La inteligencia artificial (IA) ha cobrado un protagonismo significativo en la cumbre climática global, COP30, que se celebra en Brasil, generando un debate intenso sobre su papel en la lucha contra el cambio climático.
Empresas tecnológicas y algunos países destacan el potencial de la IA para combatir el calentamiento global, asociado principalmente a la quema de combustibles fósiles. En este sentido, señalan, la IA puede incrementar la eficiencia de las redes eléctricas, ayudar a los agricultores a anticipar patrones climáticos, monitorear especies migratorias y diseñar infraestructuras resistentes al clima extremo.
Adam Elman, director de sostenibilidad en Google, ve la inteligencia artificial como «un verdadero facilitador».
Sin embargo, por otro lado, grupos climáticos alertan sobre los impactos ambientales negativos que trae el crecimiento exponencial de la IA, especialmente por el elevado consumo de electricidad y agua que requieren los centros de datos que la sustentan.
Jean Su, del Centro para la Diversidad Biológica, advierte que la IA es hoy una «bestia sin regulación».
La COP30 ha registrado un gran interés en este tema, con al menos 24 sesiones dedicadas a la IA, que incluyen desde sistemas que ayudan a compartir energía en ciudades hasta premios para proyectos que emplean IA para enfrentar la escasez hídrica.
«La COP no puede ver la IA solo como algún tipo de solución tecnológica, tiene que entender las profundas consecuencias climáticas», agrega Jean Su.
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Este artículo fue publicado por Anton L. Delgado en Associated Press
Imagen principal: el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, habla sobre la transición energética en la COP30. Foto: cortesía Rafa Neddermeyer/COP30