“El calamar gigante (Dosidicus gigas) está en total abandono”, dice Alfonso Miranda, presidente del Comité para el Manejo Sustentable del Calamar Gigante en el Pacífico Sur (CALAMASUR). Esta es su impresión después de la 14° reunión de la Comisión de la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (OROP-PS), que finalizó el 6 de marzo pasado en Panamá.
Los miembros de la convención, entre ellos Ecuador y la Unión Europea, llegaron con nueve propuestas para regular la pesca en altamar de la también llamada pota o jibia. Ecuador, Perú y Chile denuncian que una flota de 500 barcos chinos pesca sin límites cerca de sus Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) y, en algunas ocasiones, invaden estas áreas.
Solo se aprobó la propuesta de Estados Unidos y Nueva Zelanda, que reducirá en 15 % el número de embarcaciones de aguas distantes, zonas de pesca en alta mar, alejadas de la costa nacional, donde operan flotas pesqueras de larga distancia. Para Miranda, esta medida “no tiene ninguna utilidad práctica”. Explica que China ya opera con menos del 85 % de los barcos registrados.
“Había tres propuestas que eran el corazón de una verdadera gobernanza”, señala. La primera buscaba imponer un límite a las capturas basado en el enfoque precautorio a falta de estudios científicos. El tope planteado era de 396 671 toneladas, inferior a las cerca de 500 000 toneladas que China desembarcó en 2023.
En segundo lugar, se apuntaba a establecer una zona de no pesca para embarcaciones de aguas distantes de 20 millas desde el límite de las ZEE.
Para Miranda, la reducción de la flota era una medida significativa, siempre y cuando se hubiera impuesto sobre las embarcaciones activas y no sobre las registradas.
“Creo que hay grandes responsables. En primer lugar, China, después Estados Unidos y, en tercer lugar, la Unión Europea”, dice Miranda. Detalla que estos países se opusieron alegando falta de sustento científico. Además, con respecto a la zona buffer, argumentaron que hay restricciones legales.
No obstante, señala que el artículo 119 de la CONVEMAR, la constitución de los océanos, permite establecer medidas de conservación en altamar.
El presidente de CALAMASUR añade que ya se han establecido medidas similares. La Comisión Interamericana del Atún Tropical creó en 2009 el Corralito, un área al oeste del archipiélago de Galápagos sobre la que se establecen vedas. En Europa y China hay regulaciones en la misma línea, de acuerdo con el experto.
El estudio del estado de la población del calamar gigante queda en manos del Comité Científico, presidido por China. Los resultados saldrían en al menos tres años. “El calamar va a seguirse capturando a ciegas, con el inminente riesgo de una depredación del recurso”, prevé Miranda.
El trabajo no se ha acabado. El objetivo es proteger una pesquería de la que dependen decenas de miles de pescadores y personas asociadas a las cadenas productivas en Perú y Chile.
Imagen principal: potero panameño dentro de la ZEE de Ecuador, 2019. Foto: cortesía Simon Ager