- Miembros de por lo menos 20 comunidades de esta cuenca se han sumado a la protesta contra esta actividad ilícita.
- La población del río Tigre exige a las autoridades que tomen acciones para evitar el avance de la minería ilegal.
- El bloqueo se inició el lunes 18 de agosto a la altura de la comunidad Libertad, sin embargo, la alerta por parte de las comunidades hacia las autoridades se hizo un mes antes.
- La cuenca del río Tigre también está afectada por los pasivos ambientales e impactos de la actividad petrolera.
“En el mes de julio ha crecido la minería ilegal. Aprovechando las Fiestas Patrias han invadido nuestra cuenca del río Tigre. Por eso no nos callamos, por eso los pueblos se han pronunciado”, comenta a Mongabay Latam un líder indígena de la cuenca baja del río Tigre, en la región de Loreto, Perú, luego de que se iniciara un bloqueo en este río como forma de protesta ante la presencia de dragas de minería ilegal de oro.
El dirigente indígena, que prefiere mantener su nombre en reserva por seguridad, señala que por lo menos 20 comunidades indígenas se han sumado a esta protesta para evitar la contaminación del agua del río con mercurio, insumo que los mineros ilegales utilizan en grandes cantidades durante el proceso de extracción de oro.

“Ninguna comunidad toma agua tratada o tiene un estanque de agua filtrada. Tomamos agua del río. Por eso las comunidades han optado por unirse para ir contra la minería ilegal. A nosotros nos preocupa las enfermedades que trae el mercurio, nos da miedo por nuestra familia. Con el mercurio están en peligro nuestros hijos”, dice el dirigente.
En un pronunciamiento publicado el 19 de julio de 2025, la Federación de Comunidades Nativas del Bajo Tigre (Feconabat) alertó sobre la presencia de dragas en la cuenca alta del Tigre y manifestó su preocupación por la contaminación del río. “Ahora no solamente vamos a tomar agua con petróleo sino también con mercurio”, sostiene el comunicado. La referencia al hidrocarburo se debe a que el Tigre es una de las cuatro cuencas —junto con el Corrientes, Pastaza y Marañón— afectadas por la actividad petrolera en la región amazónica de Loreto.
Un mes después, el lunes 18 de agosto, se inició el bloqueo del río, a la altura de la comunidad Libertad, en la cuenca baja del río Tigre. La decisión, según Feconabat, se tomó en una asamblea de las comunidades que forman parte de esta federación, cita que se realizó el 15 de agosto.
Preocupación por la minería
Desde la madrugada del 18 de agosto, un comité de lucha formado por miembros de las comunidades de la cuenca del Tigre inició el bloqueo del paso fluvial a la altura de la comunidad Libertad. A través de fotos y videos enviados desde la zona, los comuneros mostraron cómo se lleva a cabo este cierre, utilizando una cuerda que atraviesa el río desde uno de los márgenes hasta el lado opuesto e instalando sus embarcaciones a lo ancho del río para impedir el pase de cualquier otra barcaza.

Según los integrantes del comité de lucha, alrededor de 20 dragas se encuentran operando en la cuenca alta del río Tigre. “En julio la Federación de Comunidades Nativas del Bajo Tigre envió un pronunciamiento a las diferentes instituciones avisando que hay dragas que se están instalando en la zona alta de la cuenca del río Tigre. En ese momento había cuatro dragas, a la fecha tenemos conocimiento de que hay como 20 dragas”, dice César Moreno, vocero del comité de lucha del río Tigre.
Sidney Novoa, director de SIG y Tecnologías para la Conservación de Conservación Amazónica (ACCA), señala que este año, en la cuenca media del río Tigre se han registrado tres dragas, como parte del monitoreo que realiza a través de la plataforma RAMI (Monitoreo de Minería Satelital con Imágenes de Radar).
“Hemos visto dragas en el río Tigre, aunque no en la cantidad que indican. Nuestro registro más antiguo me parece que data de 2023”, señala Novoa. En 2023, un reporte del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP por sus siglas en inglés) da cuenta de la presencia de dos dragas en ese río. El informe Minería ilegal en la Amazonía Peruana, publicado ese mismo año por la Fundación para la Conservación para el Desarrollo Sostenible (FCDS) menciona al Tigre como uno de los 11 ríos con presencia de minería ilegal aurífera en la región de Loreto.
Otra referencia a la presencia de dragas en el Tigre es un informe del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), al que Mongabay Latam tuvo acceso. Según el documento, en junio de este año, personal de la Reserva Nacional Pucacuro realizó un recorrido por la parte media y alta del río Tigre, en la zona de amortiguamiento de esta reserva, con el fin de verificar actividades de minería informal. Durante el recorrido, se logró constatar la presencia de cuatro dragas en plena actividad de extracción de oro.

El río Tigre, además, es una ruta por donde transita el combustible que se destina a esta actividad ilícita en el río Nanay. Un reportaje de Mongabay Latam, publicado en julio de 2023, expuso una ruta clandestina utilizada por los mineros ilegales para llevar el combustible desde Iquitos hasta el río Nanay, pasando por el río Tigre y un tramo de 32 kilómetros de bosque que conecta ambos ríos. De esta forma los mineros eluden los controles para el combustible.
Hasta ahora, el principal reclamo y preocupación de las comunidades de la cuenca del Tigre se centraba en los pasivos ambientales del petróleo, provenientes de derrames y otros eventos causados por la actividad de explotación de hidrocarburos en la Amazonía.
El río Tigre, como el Cenepa, el Santiago, el Napo, el Curaray y el Pastaza, nace en las cabeceras de cuenca de los Andes de Ecuador —comenta Novoa— y en esas cabeceras, en medio de la montaña están sacando oro que “viene de esos depósitos aluviales y que hace que los ríos en el norte de Loreto y de Amazonas sean atractivos para los buscadores de oro”.
La ausencia de las autoridades
La principal demanda de las comunidades que mantienen cerrado el río es que las autoridades nacionales expulsen a las dragas que están entrando al Tigre. “No vamos aceptar ninguna reunión mientras no se libere el río de esas dragas que se encuentran arriba”, señala el dirigente indígena que prefiere no revelar su nombre.

César Moreno, vocero del comité de lucha, cuenta que el miércoles 20 se tenía programada una reunión con las autoridades y representantes del Gobierno para tratar temas relacionados con la actividad petrolera. Sin embargo, las comunidades que apoyan el bloqueo no asistieron a la cita, como ya lo habían anunciado en sus pronunciamientos. Tampoco llegaron comunidades de la zona alta del río Tigre debido al cierre de la vía fluvial.
Según los representantes de Feconabat y del comité de lucha, la convocatoria la había hecho la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). Mongabay Latam consultó con la PCM sobre la frustrada reunión y las acciones que se adoptarían con respecto al bloqueo. Sin embargo, al cierre de esta edición no respondieron. Tampoco respondieron las autoridades del gobierno regional, a quienes también se les solicitó su versión.
Martín Arana, especialista en Gestión Territorial Amazónica de la FCDS, señala que si no se controla el avance de la minería en esta cuenca, podría ocurrir lo mismo que sucede actualmente en el río Nanay, donde se ha reportado la presencia de decenas de dragas. “Es algo que pasa siempre, se alerta pero no se hace nada. Ese es parte del problema, que no hay la capacidad de respuesta del Estado”.
Moreno, vocero de comité de lucha, sugiere que se declare en emergencia sanitaria las cuencas de los ríos Tigre, Nanay y Corrientes. “Al ritmo que están llegando [las dragas] al Nanay y ahora al Tigre, el próximo río será el Corrientes, que está cerca”, comenta el dirigente.

Lo que más preocupa a las comunidades a los largo del río Tigre es los riesgos que genera el mercurio que se usa en la minería. Si bien el mercurio es un metal de origen natural que se encuentra en el ambiente, el problema con este elemento es cuando, al unirse a otros compuestos, se convierte en un contaminante. Eso sucede en la minería, cuando el mercurio en estado líquido llega a los ríos, lagos y otros cuerpos de agua. Por un proceso anaeróbico y la acción de bacterias presentes en estas aguas, se transforma en metilmercurio, la forma más tóxica de este metal.
Un estudio reciente en seis comunidades indígenas de las cuencas de los ríos Nanay y Pintuyacu reveló que el 79 % de las personas que fueron evaluadas en estas comunidades presentaban niveles de mercurio por encima de los límites máximos establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es 2.2 miligramo por kilogramo (mg/kg). Estos resultados han puesto en alerta a las comunidades a lo largo de las cuencas donde está instalándose la minería ilegal.
Imagen principal: comunidades nativas del bajo Tigre bloquearon el río en protesta por la presencia de minería ilegal. Foto: Ministerio Público