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Violencia y territorios asediados en 2021: un año difícil para los pueblos indígenas de Latinoamérica

Más de 20 pueblos originarios participan en la gran marcha indígena. Foto: Facebook Nación Cambas.

  • Numerosos ataques contra la vida de líderes indígenas y sus comunidades marcaron el transcurso del 2021.
  • Sin embargo, las luchas y movilizaciones de los pueblos se tradujeron en logros importantes.

Una vez más, el 2021 fue un año marcado por la violencia para los pueblos indígenas de Latinoamérica. A la pandemia de COVID-19 y sus efectos, se sumaron las desapariciones, la criminalización, persecuciones y asesinatos a líderes, así como las presiones sobre sus territorios de proyectos extractivos como la minería y la tala indiscriminada, la construcción de carreteras, incendios forestales y derrames petroleros, unidos a la constante presencia del crimen organizado en sus tierras.

Aun así, las comunidades indígenas resistieron y encabezaron luchas diversas para frenar la devastación de la tierra, sus recursos naturales y defender su derecho a la vida. Incluso fueron nuevamente reconocidas por gobiernos del mundo y organismos internacionales como los mejores protectores de la naturaleza. En Mongabay Latam te ofrecemos un recorrido por los grandes temas que marcaron el 2021 para los pueblos indígenas.

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1. Líderes indígenas amenazados, desaparecidos y asesinados

En países como Perú, Colombia y México los pueblos indígenas han vivido bajo amenaza constante. Desde inicios del 2021, líderes Cacataibo y Asháninka fueron asesinados en la Amazonía peruana en un contexto relacionado a los cultivos ilegales de hoja de coca y al narcotráfico. Al noroeste de México, en el estado de Sonora, siete defensores del territorio ancestral yaqui fueron desaparecidos: las autoridades tradicionales señalaron que la escalada de violencia en su región tiene que ver con la presencia de grupos del crimen organizado, pero también con los intereses de empresas detrás de la actividad minera. En el suroccidente de Colombia, al menos 30 personas indígenas fueron heridas con ráfagas de fusil mientras protestaban —erradicando cultivos ilegales de coca— por el asesinato de la gobernadora indígena Sandra Liliana Peña. Pero estos no son casos aislados: de acuerdo con el informe anual más reciente de Global Witness, tres de cada cuatro personas defensoras asesinadas perdieron la vida en Latinoamérica. Fueron 227 asesinatos durante 2020 y más de un tercio de los casos fueron contra pobladores indígenas.

Familiares de los desaparecidos en territorio yaqui, en el noroeste de México. Foto: Tribu yaqui de la Loma de Bacúm, Sonora.

2. Narcotráfico y deforestación

Las comunidades indígenas de la Amazonía peruana han sido un blanco particular del narcotráfico y de la deforestación de sus territorios. Las amenazas van desde la construcción de pistas de aterrizaje clandestinas, carreteras ilegales y conflictos territoriales, hasta los cultivos ilegales de hoja de coca y miles de hectáreas deforestadas e invadidas. Estos problemas han afectado, principalmente, a los pueblos Cacataibo, Kichwa, Asháninka y Shipibo conibo, los mismos que han hecho frente a estas amenazas desde la organización comunitaria, valiéndose de la tecnología y con el acompañamiento de organizaciones no gubernamentales.

Chozas que resguardaban químicos para laboratorios de droga, ubicados en Flor de Ucayali, fueron destruidos por la policía en julio de 2021. Foto: Fema Ucayali.

3. Territorios indígenas asediados

Ha pasado más de un año desde el peor derrame petrolero de los últimos 15 años en Ecuador, y más de 100 comunidades Kichwa afectadas por la contaminación del río Coca siguen exigiendo justicia y la reparación de los daños. En Bolivia, mientras tanto, los territorios indígenas una vez más fueron afectados por los incendios forestales. Según el libro “Incendios en territorios indígenas de las tierras bajas de Bolivia”, que reúne los impactos del fuego en estos territorios entre 2010 y 2020, la superficie quemada superó las 5 millones de hectáreas dentro de 58 territorios indígenas titulados. En Colombia, por otro lado, comunidades indígenas detectaron embarcaciones de mineros ilegales operando en el río Caquetá y el pueblo sikuani denunció la afectación de sus territorios ancestrales por la palma y la presencia de una colonia menonita. En Perú, este grupo religioso ha continuado ampliando sus territorios en medio de la protesta de comunidades indígenas de la Amazonía que señalan la superposición con sus territorios.

Los bosques en la carretera Masisea Imiría son ahora campos de cultivo en manos de la colonia menonita de Masisea. Foto: Sebastián Castañeda.

4. Las urgencias de los pueblos

Los líderes indígenas continuaron exponiendo sus principales demandas en conferencias internacionales. La protección efectiva de la biodiversidad y de sus territorios, el respeto a la consulta previa, un alto a las amenazas y asesinatos a líderes indígenas, claridad en el destino de los fondos climáticos y la valorización de los conocimientos ancestrales forman parte de la agenda que demanda atención. Este 2021 ocurrieron diversos encuentros entre líderes indígenas y los líderes del mundo —como en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 (COP26), en Glasgow, Escocia—, donde se asumieron compromisos que se espera se materialicen en el 2022.

Los líderes indígenas Tuntiak Katan (Ecuador), Sônia Guajajara (Brasil) y Gregorio Mirabal (Ecuador) en la movilización por el Día de Acción Global por la Justicia Climática, durante la COP26 en Glasgow, Escocia. Foto: Alianza Global de Comunidades Territoriales (AGCT).

5. Luchas, movilizaciones y avances del movimiento indígena

Entre los grandes logros para los pueblos indígenas, estuvo la elección de la activista mapuche, Elisa Loncón, para presidir la Convención Constitucional que tiene como misión escribir la nueva Constitución de Chile. Ocupar este cargo, sostiene Loncón, sienta un precedente para la defensa de los derechos de las comunidades, la naturaleza, las mujeres y las infancias. En los últimos meses, además, ocurrieron distintas marchas y protestas por la defensa de los territorios. En Ecuador, por ejemplo, integrantes de la comunidad kichwa El Edén iniciaron un paro y bloqueo de caminos por el incumplimiento de convenios de la estatal petrolera Petroecuador, que concluyó 47 días después, con la suscripción de un acta que incluye la participación de la empresa y del gobierno para cumplir con el financiamiento de agua potable para la parroquia, un proyecto de energía eléctrica y adecuar el Subcentro de Salud. Algo similar ocurrió en Perú: durante 74 días, más de 200 indígenas amazónicos tomaron la Estación 5 de Petroperú, en la región Loreto. Su exigencia es el cumplimiento de acuerdos con el gobierno, entre los que se incluye la inversión de 6000 millones de soles en la atención de los problemas sociales, económicos y ambientales ocasionados por las actividades petroleras, reclamos que concluyeron en diciembre pasado con el anuncio de instalación de una mesa de trabajo entre los actores.

En Ecuador, indígenas siekopai exigieron el desalojo de colonos que han invadido su territorio durante 13 años Foto: Diego Cazar Baquero.

En Perú también se demostró que los pueblos indígenas son los mejores para proteger la biodiversidad cuando tradujeron sus acciones en beneficios para la gente: con la pandemia de COVID-19, en el distrito amazónico de Pebas y sus alrededores, la escasez de recursos y alimentos fue resistida gracias al buen estado de los ecosistemas. La existencia del Área de Conservación Regional Ampiyacu-Apayacu, así como la propia organización de las comunidades indígenas, lograron que a diferencia de otros puntos de la Amazonía se pudiera sobrevivir. Además, ocurrió un hecho histórico para las mujeres indígenas peruanas: reconocida por su lucha contra la tala y la pesca ilegal durante más de 20 años, además de ser pionera en la creación del Parque Nacional Yaguas, Liz Chicaje Churay, lideresa del pueblo bora, fue la tercera mujer peruana en recibir el Premio Ambiental Goldman 2021 para el Sur y Centro América, considerado el ‘Nobel Verde’, un galardón que reconoce el trabajo de los activistas ambientales del mundo. “Me siento más comprometida para seguir trabajando. El trabajo que hacemos cuando somos dirigentes lo hacemos porque nos nace, porque estamos comprometidos con el bosque”, dice la activista.

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Liz Chicaje Churay navega en un río en la Amazonía peruana. Foto: Goldman Environmental Prize.

Imagen principal: A fines de agosto de 2020, más de 20 pueblos originarios participaron en la XI Gran Marcha de los Pueblos Indígenas de la Amazonía, Oriente y Chaco de Bolivia. Foto: Facebook Nación Cambas.

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