Un estudio publicado en Nature examina cómo el mercurio utilizado en la minería de oro se acumula en los insectos de la Amazonía peruana. La investigación, que se realizó en Madre de Dios, consistió en analizar 492 insectos de nueve taxones –grupo de organismos– en tres lugares con diferentes niveles de impacto por minería.
Estos lugares fueron la Estación Biológica Cocha Cashu, en el Parque Nacional del Manu, sin actividad minera; la Estación Biológica Los Amigos, con un nivel intermedio debido a su cercanía al corredor minero; y la concesión minera Linda-2, en La Pampa, una de las zonas más degradadas por la minería aurífera en Perú, donde se usa mercurio de forma intensiva.
A través de esta investigación se buscaba entender cómo el mercurio, principalmente el metilmercurio –la forma más tóxica–, se bioacumula en los insectos, dependiendo de lo que consumen, desde aquellos cuya dieta se basa en plantas hasta los que consumen carroña.
“Los insectos están en cualquier lugar en la selva, uno está rodeado por insectos y son fáciles de reconocer», dijo Elena Chaboteaux, investigadora principal del estudio, en una entrevista con Mongabay Latam en octubre de 2025, para explicar por qué decidió investigar estas especies. «Los insectos son la base de todo» y «el bosque mismo no existiría sin insectos”, agregó.
Uno de los principales resultados del estudio indica que el factor determinante en la acumulación de mercurio no es solo el lugar donde viven los insectos –gradiente trófico–, sino lo que consumen. Así se logró determinar que los insectos necrófagos pueden tener hasta 39 veces más contaminación por mercurio en sus cuerpos que aquellos que se alimentan de plantas.

También se estableció que los insectos que habitan en zonas de alta actividad minera, como La Pampa, presentaban concentraciones de mercurio de hasta 7 veces más que los que viven en áreas protegidas como Cocha Cashu, en el Parque Nacional del Manu.
Otro hallazgo detalla que no todos los insectos responden de igual forma. Algunas especies mostraban aumentos drásticos de contaminación por mercurio. Un ejemplo es el escarabajo Coprophanaeus telamon, que en el lugar más contaminado tenía 24 veces más alto el nivel de mercurio que en lugar más limpio.
La investigación también destaca la función que cumplen los insectos como intermediarios biológicos en el movimiento del mercurio desde el ambiente hacia el resto de los seres vivos en un ecosistema terrestre.
Se trata de un estudio pionero por ser la primera evidencia en la Amazonía que integra la contaminación por mercurio en insectos terrestres dentro de un gradiente trófico. Las investigaciones previas se centraban en ecosistemas acuáticos y peces.
*Imagen principal: Elena Chaboteaux y Jessica Ortiz, en la estación biológica Los Amigos. Foto: cortesía Gabriel Herrera