La captura de más de 400 peces león (Pterois volitans) frente a las costas de Porto Seguro, en el estado de Bahía, Brasil se sumó a la confirmación de su presencia en Abrolhos y aceleró la implementación del Plan Municipal de Enfrentamiento de la Bioinvasión.
Esta especie exótica, originaria del Indo-Pacífico, fue avistada por primera vez en la región en junio. En el Atlántico carece de depredadores, se reproduce rápidamente y amenaza con provocar el colapso de las poblaciones pesqueras y los ecosistemas de arrecifes de la región.
El principal riesgo ecológico es la voracidad del pez león, que se alimenta de crías de distintas especies nativas y de crustáceos. Carlos Hackradt, biólogo y coordinador del Laboratório de Ecologia e Conservação Marinha (Lecomar), explica la gravedad del problema: “al depredar crías de especies de interés comercial, disminuyen las poblaciones pesqueras. Esto acarrea graves consecuencias para el ecosistema, afecta la economía pesquera y perjudica el turismo en arrecifes degradados”.
Hackradt advierte que el pez león podría avanzar por gran parte del litoral brasileño. “Nuestra costa tiene una plataforma continental extensa y llena de arrecifes que sirven de refugio”, señala. Las proyecciones indican que la expansión de la especie no se detendrá en Bahía: “Estos animales son capaces de llegar hasta São Paulo, Paraná e incluso el norte de Santa Catarina”.
Una acción conjunta de la Secretaria Municipal de Meio Ambiente e Causa Animal (Semac) y los pescadores de la Colônia Z-22 permitió recolectar 440 ejemplares en el litoral de Porto Seguro. De estos, 430 fueron enviados congelados al Lecomar/UFSB para analizar su biometría y contenido estomacal. El plan contempla pagar 10 reales a los pescadores por cada pez capturado y evalúa incorporar la especie a la cadena comercial.
Hackradt señala que el consumo humano del pez león es viable: “no tiene veneno en la carne. La sustancia se almacena en glándulas conectadas a las 18 espinas y la proteína se desnaturaliza con el calor durante la cocción”. Como no existen registros científicos de la erradicación total de la especie en los lugares donde se ha establecido, el control de sus poblaciones y el monitoreo continuo siguen siendo las únicas opciones de manejo.
La preocupación alcanza también al Parque Nacional Marinho dos Abrolhos, santuario ecológico que alberga la mayor biodiversidad marina del Atlántico Sur y donde ya se confirmó la presencia del pez león. Sin embargo, los investigadores reconocen que todavía no hay datos consolidados para determinar la magnitud de los daños.
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Imagen principal: ejemplares de pez león capturados en el litoral de Porto Seguro, Bahía. Foto: cortesía Lecomar – UFSB.