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Jorge Abad: “Me preocupa que la Hidrovía Amazónica se haga mal”

  • El científico peruano ha sido reconocido con la distinción Santiago Antúnez de Mayolo Gomero 2018, por su carrera como investigador.
  • En conversación con Mongabay Latam habla de la Hidrovía Amazónica, de su labor en la universidad y de sus investigaciones en Perú.

En los planes de Jorge Abad Cueva estaba resolver los problemas que ocasionan los huaicos —delizamientos de lodo— en los Andes peruanos, pues cada vez que viajaba de Lima a Huancayo, durante sus vacaciones universitarias, se encontraba con este inconveniente que bloqueaba la carretera y obligaba a los viajeros a hacer transbordos.

Su interés por resolver los problemas que ocasionaban las montañas lo llevaron, con el tiempo, a investigar los ríos. Un cambio que ocurrió cuando después de graduarse de ingeniero civil en la Universidad Nacional de Ingeniería, en Lima, viajó a Estados Unidos para estudiar su posgrado en la Universidad de Illinois.

Jorge Abad en plena labor de análisis de los ríos amazónicos. Foto: Archivo personal.

Construyó un pequeño río en el laboratorio universitario, experiencia que luego utilizó cuando regresó al Perú para investigar, primero, el río Amazonas, y luego, otras cuencas de la selva peruana.

En los últimos años se ha dedicado a conocer los ríos Huallaga, Marañón, Ucayali y Amazonas, en los que el gobierno peruano proyecta la ejecución de la Hidrovía Amazónica, una propuesta para modificar el transporte fluvial a lo largo de 2687 kilómetros de estos ríos.

Su trabajo como investigador científico en Perú le ha valido, recientemente, ser reconocido con la distinción Santiago Antúnez de Mayolo Gomero 2018, del Concejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Concytec).

Jorge Abad recibió la distinción Santiago Antúnez de Mayolo Gomero 2018 por sus investigaciones científicas en Perú. Foto: Concytec.

En conversación con Mongabay Latam habló de sus investigaciones, de la Hidrovía Amazónica y de su trabajo en la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), en donde es el director académico y el responsable del Centro de Investigación y Tecnología del Agua (CITA).

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¿Cómo surge su interés por estudiar los ríos?

Cuando estudiaba ingeniería civil en Lima, en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), viajaba cada verano a Huancayo, para visitar a mi familia, porque soy de esa ciudad. Todos los años me encontraba con los huaicos en la Carretera Central y me preguntaba ¿por qué no estudiarlos? Pensaba en construir carreteras y puentes que consideren este fenómeno de tal forma que se eviten los daños a las personas y a la infraestructura. Cuando aplico a la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, para mi posgrado, envío un ensayo con esta propuesta. Pero Illinois es un lugar plano y ahí no había huaicos. Entonces, mi asesor, a quien le interesó mucho mi propuesta, me sugiere estudiar los ríos porque también transportan agua y sedimentos. Y había varios cerca de la universidad. Etaban el rio Mississipi, el Misouri. Así comencé, con proyectos de restauración de ríos.

¿En qué consiste la restauración de ríos?

El Mississipi era un río con meandros y curvas, pero lo canalizaron y lo convirtieron en un río recto para incrementar su caudal, aumentar la navegabilidad y evitar inundaciones. Entonces la pregunta era ¿cómo destruir esa infraestructura humana y tratar de que vuelva a ser natural? Y tratábamos de entender cómo seria la nueva configuración del río, cómo se vería ahora. Eso es la restauración.

Jorge Abad y sus colegas entre las montañas. Foto: Archivo personal.

¿Es posible restaurar los ríos?

Los ingenieros hemos cometido muchos errores. Cuando canalizaron el río Mississippi, por ejemplo, se dieron cuenta de que antes el agua se desbordaba, transportaba nutrientes a la tierra y la fertilizaba naturalmente, pero con los muros en ambos lados ya no sucedía lo mismo. En Europa se presentaron casos similares. Ahora quieren que los ríos vuelvan a tener su dinámica natural. Pero hay que tener en cuenta que ahora hay ciudades, puentes y presas en esos ríos. Se tiene que entender cuál podría ser el estado al que retorne el río. En Europa se están destruyendo presas y los márgenes para que los ríos erosionen la tierra, porque se dieron cuenta que eso era bueno.

¿En Perú y Latinoamérica qué deberíamos aprender de esas experiencias?

En el contexto peruano, recién estamos en la tendencia de construir presas e infraestructura; mientras que en Europa están del otro lado, de destruir. Creo que debemos aprender esas lecciones para reducir los impactos de lo que queremos instalar en la Amazonía. En Perú y en nuestra región deberíamos aprender de los errores que ya se cometieron.

¿Cuál fue el primer río en el que trabajó?

Empecé a trabajar en el río Poplar Creek, para restaurarlo, porque antes tenía un cauce natural, pero lo interrumpieron y construyeron canales. Así comencé a desarrollar modelos matemáticos para entender la dinámica de cualquier río meándrico: cómo se mueve el agua, los sedimentos y la erosión. Diseñé en el laboratorio un canal de 32 metros de largo, 60 centímetros de ancho y 40 centímetros de alto, como un río chiquito con bombas y tanques para recircular el agua y los sedimentos. La idea fue una analogía para los ríos grandes.

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Encuentro con el Amazonas

Sus estudios fueron en el laboratorio pero luego le tocó aplicar sus conocimientos en verdaderos ríos…

El 2008 termine mi doctorado y en el 2009 entro en contacto con la Marina de Guerra del Perú que me lleva a Loreto para ver el río Amazonas, porque ellos tenían instrumentos para medir en el campo lo que yo hacía en el laboratorio. Ahí dije, voy a extrapolar, lo que hice en chiquito ahora lo tenía que hacer en el río Amazonas.

El Amazonas fue el primer río que investigó luego de sus estudios en laboratorio. Foto: Mongabay Latam.

Uno de los más importantes del planeta…

El más caudaloso y de alta biodiversidad. La Marina quería desarrollar modelos matemáticos, pero les dije que antes se debía entender su dinámica natural. Hicimos investigación, escribimos varios artículos y desarrollé modelos matemáticos y estadísticas de ríos, pero a escala natural.

¿Qué significó trabajar en el río Amazonas?

Fue un reto. En el laboratorio controlas todo, desde la temperatura hasta el tamaño del sedimento y el caudal de agua. No hay árboles flotando ni embarcaciones que cruzan o lluvia intempestiva. No tienes problemas logísticos. Nada de eso. En cambio, cuando vas a escala natural tienes que estar pendiente de todo, desde cargar las baterías de los equipos o que el motorista tenga las mejores habilidades para conducir. Es una logística diferente y los desafíos no solo tienen que ver con la física. Los sedimentos del río son inmensos y medirlos es desafiante. En el canal del laboratorio de aguas claras ves todo milimétricamente, en el río turbio es difícil, súpercomplicado.

Jorge Abad y un equipo de investigadores realiza exploraciones en los ríos amazónicos de Perú. Foto: Archivo Personal.

Usted siempre ha dicho que los ríos tienen vida y que van cambiando…

Si son meándricos cambian bastante, pero si son multicanal como el Amazonas, varían más lentamente. Hay que entender que los ríos tienen vida, agua, sedimentos, se mueven. Si un río migra un kilómetro y otro cien, debe haber razones para ello. En Pucallpa, por ejemplo, se construyó un muelle y tres años más tarde el río migró y quedó esa infraestructura, porque la ingeniería no entiende que el río está vivo, que se mueve. Para mí es como un árbol que va creciendo y cambiando de forma. Es vital para los peces, es un lugar donde florece la vida, pero además deja que otras especies usen ese hábitat para su desarrollo. Es un elemento que tiene vida y nos da vida. Sin ríos no habría conectividad en la Amazonía.

Para Jorge Abad los ríos tienen vida y cambian constantemente. Foto: Archivo personal.

¿Tiene algún recuerdo en particular de su experiencia como científico?

En Pacaya Samiria, cuando estaba en el puesto de vigilancia salía a las 7 de la mañana y me sentaba en una banquita junto al río Samiria, eso era espectacular, la tranquilidad y  los delfines que puedes ver. Eso es suficiente, una retribución que obtienes de la naturaleza.

¿Cuál es su río favorito en la Amazonía?

Está bien discutido. El Amazonas es grande, pero me gustan más los ríos de montaña,  que aún no he estudiado en detalle, pero me encantan porque tienen cascadas. Me gustan los ríos chiquitos, por alguna razón la selva alta me llama más la atención.

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Hidrovía Amazónica: un proyecto en debate

Usted ha cuestionado la Hidrovía Amazónica, ¿cuál es el problema con este proyecto?

No estamos en contra de la Hidrovía Amazónica, sino en contra de que se piense intervenir el río sin los conocimientos adecuados. En Perú se ha hecho poca investigación en la Amazonía y esta infraestructura puede afectar la dinámica de los ríos, no sé a qué nivel. Recién estamos midiendo la línea base para desarrollar modelos matemáticos que me puedan predecir los impactos, pero eso toma años. Me preocupa que se esté corriendo contra el tiempo y que la Hidrovía Amazónica se haga mal.

Las comunidades ribereñas tienen muchas dudas sobre el proyecto Hidrovía Amazónica. Foto: DAR.

¿La están haciendo mal?

Estamos analizando el Estudio de Impacto Ambiental y ya hemos encontrado varios vacíos, problemas de fondo que nos asustan. No se menciona la metodología que se debe utilizar para medir los segmentos, tampoco los cambios en los ríos, creen que son estáticos, como carreteras. No se sabe cómo se va a monitorear los ríos. Hay muchas cosas que faltan. Varios de esos temas nos hacen pensar que los que están desarrollando el proyecto no saben lo que hacen.

Entonces ¿qué se debería hacer?

Tendríamos que retroceder un poco y entender al río que tiene miles de años moviéndose, transportando agua, sedimentos, intercambiando con el bosque amazónico. Primero, debemos conocer sus funciones, su dinámica y luego, con esa data, ver el impacto y decidir qué hacemos para minimizarlo. Estamos en contra de que se haga mal y estamos encontrando que científicamente hay varios vacíos.

En pleno trabajo de investigación en los ríos amazónicos. Foto: Archivo personal.

Otro problema que también ha estudiado es la relación del mercurio con el agua…

En la zona de minería ilegal de Madre de Dios tenemos varios ríos y siempre nos centramos en la contaminación por mercurio que entra a la cadena alimenticia y el que se va a la atmósfera. Pero nadie se ha puesto a pensar que cuando hay mucha deforestación se producen también sedimentos que con la lluvia llegan a los ríos. Entonces, nos preguntamos dónde están esos sedimentos y los contaminantes asociados a ellos ¿ya están llegando a Brasil? Es una investigación que recién estamos empezando.

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Apuesta por la investigación

Desde su labor como director académico de una universidad ¿Cree que existe interés científico en los jóvenes?

Creo que hay más interacción entre los investigadores y los alumnos, porque cuando tenemos proyectos necesitamos que los estudiantes nos ayuden. Sus oportunidades son muy grandes, pero también el interés. Tenemos tecnología impresionante y los alumnos la tienen a la mano. En los cursos tratamos de impulsar la investigación.

¿Qué consejo daría a los jóvenes que se interesan por la ciencia?

Sobre todo la crítica, a los profesores y a ellos mismos. No se trata de ser desconfiado, sino de cuestionarse y preguntarse «¿cómo puedo contribuir con mi talento y mi investigación a la sociedad?». Ese es el rol de la universidad y los jóvenes que empiezan a investigar también deberían saber que su educación es relevante porque pueden cambiar las cosas. Hay tantas oportunidades en Perú.

Ha sido reconocido por su tesis de doctorado en Illinois. Foto: Archivo personal.
Jorge Abad sostiene que se debe estudiar los ríos antes de realizar cualquier obra de infraestructura. Foto: Archivo personal.

¿Es difícil hacer ciencia en Perú?

La tradición dice que es difícil, pero yo diría que es competitiva. Lo hemos probado en los dos años de Centro de Investigación y Tecnología del Agua (CITA) que hasta ahora ha recaudado cuatro millones de dólares para hacer investigación en el Perú. Cuando empezamos yo era el único en el centro, ahora tenemos 30 personas. Tenemos proyectos en la Amazonía; en glaciares en Cusco; en Chira, Piura. Creo que la respuesta está en convencer a la sociedad en que la investigación puede resolver problemas y que nosotros, en las universidades peruanas, somos capaces de ofrecer esos resultados. Hay una oportunidad gigantesca.

¿Cuáles son esas oportunidades?

Dentro del mapeo que hice he identificado cuatro áreas de trabajo generales: la condición de los Andes hacia el Pacífico; desde los Andes hacia el Atlántico que es toda la Amazonía; el Lago Titicaca, en el que aún no tenemos proyecto; y la zona costera marina. Con el CITA estamos en proyectos de impacto nacional como el fenómeno El Niño, la Hidrovía Amazónica, la disminución de los glaciares; la escasez de agua. También los problemas de derrame de petróleo en la Amazonía; la minería ilegal en Madre de Dios; la restauración del río Rímac, imagínate si los domingos hubiese actividades en sus riberas.

¿Es posible restaurar el río Rímac?

Claro que sí, pero hay que estudiar cómo era antes que lleguen los españoles, cómo lo hemos destruido y cómo vamos a restaurarlo.

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