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Un nuevo mapeo de Amazon Underworld revela que redes criminales o grupos armados operan en casi tres quintas partes de los municipios amazónicos de los seis países analizados: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
De los 1310 municipios examinados, los investigadores hallaron actores ilícitos en 768, es decir, en el 59 %. Colombia registró la mayor proporción de municipios afectados (98 %), seguida de Venezuela (82 %), Brasil y Ecuador (59 % cada uno), Perú (34 %) y Bolivia (31 %). El informe también identifica operaciones criminales cada vez más interconectadas que cruzan fronteras, como la del Comando Vermelho de Brasil, presente ya en casi 500 municipios, entre ellos algunos de Bolivia y Perú.
En la Amazonía colombiana hay ocho grupos armados en 99 municipios. Cerca del 78 % de la población rural del país, casi 10 millones de personas, “vive bajo la influencia de al menos” un grupo armado no estatal, según Humanitarian Action.
“Una de nuestras principales preocupaciones es cómo el crimen organizado instrumentaliza a las comunidades locales”, dijo a Mongabay Bram Ebus, autor del informe, fundador de Amazon Underworld y consultor del International Crisis Group. “Los grupos las extorsionan. También las usan, a menudo bajo coerción, como escudos humanos para proteger las economías ilícitas y obstaculizar las intervenciones del Estado”, agrega el experto.
De acuerdo con el informe, el oro ha superado a la cocaína como la industria criminal más lucrativa de la Amazonía.
“Este cambio ha acelerado la destrucción ambiental por la deforestación y la contaminación con mercurio”, afirmó Ebus.
Mientras los grupos rivales se disputan el control territorial, las poblaciones, en especial las comunidades indígenas, cargan con el peso de una violencia cada vez mayor. Ebus señaló que estos conflictos territoriales han “disparado la violencia, ya que los grupos compiten por acceder a las zonas mineras y matan a quienes se les oponen, incluidos los defensores de las comunidades indígenas”.
Aunque el oro y la cocaína son las industrias ilegales dominantes en la Amazonía, el estudio constató que crece la participación criminal en los minerales críticos, como el estaño, el tungsteno y el coltán, sobre todo en Brasil, Colombia y Venezuela.
El informe señala que el giro regional hacia gobiernos de derecha ha traído una oleada de ofensivas militarizadas contra los cárteles, pero que ese enfoque no aborda las raíces económicas y políticas sistémicas del crimen organizado en la Amazonía. “Si no se atienden los factores sociales del crimen, ese enfoque no ofrece ninguna garantía de éxito”, concluye Ebus.
– Este artículo fue publicado en inglés en Mongabay. Puedes revisar la versión completa aquí.
Imagen del encabezado: Marcovich Gonzalez carga mineral en una trituradora en una planta de procesamiento de El Callao, Venezuela. Foto: cortesía de AP Photo/Matias Delacroix.