- Líderes indígenas que representan a más de 511 pueblos de la cuenca amazónica se reunieron en Brasilia para debatir las soluciones que están implementando en sus territorios sobre la crisis climática global, según afirman los autores indígenas de este artículo.
- Señalan siete compromisos que, afirman, pueden ayudar a cambiar el curso de la crisis climática.
- “La Amazonía está cerca de un punto de no retorno. Evitarlo es una responsabilidad compartida y urgente. Las alianzas sólidas y respetuosas con los pueblos indígenas son la mejor estrategia para proteger la vida”, sostienen.
- Este comentario forma parte de la serie Voces desde el territorio, una recopilación de artículos de opinión escritos por indígenas. Las opiniones expresadas son las de los autores y no necesariamente las de Mongabay.
La serie Voces desde el territorio reúne artículos de opinión escritos por pueblos indígenas de todo el mundo. A través de estos comentarios, compartimos nuestras realidades y reflexiones sobre temas urgentes que marcan nuestro tiempo: la destrucción ambiental, nuestra relación con la naturaleza y la injusticia sistémica. Escribimos desde el corazón de nuestras comunidades, donde se sienten profundamente los impactos de estas crisis urgentes, pero también donde se encuentran las soluciones. A través de esta serie, hablamos desde nuestros territorios y nos aseguramos de que nuestras verdades formen parte de la conversación global.
Llevamos con nosotros la memoria de nuestros abuelos y abuelas y la visión de nuestros gobiernos indígenas. Decimos «gobiernos» porque eso somos. Durante miles de años, hemos administrado, utilizado y gestionado nuestros territorios, reconociendo las interrelaciones entre todos los seres y ciclos de vida, guiados por los mandatos de nuestras autoridades tradicionales.
Como destaca una de nosotras, Patricia Suárez, integrante del pueblo Murui: “Nuestros abuelos nos enseñaron a escuchar, a dar abundantemente, a hablar con palabras llenas de vida y con un corazón dulce. Entendemos el territorio porque somos parte de él. El río nos habla y la selva nos escucha. Pero los [gobiernos] nacionales no nos escuchan”.
Para reafirmar nuestra postura en el escenario mundial, organizaciones indígenas de la cuenca amazónica —que representan a más de 511 pueblos— se reunieron en Brasilia el 2 de junio con un propósito claro: discutir las soluciones que estamos implementando en nuestros territorios para hacer frente a la crisis climática global.
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Presentamos estas propuestas durante la primera ronda de negociaciones de la ONU para esta conferencia climática (las negociaciones climáticas intersesionales o 62° reunión de los órganos subsidiarios) y también las llevamos con determinación a la conferencia climática de la ONU en Brasil, conocida como COP30.
Esta “Pre-COP” indígena amazónica no fue una iniciativa simbólica o aislada. Fue una decisión política tomada por todas nuestras organizaciones: desde Guyana hasta Bolivia, desde Colombia hasta Brasil.

Reafirmamos siete compromisos que pueden cambiar el rumbo de esta crisis climática:
1. Protección y seguridad jurídica de los territorios indígenas como una acción climática altamente eficiente
Nuestros territorios no son bosques vírgenes: son bosques cuidados. En Colombia, más de 27 millones de hectáreas de tierras declaradas como reservas indígenas se encuentran entre los ecosistemas mejor conservados del país. Lo mismo ocurre con los territorios indígenas amazónicos en los otros ocho países de la cuenca. Pedimos que los Estados garanticen la protección y seguridad jurídica de los territorios indígenas como una política climática efectiva, incluyendo la demarcación, titulación y mecanismos de protección.
La destrucción de la Amazonía continuará mientras se promuevan políticas y actividades que ignoren las realidades de la región. Los gobiernos de los nueve países amazónicos deben entender que nosotros, los pueblos indígenas, somos quienes podemos guiar cómo restaurar lo que ha sido destruido, porque nos hemos hecho cargo desde el principio. No son los institutos de investigación, funcionarios de áreas protegidas, organizaciones de la sociedad civil o intereses corporativos. Nuestras semillas provienen de la memoria de nuestras abuelas y más allá, palabras de vida que echan raíces.
No se trata de restaurar solo por restaurar, sin conocimiento, sin entendimiento, sin memoria. No se trata de imponer castigos o diseñar estrategias de control. Se trata de garantizar la seguridad jurídica y la protección integral de los territorios indígenas. Solo así será posible detener el avance de otras estructuras —legales o ilegales— que ejercen control sobre la Amazonía sin comprenderla.
Urge proteger especialmente los territorios de nuestros hermanos y hermanas indígenas en su estado natural, o como lo llama el derecho internacional, en «aislamiento voluntario». Estos pueblos decidieron no entrar en contacto con la sociedad occidental. Son los más cercanos al bosque. Viven en diálogo con él. Lo mantienen vivo. Pero hoy están acorralados por la deforestación, la usurpación de tierras y la arrogancia de grupos religiosos. Se ven obligados a entrar en contacto. Y con eso vienen las amenazas: enfermedades, contaminación, presión de grupos armados y la desaparición física y cultural de muchos pueblos indígenas.

2. Acceso directo a financiamiento climático
Los fondos climáticos deben ir directamente a quienes hemos demostrado que cuidamos de la vida. El financiamiento climático se diluye en talleres dirigidos por “expertos” que nunca han vivido en la Amazonía, que no conocen los ciclos de nuestro calendario ecológico, nuestras temporadas de dieta, curación y consejos. Personas que intentan enseñarnos —desde un proyector, una habitación de hotel, una sesión de capacitación— cómo conservar lo que ellos llaman “recursos naturales”.
Exigimos que nuestras soluciones sean financiadas, construidas sobre nuestros sistemas de gobierno y, sobre todo, alineadas con nuestras prioridades territoriales. Los pueblos indígenas de la Amazonía ya hemos creado nuestros propios instrumentos financieros. En Colombia, es el Fondo INDII. En Brasil, es el Podáali.
Enfrentamos barreras: burocracias cerradas, intermediarios innecesarios y exclusión de los espacios donde se deciden los recursos. Por eso exigimos acceso al financiamiento. Directo. Sin intermediarios. Con autonomía. Porque son nuestras prioridades las que han demostrado ser soluciones reales para cuidar la vida de manera integral y duradera.
3. Participación y representación plena y efectiva de los sistemas de gobierno indígenas
No somos invitados en este proceso. Somos autoridades con derechos reconocidos internacionalmente a la autodeterminación, a decidir sobre nuestros territorios, a gobernarnos según nuestras propias formas. Somos gobiernos indígenas amazónicos, con nuestras propias estructuras de planificación, monitoreo, uso y gestión del territorio. Y si el Acuerdo de París reconoce todos los niveles de gobierno, ¿por qué seguimos siendo tratados como «organizaciones no gubernamentales»?

En la Pre-COP Indígena 30, reafirmamos que la participación no se trata de ocupar un asiento al final de la sala; se trata de estar presente y comprometido. Se trata de poder de decisión. Tener representación indígena directa en las delegaciones gubernamentales. Se trata de ser parte de la construcción de posiciones globales durante las negociaciones climáticas de la ONU, desde nuestras organizaciones y con nuestra propia voz. No por invitación de terceros. Porque sin nuestras contribuciones, cualquier decisión sobre el clima está incompleta.
4. Sistemas de conocimiento indígena como pilar de la acción climática
Nuestros conocimientos son sistemas especializados del territorio, construidos durante miles de años. No observamos el territorio desde afuera: somos parte de él, junto con otros seres que lo habitan: animales, plantas, aguas, vientos.
Nuestros sistemas de conocimiento tienen sus propias metodologías. Observación. Medicina. Manejo de tierras. Conservación. Espiritualidad. Autogobierno. Sus raíces no provienen de ayer ni de hace 100 años. Nos fueron transmitidas desde el principio para cuidar de la vida.
El conocimiento oficial que guía la acción climática global sigue encerrado en oficinas. Divide lo que no puede ser dividido. El conocimiento científico segmenta —biodiversidad, clima, bosque, agua— e incluso separa a los humanos de la naturaleza. Pero en los territorios indígenas todo está interconectado. Cuidar de la vida no puede dividirse.
Exigimos que también los sistemas de conocimiento indígena guíen la acción climática global. Que nuestras lenguas, nuestras formas de enseñar, nuestras formas de nombrar el mundo sean protegidas. Cuidar del clima también significa cuidar nuestro mundo de vida plena.
Como enseña el anciano Aniceto del pueblo Tanimuca: “En nuestra lengua, cantamos las canciones con las que nos comunicamos con el territorio. Son estas canciones las que sostienen el gobierno. El lenguaje es una de nuestras herramientas fundamentales de autoridad”.

5. Una transición energética justa en la Amazonía
Una transición no es justa si se ignora a los pueblos indígenas. No es justa si se extraen minerales “verdes” de nuestros territorios en violación de nuestro derecho al consentimiento libre, previo e informado. Si la transición energética no defiende la vida, no será una transición.
En la Pre-COP Indígena Amazónica lo dijimos claramente: la transición energética no puede venir a expensas de nuestros territorios. Debe excluir la minería de minerales de transición, la extracción de petróleo y los monocultivos para biocombustibles de las tierras indígenas en la Amazonía. La transición debe construirse con nosotros, no contra nosotros. Y debe basarse en derechos, no en negocios.
6. Protección de los defensores de la tierra
Mientras se escriben discursos climáticos en Nueva York o Bonn, quienes protegen el Amazonas están siendo sepultados en nuestros territorios. Los defensores están siendo asesinados. Las mujeres están siendo amenazadas. Los niños están siendo envenenados por mercurio. Defender la vida no puede continuar siendo una sentencia de muerte.
Por eso exigimos la creación de observatorios de derechos humanos, protocolos de protección indígena e indicadores específicos en los instrumentos de los acuerdos climáticos y de biodiversidad, así como en la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA).
La defensa de la vida comienza con la protección de quienes ya la están arriesgando. No puede haber lucha contra la triple crisis planetaria —pérdida de biodiversidad, desertificación y cambio climático— sin proteger a quienes sostienen el equilibrio con sus cuerpos y sus territorios.

7. NDCs indígenas amazónicos como propuesta política
Las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC), los Planes Nacionales de Mitigación y los Planes Nacionales de Adaptación son los compromisos que cada país presenta a las Naciones Unidas para reducir emisiones, adaptarse al cambio climático y proteger sus ecosistemas.
Nosotros, los pueblos indígenas de la Amazonía, proponemos que las contribuciones indígenas se incorporen completamente a las políticas nacionales de cambio climático, incluyendo las NDC de los países de la cuenca, con presupuestos, indicadores, monitoreo y responsabilidad compartida.
En nuestros territorios ya cuidamos el agua, la biodiversidad y el equilibrio climático. Ya estamos restaurando, protegiendo y resistiendo. Estamos contribuyendo sin que estas acciones sean reconocidas, apoyadas o financiadas. Por eso es necesario discutir una NDC indígena amazónica como propuesta política y territorial que haga visibles nuestras acciones climáticas.
Un momento para decisiones: COP30 sobre cambio climático
Así llegamos a la COP30: con el mandato de nuestras autoridades tradicionales, nuestros abuelos y abuelas, nuestros ancestros que gobernaron miles de años antes que los Estados. Presentamos propuestas concretas y la legitimidad de quienes representan a más de 511 pueblos indígenas y 188 pueblos registrados en aislamiento para preservar la vida en la Amazonía.

Es esencial que las personas apoyen el reconocimiento de los derechos territoriales como un componente clave de la acción climática, promuevan el acceso directo a financiación climática sin intermediarios para que los recursos lleguen a quienes cuidan del Amazonas y faciliten el diálogo con gobiernos y tomadores de decisiones para asegurar que las propuestas de los pueblos indígenas amazónicos se reflejen en las posiciones globales.
La Amazonía se acerca a un punto de no retorno. Evitarlo es una responsabilidad compartida y urgente. Las alianzas fuertes y respetuosas con los pueblos indígenas son la mejor estrategia para proteger la vida.
Imagen principal: organizaciones indígenas de la Cuenca Amazónica, que representan a más de 511 pueblos, se reunieron en Brasilia el 2 de junio para debatir las soluciones que están implementando en sus territorios para abordar la crisis climática global. Foto: cortesía de Alexis Mendoza/OPIAC
Oswaldo Muca Castizo es el coordinador general de la Organización Nacional de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (OPIAC). Patricia Suárez es la secretaria de la Comisión Nacional para la Protección y Prevención de los Pueblos Indígenas en Aislamiento (o Estado Natural). Oriana Cortés Muñoz es la asesora de la Coordinación General de la OPIAC. Emil Sirén Gualinga es el asesor internacional de incidencia y finanzas de Quipa, una ONG de base.
La serie es producida por el colectivo Passu Creativa, con el apoyo de Earth Alliance y publicada por Mongabay.
Este artículo se publicó originalmente en inglés, en Mongabay, el 29 de septiembre de 2025.