- La paraba barba azul es un ave que solo habita en las sabanas del departamento de Beni, en Bolivia, y es una especie en estado crítico de extinción.
- En la reserva Barba Azul, científicos comenzaron un segundo censo para determinar la cantidad de ejemplares de esta especie y establecer políticas de conservación.
- Expertos estiman que la cantidad de individuos de esta especie puede llegar a 600.
- Además, se hará un trabajo de registro con tres metodologías: un reto importante para este censo, que se realiza después de diez años, es diferenciar a la paraba barba azul de la paraba azul y amarillo.
La paraba barba azul (Ara glaucogularis) es una especie que se encuentra solamente en las sabanas del departamento de Beni, en Bolivia. Según un censo nacional que se desarrolló en 2015, la población estimada de estas aves era de entre 315 a 450 individuos. Diez años después se realiza un nuevo registro de esta especie, lo que permitirá determinar si la población ha aumentado, si se mantiene estable o si requiere medidas adicionales de conservación. Con este nuevo censo estiman que la cantidad de individuos sea de 600 ejemplares.
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La paraba barba azul se desplaza a zonas inaccesibles de la sabana inundable de los Llanos de Moxos, al norte de Bolivia, para preparar sus nidos. Su reproducción ocurre en épocas de lluvia y en lugares donde se encuentra la palmera moriche (Mauritia flexuosa),especie que suelen elegir estas aves para instalarse. Por ello, expertos de la Asociación Armonía recorren cada año esas sabanas para identificar sus nidos.
Mariana Villegas, coordinadora científica de la Asociación Armonía, explicó a Mongabay Latam que la metodología para realizar este segundo censo incluye tres componentes principales. El primero es el transecto lineal, que consiste en recorrer a pie determinadas rutas registrando el número de parabas observadas y la distancia a la que se encuentran, lo que permite estimar su abundancia y densidad poblacional.
El segundo componente son los conteos en dormideros, realizados en horas de la tarde y noche -entre las 17 y las 20-, cuando las parabas barba azul se concentran para descansar. “Allí contabilizamos los individuos que ingresan y recolectamos plumas del suelo, las cuales se utilizan en estudios genéticos para conocer mejor la variabilidad de la especie”, informó Villegas.

Finalmente, el proceso se complementa con registros casuales de individuos avistados durante los desplazamientos en vehículo o a pie en el área de estudio.
Según la Asociación Armonía, la logística del censo contempla recorridos a pie y a caballo en un territorio tan singular como desafiante, como es los Llanos de Moxos, la sabana inundable más grande de la Amazonía, que se extiende por más de 120 000 kilómetros cuadrados y contiene alrededor de 6000 islas de bosque de origen precolombino.
Estas islas, que hoy son refugios naturales, son hábitats clave para la paraba barba azul, donde suelen establecer dormideros. La presencia de estas aves muchas veces se detecta por las hojas cortadas de motacú (Attalea prínceps), que es una especie de palmera amazónica, práctica que realizan las parabas para evitar el movimiento de las ramas con el viento y poder posarse o dormir con mayor seguridad.
Una investigación de Asociación Armonía, que se realizó en 2020, permitió a los científicos descubrir que estas parabas viajan entre 40 y 80 kilómetros cuando dejan el espacio de conservación en busca de lugares para anidar. Este estudio permitió estudiar los movimientos de esta especie y aprender sobre sus hábitats críticos, tanto dentro como fuera del área reservada que tiene esta asociación en los Llanos de Moxos para la conservación de esta especie.
Los retos del censo
Uno de los principales retos de este censo es diferenciar la paraba barba azul de la paraba azul y amarillo (Ara ararauna). Durante las capacitaciones, los equipos practicaron la identificación por rasgos como la piel rosada junto al pico y franjas azules en la cara, así como por diferencias en vocalización y vuelo.
“La paraba barba azul es única en el mundo, solo existe en Bolivia, es una especie endémica y está en Peligro Crítico de Extinción. Si se confunde con la paraba azul y amarillo -que es abundante y ampliamente distribuida- se corre el riesgo de subestimar la situación real de la paraba barba azul y no darle la atención prioritaria que necesita”, resaltó Villegas.

Entre otras diferencias, la paraba barba azul tiene una vocalización más aguda, menos tamaño y piel rosada al borde del pico, franjas azules en la cara y barba azul. En cambio, la paraba azul y amarillo está ampliamente distribuida en América del Sur. Habita en selvas tropicales y subtropicales, así como en sabanas de América Central. Su rango se extiende desde Venezuela hasta Brasil, Bolivia, Colombia y Paraguay. Su vocalización es fuerte y estridente y puede medir entre 76 y 86 centímetros. Su frente es verde y tiene barba negra.
“La meta de este nuevo censo es estimar la población actual de la paraba barba azul. Nos permitirá evaluar la siguiente década en acciones de conservación”, detalló Tjalle Boorsma, director de Programas de Conservación de la Asociación Armonía.
El experto estimó que la población de la paraba barba azul aumentó debido a los trabajos que se realizaron en la reserva Barba Azul, que es gestionada por la Asociación Armonía.
Esta especie podría extinguirse en los próximos 50 años, según el criterio de la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La paraba barba azul está incluida en el apéndice I de la Convención Internacional sobre el Tráfico de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (CITES).
Además, esta ave es considerada como una de las especies más amenazadas del mundo por la BirdLife International, ya que su población es extremadamente pequeña. Cada subpoblación aislada declina rápidamente debido al tráfico ilegal y a la tala indiscriminada de los bosques donde habitan, las amenazas más serias para esta especie.

A estas amenazas se suma el uso de plumas en trajes para danzas tradicionales en Bolivia, aunque esta última se va eliminando de forma gradual a través del uso de plumas artificiales. Pero también las parabas barba azul son atacadas por otros animales, como el oso melero, el mono capuchino, la boa constrictora y el tucán. Éstos suben a sus nidos para comer los huevos.
Hasta 1992 se consideraba a la paraba barba azul extinta, luego de que su población decayó de forma drástica. Sin embargo, fue redescubierta cuando los investigadores observaron un grupo de aproximadamente 50 ejemplares.
Trabajo en equipo
Para Sebastián Herzog, director de Áreas Protegidas de la organización Audubon, este segundo censo también tiene un componente humano: “Hubo talleres previos que fueron esenciales para afinar la metodología y generar confianza en el equipo. Después de una década de esfuerzos de conservación, tenemos la esperanza de alcanzar estimaciones cercanas a 600 individuos”, dijo.
En 2025, el programa de Cajas Nido, ejecutado por la Asociación Armonía, alcanzó un hito con 19 pichones que volaron con éxito, elevando a 164 el total de crías desde 2005. Se calcula que cerca de una cuarta parte de la población actual nació en estas estructuras, con adultos que años después regresan a reproducirse. De manera paralela, los monitoreo semanales en la reserva natural Barba Azul registraron hasta 228 parabas reunidas en un solo dormidero, una cifra récord que refuerza la expectativa de un crecimiento poblacional.
Este segundo censo, que se prevé que dure un mes, reúne a seis equipos de censistas que trabajan en seis zonas dentro de las tres subpoblaciones de la reserva Barba Azul. Esta actividad es liderada por la Asociación Armonía, con el apoyo de la Sociedad Zoológica para la Conservación de Especies y Poblaciones (ZGAP, por sus siglas en inglés), el Fondo de Conservación de Especies Mohamed Bin Zayed y Givskud Zoo-Zootopia.

En 1996 se implementó el programa de conservación de la paraba barba azul con investigaciones sobre su biología y ecología. Desde 2002 se implementaron acciones de protección directa, incluyendo acuerdos con comunidades indígenas locales, instalación de cajas nido (nidos artificiales) y campañas de sensibilización.
Desde 2007 se desarrollan campañas contra el tráfico ilegal de esta especie, incluyendo un amplio trabajo para reemplazar el uso de plumas de parabas en los sombreros de la danza típica de macheteros por materiales alternativos que no impliquen la muerte de aves.
La Asociación Armonía creó en 2008 la reserva natural Barba Azul, que se amplió con el paso de los años, convirtiéndose en un área clave para la protección del hábitat de esta ave. Desde entonces, también se impulsaron iniciativas de turismo de observación de aves como estrategia de sostenibilidad.
Imagen principal: luego de diez años, se realizará un nuevo censo de parabas barba azul, especie endémica de Bolivia. Los censistas esperan contabilizar unos 600 individuos. Foto: cortesía Asociación Armonía