El proyecto colaborativo “Siguiendo Ballenas” logró documentar el recorrido migratorio completo de una ballena franca austral en la temporada de investigación 2025-2026 gracias a un dispositivo de seguimiento satelital. La protagonista fue Sodium, una hembra que regresó a la Península Valdés, en Argentina, junto a su cría Cloruro, después de recorrer miles de kilómetros por el Atlántico Sur.
Sodium fue equipada con un transmisor en septiembre de 2025 en el Golfo Nuevo, en la Patagonia, y volvió a esta zona el 25 de mayo de 2026 con el dispositivo aún activo. En total, recorrió 13 425 kilómetros durante 258 días, en un viaje que incluyó desplazamientos mar adentro sobre la plataforma y el talud continental, áreas consideradas esenciales para la alimentación de numerosas especies marinas.
El registro representa el cuarto viaje migratorio completo documentado de una ballena franca austral de la población de Península Valdés desde el inicio del proyecto en 2014. Antes de Sodium, se habían registrado los recorridos de Papillon, un macho juvenil, en 2015; Electra y su cría, en 2022; y Aurum, una hembra solitaria, en 2025.
Durante diez temporadas de trabajo, “Siguiendo Ballenas” monitoreó los movimientos de 145 ejemplares por el Atlántico Sur y los mares australes, utilizando tecnología satelital para conocer con mayor precisión las rutas, zonas de alimentación y comportamiento migratorio de esta especie.
El caso de Sodium aporta información clave sobre la relación entre madres y crías. La ballena salió del área reproductiva de Península Valdés el 6 de noviembre de 2025 junto a Cloruro, 56 días después de haber sido instrumentada. El regreso permitió confirmar que ambas se encontraban en buenas condiciones.
Los investigadores determinaron que Cloruro nació cerca de un año antes del retorno, a partir de registros fotográficos que muestran a Sodium preñada en mayo de 2025 y posteriormente junto a su ballenato en junio del mismo año.
La historia de Sodium también destaca la importancia del monitoreo a largo plazo. Identificada como el ejemplar número 1099-99 del catálogo de foto-identificación del Instituto de Conservación de Ballenas y Ocean Alliance, esta hembra es conocida desde su nacimiento en 1999 y ha sido registrada en diferentes años, siempre acompañada por crías.
Los datos obtenidos permiten comprender cómo las ballenas transmiten conocimientos entre generaciones. Durante su primera migración, los ballenatos aprenden de sus madres la ubicación de zonas de alimentación, un aprendizaje que influye en su supervivencia futura.
Según el proyecto, esta información resulta fundamental para identificar ambientes marinos esenciales y fortalecer medidas de conservación frente a actividades humanas como la pesca, el transporte marítimo y la extracción de hidrocarburos.
*Imagen principal: ballena Sodium y su cría Cloruro. Foto: cortesía Siguiendoballenas