciones sobre la posibilidad de que la financiación para el nuevo ministerio combinado fuera insuficiente.

Imagen principal: Bosque nuboso cerca de Mindo, Ecuador. Photo de Rhett A. Butler / Mongabay.

Artículo original: https://news.mongabay.com/2021/05/ecuadoran-water-fund-transforms-consumers-into-conservationists/

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