- La cantidad de hectáreas quemadas equivale a diez veces la extensión de Lima Metropolitana, la capital del país.
- Ucayali es el departamento con el mayor número de hectáreas quemadas en ese período de tiempo.
- El gerente regional Forestal y de Fauna Silvestre del Gobierno Regional de Ucayali, Franz Tang, considera que la modificación de la Ley Forestal ha tenido relación con los incendios.
- En los territorios indígenas se quemaron más de 600 000 hectáreas en el mismo lapso de tiempo.
Los incendios forestales en Perú han causado daños en 2.3 millones de hectáreas de cobertura natural y agropecuaria en los últimos 12 años. Una extensión tan grande que equivale a como si el área de Lima Metropolitana, la capital de Perú, se hubiese quemado diez veces. En todo este período de tiempo, además, los años 2022 y 2024 fueron los más afectados por el fuego, señala el resultado de un estudio de imágenes satelitales realizado por MapBiomas Perú, que, por primera vez, cuantificó la devastación causada por el fuego en el territorio peruano.
“En Perú, los incendios en la Amazonía, los Andes y la costa no han dejado de crecer. Y las proyecciones son claras: los incendios serán cada vez más frecuentes y devastadores”, señala Ethel Rubin, coordinadora de la iniciativa MapBiomas Fuego Perú y profesora principal de la Universidad Nacional Agraria La Molina.

Los datos obtenidos por MapBiomas indican también que la Amazonía ha sido el ecosistema más afectado, con 1.2 millones de hectáreas quemadas, lo que significa el 53 % de la extensión dañada. En segundo lugar están Los Andes, con un millón de hectáreas, que corresponde al 44 % de la extensión territorial afectada. En suma, Los Andes y la Amazonía concentran el 97 % del territorio quemado en el país entre 2013 y 2024.
“Si bien generamos la información anual, también podemos ver si es que una zona se quemó en diferentes meses a lo largo del año, si es que se quemó varios años seguidos o si es que se quemó solo una vez. Todos en esa serie histórica de 12 años”, señala Andrea Bravo, jefa de proyectos de MapBiomas Perú, del Instituto del Bien Común (IBC).
Bravo también explica que la cifra de hectáreas quemadas en los 12 últimos años corresponde solamente a las zonas que se han quemado por primera vez en este período de tiempo. “Hemos considerado solamente las áreas nuevas quemadas. Si se trata de un área que ya había sido afectada, no se está volviendo a contabilizar si se quema en años posteriores”.

Este análisis se realizó en conjunto entre el Instituto del Bien Común (IBC), que lidera la red MapBiomas en Perú y la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), sobre la base de imágenes satelitales e inteligencia artificial para reconocer las cicatrices del fuego. Los datos y la información desarrollada por MapBiomas son de acceso gratuito.
Las zonas con mayor impacto
El estudio indica que 262 100 hectáreas se quemaron por primera vez en 2024, una de las cifras más altas de los últimos 12 años, solo superada por las 314 100 hectáreas dañadas en 2022. El mes de octubre de 2024 marcó un pico histórico en los incendios forestales en el país, con un récord de 151 300 hectáreas quemadas.
“El departamento de Ucayali ha sido la región con mayor cantidad de cicatrices por incendios forestales”, comenta Bravo sobre la región que encabeza el ranking nacional de áreas afectadas, con 350 600 hectáreas acumuladas entre 2013 y 2024.

El informe también detalla que solo en 2024 se registraron 10 400 hectáreas devastadas en Ucayali. “Es una una sola cicatriz de quema supergrande”, menciona Bravo. Otro dato del reporte es que dentro de esta región la zona más afectada es la provincia de Coronel Portillo, con 204 800 hectáreas quemadas en 12 años. En la lista siguen las provincias de Padre Abad, con 98 000 hectáreas; Atalaya, con 46 700; y Purús, con 1100.
“Uno de los distritos con mayor afectación por el tema de incendios es Nueva Requena que coincidentemente es uno de los distritos que presenta la mayor deforestación. Y ese desbosque es para cultivos agrícolas y para cultivos de coca”, señala Franz Tang, gerente regional Forestal y de Fauna Silvestre del Gobierno Regional de Ucayali.
Tang señala que la mayor incidencia de incendios ocurre en zonas aledañas a parcelas agrícolas y que ese cambio de uso de suelo ocurre para que en esas zonas sin bosque se instalen cultivos agrícolas y cultivos ilícitos de coca.
“Los informes de deforestación que trabajamos —con insumos del portal de GeoBosques, una plataforma del Ministerio del Ambiente para el monitoreo de los cambios en la cobertura de los bosques, y del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor)— nos ofrecen información a nivel de distritos, por eso sabemos en qué distritos y en qué mes del año ocurre la mayor tasa de deforestación”, dice Tang y explica que con esta información pueden determinar en qué categorías territoriales ocurre la deforestación, si son concesiones forestales, comunidades indígenas o predios privados. “También podemos ver el cambio de uso que han realizado en estos lugares, con datos históricos de cinco, siete o 10 años atrás. Y la mayor proporción de deforestación está en zonas que compiten entre cultivos agrícolas y plantaciones de coca”.

Tang también menciona distritos como Campo Verde, Nueva Requena y Masisea entre los que tienen mayor incidencia de incendios forestales. Aclara también que 2024 “fue un año devastador para la región en cuanto a incendios”, pero que hasta lo que va de 2025 no hubo tanta incidencia.
El funcionario del Gobierno Regional de Ucayali considera que los incendios forestales ocurridos en 2024 “sí tienen relación con la modificación de la Ley Forestal”, que se suma a la costumbre ancestral de roza, tumba y quema, una práctica destinada a preparar el terreno agrícola.
Según expertos, la modificación de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre, aprobada por el Congreso de la República en enero de 2024, debilita la protección de los bosques. El cambio que más preocupa a instituciones públicas y privadas y organizaciones civiles que se opusieron a la norma es aquella que exonera del requerimiento de contar con autorización para el cambio de uso de suelo, es decir, para retirar la cobertura boscosa y convertir estos bosques en zonas de cultivo. Especialistas coinciden que con este cambio se permite legalizar la deforestación.
“En la época que salió la ley, estábamos yendo a campo para hacer la socialización de los resultados de la zonificación forestal”, comenta Tang. “Todas las personas que están dentro de un bosque o de alguna otra categoría territorial, aspiran a su título de propiedad y tienen la idea de que si demuestras cultivos permanentes a la larga te van a titular”. Para cultivar, se provoca la quema del bosque. Por eso, para Tang, la modificación de la Ley Forestal ha sido un factor muy vinculado con los incendios forestales.

En la lista de regiones con mayor cantidad de territorio dañado por los incendios forestales, Puno está en segundo lugar, con 295 100 hectáreas; le sigue Huánuco, con 250 000 hectáreas; Cusco, con 230 000 hectáreas; Madre de Dios, con 154 300 hectáreas ; Junín, con 143 900 y Cajamarca, con 132 200, solo por mencionar las regiones con mayor afectación por incendios forestales en los últimos 12 años. Sin embargo, en esta lista figuran las 24 regiones y solo Tacna tiene menos de una hectárea afectada.
“Si bien la Amazonía tiene una gran proporción de áreas quemadas dentro del país, en la zona Andina también hay una concentración considerable de áreas afectadas. Incluso la tendencia puede cambiar y cada año no se tiene el mismo registro de áreas por bioma”, comenta Bravo, de MapBiomas Perú.
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Áreas protegidas y territorio indígenas
El estudio también analizó las áreas protegidas más afectadas así como los territorios indígenas. La Reserva Nacional del Titicaca, en la región andina de Puno, ocupa el primer lugar en la lista de las más afectadas, con 10 700 hectáreas quemadas entre 2013 y 2024. En la lista, también aparece la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas, en la sierra del departamento de Lima, con 9600 hectáreas, seguida por la Reserva Paisajística Subcuenca del Cotahuasi, en Arequipa, con 7200 hectáreas quemadas en 12 años.
El reporte también establece los daños en las comunidades campesinas e indígenas. Según el informe, fueron 631 200 hectáreas quemadas en estos territorios en los últimos 12 años. En la comunidad campesina Paucartambo, en Pasco, los daños llegaron a 6 300 hectáreas. En la comunidad nativa Puerto Nuevo, entre Huánuco y Ucayali, se quemaron 4600 hectáreas y, en tercer lugar está la comunidad nativa Colpa, ubicada en Ucayali, con 4400 hectáreas quemadas.

“Todas estas comunidades ayudan a que estos eventos no se propaguen dentro del territorio. Debemos rescatar que sirven como barreras para que no siga avanzando la deforestación y la pérdida de vegetación que llega desde la parte externa”, agrega Bravo.
“Es importante entender la dinámica de lo que ocurre cuando hay un incendio, porque usualmente se da en zonas de bosque secundario, donde ya ha habido perturbación. Por ejemplo, cerca a Pucallpa, en las comunidades nativas de Puerto Firmeza, San Francisco, Nuevo Egipto, donde ya se han dado incendios, queda una cicatriz y es probable que se queme nuevamente. Y eso es lo que hemos visto en esas comunidades”, comenta Tang, del Gobierno Regional de Ucayali.
Rubin, de la UNALM, reafirma que 2024 fue un año “sumamente terrible por la cantidad de quemas que se dieron en la Amazonía”. “Cuando tenemos problemas de sequías, los incendios son muy agresivos”, comenta en relación a las condiciones climáticas de 2024, considerado el año más cálido desde que se tiene registros del clima, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Rubin comenta que aunque en 2022 se tuvo un registro de mayor extensión de hectáreas quemadas, en 2024 los incendios fueron más agresivos y más extensos en algunos lugares. “Es una dinámica diferente y esos resultados nos sirven para ver el histórico, porque si bien los años no son iguales por los cambios climáticos, hay una tendencia a que se pueda repetir”.

“Tener estos datos permite tomar decisiones y utilizarlos, por ejemplo, para planificar redes viales y construcciones. La información es a nivel nacional, pero se puede analizar de manera local. Quién está interesado puede llegar a un nivel bastante detallado”, agrega Rubin.
Imagen principal: en Perú, los incendios forestales de 2024 dejaron una marca ambiental en el país. Foto: Agencia Andina