- De 2024 a 2025 la minería ilegal de oro de aluvión se incrementó 10 % en Colombia, de acuerdo con un estudio realizado por el Ministerio de Minas y Energía y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
- El informe detecta que el 82 % de la explotación ilícita de oro de aluvión se realiza en tres departamentos (el Chocó, Antioquia y Bolívar) y que solo 10 municipios del país concentran más de la mitad de la actividad de minería aluvial ilícita.
- Otro de los hallazgos es la coincidencia de territorios con extracción de oro aluvial y áreas que registraron cultivos de coca y presencia de grupos armados.
- También se identifica un fuerte incremento de la minería ilegal de aluvión de oro en los parques nacionales, en las tierras de las comunidades afrodescendientes y, en menor medida, en los resguardos indígenas.
La minería ilegal de oro de aluvión -en ríos y otros cuerpos de agua- está creciendo en Colombia. De 118 410 hectáreas con evidencias de explotación detectadas durante 2025, el 75 % es ilícita. Esto representa un aumento del 10 % respecto a la actividad ilegal del año anterior, de acuerdo con un estudio realizado por el Ministerio de Minas y Energía y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
El estudio —que no toma en cuenta la minería subterránea ni de subsistencia– indica una alta concentración de la minería ilegal de aluvión de oro en zonas puntuales del país. El 82 % de la explotación ilícita está en tres departamentos: Chocó, Antioquia y Bolívar. Sin embargo registran diferentes proporciones entre ellos.
“Mientras en Antioquia existe una distribución relativamente equilibrada entre áreas con permisos y aquellas con explotación ilícita o no autorizada, en Chocó y Bolívar esta última categoría concentra aproximadamente nueve de cada diez hectáreas detectadas, evidenciando así la necesidad de construir e implementar estrategias de intervención específicas para estos territorios”, señala el documento presentado este 2 de octubre.

Sandra Rodríguez, coordinadora de procesamiento digital de imágenes satelitales del proyecto, explica que el análisis también busca entender los motivos por los cuales la minería ilegal de aluvión permanece en estos territorios.
“Las condiciones en los territorios se mantienen, hay problemas de gobernanza, hay problemas de seguridad porque si empezamos a mirar a los grupos que entran en esos territorios, hay mucha disputa territorial por las finanzas”, dice Rodríguez a Mongabay Latam.
La alta concentración territorial de la minería ilegal de oro aluvial también se refleja en las localidades, pues apenas 10 municipios concentran el 54 % de esta actividad: Nóvita, El Cantón de San Pablo, Río Quito, Istmina y Quibdó, en Chocó; Cáceres, Nechí, El Bagre y Zaragoza, en Antioquia; y Ayapel, en Córdoba.
Sin embargo, oficialmente solo el 11 % de la producción aurífera reportada en Colombia se originó en los municipios mencionados, de acuerdo con el estudio. “Este contraste indica posibles subregistros o limitaciones en los mecanismos de trazabilidad y control del oro extraído, con efectos negativos en la economía formal y en la capacidad de las instituciones para prevenir, controlar y mitigar los impactos de las actividades ilícitas asociadas a la minería de oro”, precisa el documento.

Minería aluvial ilegal converge con criminalidad
Para los autores del estudio, la evidencia del informe es clara: la presión de la minería ilegal de aluvión de oro está aumentado en los parques nacionales, en las tierras de las comunidades afrodescendientes y en los resguardos indígenas, en muchas ocasiones, de la mano de grupos armados.
“Aquí no hay un debate sobre la minería: hay una confrontación entre el Estado y las economías criminales que usan el oro para financiar la violencia. Por eso actuaremos en tres frentes: formalizar a quien tiene vocación de legalidad, perseguir con el Ministerio de Defensa a las estructuras criminales y recuperar los territorios afectados”, dijo la ministra de Minas y Energía, María Nohemi Arboleda, en referencia a la política de militarizar estas regiones como solución a la problemática.
De acuerdo con el mapeo, 45 % del territorio con evidencias de explotación de oro de aluvión en tierra coincidió con áreas que registraron cultivos de coca en 2024, especialmente en zonas de actividad ilegal. Además, en el 84 % de los territorios donde coincidieron estas dos actividades predomina la explotación ilegal de oro.

La concentración de estas actividades está presente principalmente en Antioquia (38 %), seguido de Nariño, Cauca y Chocó, donde confluyen economías ilícitas, la presencia de grupos armados ilegales y contextos persistentes de violencia y criminalidad, destaca el informe.
Rodríguez comenta que esta correlación no es nueva, sino que se ha documentado desde 2021.
“Actualmente tenemos un 45 % de convergencia, que lo hemos venido identificando a lo largo de los años. Va a haber cultivo, si no hay condiciones de gobernanza, seguridad y se registra vulnerabilidad en esos territorios, pero también puede aparecer oro si hay un yacimiento potencial que puede ser explotado y si hay grupos que se estén disputando esas redes”, señala.
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Mayor presión para áreas protegidas y pueblos originarios
Otro de los hallazgos clave del informe fue que los territorios con evidencias de explotación de oro de aluvión en tierra se incrementaron dentro del Sistema de Parques Nacionales Naturales en un 87 %, solo de 2024 a 2025, áreas donde en su mayoría no se permite ningún tipo de actividad minera.
El incremento se concentró en un 64 % en el Parque Nacional Río Puré, donde ya se ha alertado el incremento de la minería ilegal al interior del área y que pone en riesgo a las poblaciones en aislamiento voluntario, como los yuri y passé. En tanto, la Reserva Nacional Natural Puinawai tuvo el 36 %.

En el caso de río Puré, Rodríguez destaca la vulnerabilidad de esta región y la dificultad para controlar la minería ilegal por su localización y por ser un punto fronterizo con Brasil.
La reserva está localizada en un sector muy clave que es una frontera y tenemos zonas de frontera que son de difícil acceso, que no tienen la continuidad ni el control territorial por parte del Estado y eso facilita que haya vulnerabilidad en estos territorios”, añade.
El informe apunta también a un crecimiento de los territorios con minería de oro de aluvión en tierras de las comunidades afrocolombianas durante 2025, pues concertaron el 45 % de la detección nacional. Sin embargo, la mayoría, un 88 %, es de explotación ilegal.

En los resguardos indígenas de Colombia, el mapeo registró apenas un 0.4 % de las actividades mineras aluviales de oro, pero el informe alerta que la explotación en los ríos amplía la presión sobre los territorios indígenas, incluso hacia áreas aguas abajo.
Estos impactos, comenta Rodríguez, van más allá de lo ambiental y puede traducirse en impactos a la salud, a la movilidad o al agua.
“Hemos encontrado una correlación muy directa de sitios que tienen focos de malaria y explotación de oro: hay una correlación muy alta geográficamente. Y tiene lógica, estas lagunas de beneficio [residuales de la minería] son los focos criaderos del mosquito, eso tiene un impacto en la salud”, explica la coordinadora.
Agrega también la contaminación en cuerpos de agua por el mercurio que se utiliza para separar el oro de los sedimentos y se vuelva al río, y el consumo de peces que contienen altos niveles del metal.
“También hemos encontrado casos en que los ríos se han perdido por el oro. Hay territorios, por ejemplo, en un Chocó biogeográfico del Pacífico, donde una de las principales vías de conectividad son los ríos”, expone Rodríguez, por lo que la alteración de los cauces se ha traducido en perder conectividad de la población para obtener incluso alimentos básicos.

El reto de trazar el oro ilegal
El informe reconoce el desafío de fortalecer la trazabilidad del oro desde su origen para evitar que el metal ilegal pueda entrar a los mercados y sistemas de comercialización.
Un mecanismo que el estudio sugiere comenzar a trabajar es la huella digital de minerales, una iniciativa del Servicio Geológico Colombiano que permite caracterizar los minerales a nivel geológico y geoquímico, y establecer su posible procedencia.
“Es identificar el ADN del oro, cada yacimiento puede tener oro, pero en diferentes proporciones con diferentes mezclas”, sostiene Rodríguez.
*Imagen principal: explotación de oro de aluvión en tierra, Nóvita, Chocó, Colombia. Foto: cortesía UNODC/SIMCI