Una investigación reciente de Mongabay Latam reveló que nueve embarcaciones japonesas desembarcaron ilegalmente más de 17 000 kilos de aletas de tiburón en el puerto del Callao, Perú. Este hallazgo es grave porque desde 2017 está prohibido desembarcar aletas sueltas que no estén adheridas al tiburón. Sin embargo, las autoridades nacionales no aplicaron sanciones ni alertaron a la fiscalía ambiental.
¿Por qué es ilegal desembarcar aletas de tiburón sueltas en Perú?
La ley peruana prohíbe esta práctica para evitar el «aleteo», un método cruel en la pesca ilegal. Consiste en capturar tiburones vivos, cortarles las aletas y devolverlos al mar para que mueran agonizando. Esta práctica devastadora busca obtener aletas valiosas que se usan para preparar sopas costosas en países asiáticos. La prohibición protege a las poblaciones de tiburones y lucha contra la pesca insostenible.
¿Qué muestran las evidencias de la investigación?
La investigación de Mongabay Latam analizó 83 actas de inspección y partes de transbordo emitidas por el Produce (Ministerio de la Producción) a los barcos japoneses. Además, con Global Fishing Watch se monitoreó la ruta de estos barcos, que pescaron en aguas internacionales del Pacífico pero descargaron en Perú. La empresa que compró las aletas tiene antecedentes por tráfico de tiburones y la agencia marítima que representó a los barcos acumula multas por más de 120 000 dólares.
¿Qué responsabilidad tienen las autoridades peruanas?
A pesar de la evidencia clara de ilegalidad, el Produce no sancionó ni informó a la fiscalía para iniciar una investigación formal. Según el abogado César Ipenza, esta omisión puede considerarse un delito de responsabilidad funcional, ya que los inspectores fallaron en cumplir su deber de evitar delitos ambientales.
¿Cuál es el impacto global del comercio de aletas de tiburón?
Cada año, millones de tiburones son sacrificados en todo el mundo solo por sus aletas. Estas aletas tienen gran demanda en Asia para la preparación de sopas exclusivas y costosas. Este comercio amenaza la supervivencia de especies y altera los ecosistemas marinos.
Imagen principal: Kaio Maru N°108, uno de las nueve embarcaciones japonesas que desembarcaron ilegalmente en el puerto del Callao 713 sacos con aletas de tiburón. Foto: cortesía de Marinetraffic