Para enfrentarnos al cambio climático, primero debemos asegurar los derechos de los pueblos indígenas a los bosques

  • Después de dos décadas, los derechos sobre bosques de grupos indígenas en la Amazonía brasileña y en una reserva guatemalteca evitarían la liberación de 5,4 mil millones de toneladas de dióxido de carbono en la atmósfera.
  • El estudio calcula que los beneficios económicos de las emisiones evitadas y el carbono capturado en los bosques superaría los 160 mil millones de dólares.
  • Otro estudio descubre que la manera en que comunidades locales cosechan madera en sus concesiones de una reserva guatemalteca representa una innovadora práctica de manejo forestal.

Entregar los bosques a quienes viven en ellos ayudará a evitar que el nivel del mar siga creciendo, una solución que se pagaría por sí misma, de acuerdo a un nuevo estudio. La inversión en derechos de los bosques para pueblos indígenas y comunidades locales podría traer grandes beneficios económicos en forma de emisiones evitadas, de acuerdo a un reporte publicado el mes pasado por la ONG World Resources Institute (WRI).

El estudio examina los gastos económicos y los beneficios de la tenencia colectiva de bosques en territorios indígenas de la Amazonía brasileña y en las concesiones comunitarias en la Reserva de la Biósfera Maya en Guatemala. Después de dos décadas, los derechos sobre los bosques en las dos regiones evitarían la liberación de 5,4 mil millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera — equivalente a las emisiones de más de mil millones carros en un año — gracias a la deforestación evitada. Se calcula que los beneficios económicos de las emisiones evitadas, así como la captura de carbono de los bosques, sería mayor de 160 mil millones de dólares.

“El mensaje central es que la inversión en los derechos forestales de las comunidades sería una acción de bajo costo y con grandes beneficios; importante para ayudar a parar el cambio climático”, dijo Juan Carlos Altamirano, economista de WRI y uno de los autores del estudio.

El reporte de WRI le sigue a otra investigación sobre los bosques en territorios indígenas, tierras colectivas, y patrones de deforestación. Por todo el mundo, 1,5 mil millones de pueblos indígenas y otros en comunidades locales están sin derechos legales hacia los territorios donde viven y sobre los cuales dependen, de acuerdo a un reporte reciente de la ONG Rights and Resources Initiative (RRI). Otro estudio del 2014 publicado por RRI y WRI descubrió que territorios que se encuentran en las manos de comunidades locales y pueblos indígenas fueron menormente afectados por la deforestación que territorios privados o hasta tierras protegidas por gobiernos.

Map shows indigenous territories in Brazil, in 2015. Map courtesy of World Resources Institute.

Un mapa que muestra los territorios indígenas en Brasil en 2015. Mapa cortesía de World Resources Institute.

El nuevo estudio de WRI define la seguridad de la tenencia como “la seguridad de que los derechos territoriales de una comunidad serán reconocidos y protegidos en caso de ser desafiados”, algo que se aplica a la tenencia de bosques, aunque los derechos comunitarios sobre los bosques no están necesariamente de lado de la tenencia de tierras. En muchos casos, el primer paso para el establecimiento de la seguridad de la tenencia de tierras implica la creación — o el cambio — del marco institucional o legislativo de un país. Los territorios luego deben ser identificados, demarcados, y reconocidos formalmente como bosques comunitarios antes de que se diseñen planes de manejo forestal y se coordinen las actividades de monitoreo.

El camino hacia la tenencia segura de tierras es largo, pero existe evidencia de que sus beneficios son cada vez más grandes. El reporte de WRI, titulado “Los Costos y Beneficios Económicos del Aseguramiento de la Tenencia Colectiva de Bosques: Evidencia de Brasil y Guatemala“, es el primer análisis que desarrolla un modelo para comparar los gastos económicos y los beneficios de la tenencia colectiva de bosques. Altamirano considera que probablemente una de las razones por las cuales no se había estudiado antes tiene que ver con la forma en que muchas personas visualizan las soluciones al cambio climático.

“Cuando pensamos sobre el cambio climático, típicamente pensamos en soluciones que se centran en las nuevas tecnologías”, dijo.  “A menudo nos olvidamos de que existen más soluciones institucionales al cambio climático”.

Kaiapo father with child in the Brazilian Amazon. The Kaiapo have legal title to their land and have successfully prevented deforestation there. Photo by Rhett Butler.
Un padre Kaiapo y su niño en la Amazonía brasileña. El pueblo Kaiapo tiene un título legal para sus territorios y ha logrado prevenir la deforestación en el área. Foto de Rhett Butler.

No fue fácil estudiar el tema a través de un enfoque de gastos y beneficios económicos. Los investigadores primero tuvieron que identificar y describir los gastos asociados con el establecimiento y mantenimiento de la tenencia segura de bosques comunitarios, desde la reforma constitucional y regulatoria, los planes de demarcación y de manejo, hasta los gastos operacionales y de monitoreo. Al hacer sus cálculos encontraron pocos datos disponibles.

“Existe una falta de transparencia y de calidad de datos en la mayoría de los países de América Latina”, dijo Altamirano. “Ese es uno de los desafíos al que nos enfrentamos”.

El cálculo de los beneficios económicos fue algo más sencillo, ya que los investigadores no incluyeron en su ecuación muchos beneficios sociales y ambientales, y se centraron principalmente en los beneficios que trae la deforestación evitada.

El estudio en Guatemala incluye nueve concesiones forestales comunitarias con un área de 332.000 hectáreas dentro de la Reserva de la Biósfera Maya. El estudio en Brasil incluye cientos de territorios indígenas en la Amazonía en más de 111 millones de hectáreas — alrededor de un 13 por ciento del territorio total del Brasil, equivalente a los estados norteamericanos de California y Tejas, juntos.

Las diferencias de tamaño son enormes, pero en ambos casos las tasas de deforestación son más bajas en áreas donde las comunidades tienen derechos forestales, de acuerdo a investigaciones anteriores que comparan las tasas de deforestación en áreas boscosas con tenencia segura y otras áreas boscosas similares sin políticas de tenencia segura.

Basándose en las tasas de menor deforestación, los autores calcularon los beneficios de mitigación de carbono asociados con la deforestación evitada. Si hoy se invierten $19 por cada hectárea de bosques comunitarios con tenencia segura en Brasil, eso traería 1.473 dólares de beneficios por hectárea en 20 años, mientras que en Guatemala, una inversión de 205 dólares traería 1.920 dólares por hectárea, de acuerdo al estudio. Los datos para Guatemala incluyen los beneficios económicos de la cosecha sostenible de productos forestales.

Los investigadores de WRI están ahora centrándose en replicar el análisis para otras regiones en América Latina, particularmente en territorios indígenas en Colombia, Bolivia y Brasil, de acuerdo a Altamirano. Mientras tanto, Altamirano espera que los países de la región vean a los reportes como guías para la inversión en la tenencia de bosques comunitarios como una de las formas de cumplir sus objetivos de desarrollo sostenible.

“Esperamos que este estudio pueda influenciar las decisiones políticas”, dijo Altamirano. La investigación también muestra a la comunidad global de agencias y donantes cómo asegurar los derechos forestales es una buena inversión, sobre todo si se toma en cuenta la importancia de las comunidades locales e indígenas en enfrentarse al cambio climático, dijo Altamirano.

Map shows land-use zones in Guatemala's Maya Biosphere Reserve. Map courtesy of World Resources Institute.
Este mapa muestra los territorios dentro de la Reserva de la Biósfera Maya en Guatemala. Mapa cortesía de World Resources Institute.

Las asociaciones locales que manejan las concesiones de bosques comunitarios en la Reserva de la Biósfera Maya en Guatemala esperan que otro reporte también influya en las decisiones políticas. Al mismo tiempo que el reporte de WRI fue publicado, un estudio publicado el 5 de noviembre por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) en Costa Rica examinó el estado de conservación y el manejo de la caoba de hoja grande y otras cuatro especies más cosechadas dentro de las concesiones forestales en la Reserva.

El descubrimiento principal del estudio es que la forma en que las comunidades locales cosechan madera en la Reserva de la Biósfera Maya es sostenible y representa una práctica innovadora para el manejo de bosques tropicales. “El hecho de que los negocios a nivel comunitario — los cuales trabajan conjuntamente con agencias del gobierno y de asistencia técnica — están manejando los bosques de mejor manera que las grandes compañías industriales en otras partes del trópico, es un descubrimiento de importancia global”, argumentan los autores.

A collector carries a load of xate palm fronds, sold for floral arrangements. Research shows that community forestry concessions in Guatemala's Maya Biosphere Reserve, where xate palm fronds are harvested, can conserve forest at least as well as national parks and other protected areas. Photo by Charlie Watson/USAID/Rainforest Alliance Forestry Enterprises.Un hombre carga en su espalda frondas de palma xate, las cuales se venden para arreglos florales. La investigación muestra que las concesiones de bosques comunitarios en la Reserva de la Biósfera Maya en Guatemala, donde las frondas de plama xate son cosechadas, pueden preservar bosques tan efectivamente como los parques nacionales u otras áreas protegidas. Foto de
Charlie Watson/USAID/Rainforest Alliance Forestry Enterprises.

Ubicado en el departamento de Petén al norte de Guatemala, la Reserva de la Biósfera Maya ocupa un quinto del territorio del país. Junto a áreas adyacentes en Belice y México, es el área de bosque tropical más grande que queda en Centroamérica. Es el hogar de 180.000 personas, e incluye tres áreas donde se permite la actividad humana: una zona principal de parques nacionales y reservas naturales, una zona de amortiguamiento, y una zona de usos múltiples. Once concesiones de bosques comunitarios se encuentran en el área de usos múltiples.

Existe cada vez mayor evidencia de que los bosques comunitarios pueden servir como modelo de manejo forestal sostenible y de menor deforestación, pero es algo que aún debe ganar popularidad entre quienes toman las decisiones, como lo argumenta Benjamin Hodgdon, director de manejo de bosques en la Rainforest Alliance, quien contribuyó al estudio.

“Desde los inicios del movimiento de conservación actual, los esfuerzos se centran en tratar de disminuir la deforestación han tratado de aplicar un modelo centrado en la rígida protección de bosques, basado en el Oeste Americano. Esta perspectiva no sólo ha fallado en el trópico — donde los bosques son el hogar para muchas personas, como en Vermont, donde yo vivo — sino también han generado programas de conservación que han sido cómplices de regímenes públicos que excluyen a poblaciones rurales de sus tierras tradicionales”, explicó Hodgdon en un email a Mongabay.

Local groups involved in community forestry concessions in Guatemala's Maya Biosphere Reserve reinvest earnings in community services and forest management. Photo by Charlie Watson/USAID/Rainforest Alliance Forestry Education.
Grupos locales que viven de concesiones de bosques comunitarios en la Reserva de la Biósfera Maya en Guatemala vuelven a invertir sus ganancias en servicios comunitarios y en manejo de bosques. Foto de Charlie Watson/USAID/Rainforest Alliance Forestry Education.

La entrega de concesiones de bosques a las comunidades en la Reserva de la Biósfera Maya después de que esta se estableciera en 1990 generó mucha controversia, pero parece haber traído buenos resultados. El estudio dirigido por CATIE descubrió que a los niveles actuales de cosecha, las densidades de caoba de hoja grande (Swietenia macrophylla), cedro español (Cedrela odorata), manchiche (Lonchocarpus castilloi), pucté (Bucida buceras), y santa maría (Calophyllum brasiliense) probablemente recuperen sus densidades y volúmenes comerciales durante los períodos de regeneración entre cosechas. Un estudio de la Alianza para los Bosques publicado a principios de este año examinó las tendencias de deforestación en la Reserva y descubrió que las concesiones comunitarias pueden preservar al bosque tan bien como las áreas protegidas.

“La Reserva de la Biósfera Maya ofrece una de las esperanzas para los bosques tropicales del planeta”, dijo Hodgdon. “La mayoría de los ‘servicios forestales’ como se practican en los trópicos son algo diferente, simplemente una minería de la madera. El estudio muestra que la práctica de verdaderos servicios forestales puede ser sostenible, y sería la mejor manera de salvar los bosques”.

Entre las recomendaciones del reporte de CATIE sobre el manejo de bosques comunitarios dentro de la Reserva se encontrarían que el gobierno guatemalteco extienda contratos de concesiones más allá de sus términos actuales de 25 años para así estimular mayor estabilidad y sostenibilidad en el planeamiento y la inversión. La Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) ha abogado por la extensión o renovación de las concesiones de bosques comunitarios actuales y espera que los nuevos datos ayuden a que el gobierno tome medidas pronto.

ACOFOP celebra dos décadas desde su fundación como una organización coordinadora para 24 asociaciones comunitarias a nivel local, grupos indígenas, y cooperativas que trabajan en las concesiones de bosques comunitarios dentro de la Reserva de la Biósfera Maya.

“Hay unas [concesiones forestales comunitarias] donde tienen población residente y otras que no tienen población — ellos viven retirados del área que manejan, pero siempre invierten recursos en control y vigilancia de esas áreas”, dijo la vocera de ACOFOP, Julizza Bol. Las comunidades ayudan a proporcionar fondos, a coordinar, y a patrullar el área junto a guardabosques y a fuerzas de la seguridad del estado para proteger los bosques de los incendios forestales, de la tala ilegal, y otras amenazas.

Women in one of the community forestry concessions in Guatemala's Maya Biosphere Reserve harvest nutritious ramón tree seeds, which can be eaten after boiling or grinding into flour. Photo by Carlos Kurzel/ACOFOP.
Las mujeres en una de las concesiones de bosques comunitarios en la Reserva de la Biósfera Maya en Guatemala cosechan las semillas nutritivas del árbol Ramón, las cuales se pueden comer después de ser hervidas o se incorporan en la harina. Foto de Carlos Kurzel/ACOFOP.

Aparte de la cosecha sostenible de madera, las comunidades también cosechan y comercializan otros productos, incluyendo la pimienta de Jamaica, las semillas del árbol Ramón (Brosimum alicastrum), la savia del árbol Sapodilla (Manilkara zapota) y la palma ornamental xate (Chamaedorea elegans, C. ernesti-augusti, y C. oblongata). Los grupos locales luego vuelven a invertir algunas de sus ganancias en el manejo de sus bosques y en servicios para la comunidad.

“Es un modelo que beneficia a las comunidades”, dijo Bol.

El modelo de bosques comunitarios en la Reserva de la Biósfera Maya se presentó en noviembre cuando ACOFOP fue la anfitriona del tercer Congreso Mesoamericano de Bosques Comunitarios. “Para nosotros es importante mostrar lo que están haciendo las comunidades”, dijo Bol, añadiendo que el desarrollo social y comunitario son una parte importante, así como los resultados de las investigaciones recientes.

ACOFOP espera que los nuevos estudios de WRI y CATIE ayuden a extender contratos de concesiones de bosques comunitarios por parte del gobierno guatemalteco. Cuando se trata de territorios, siempre existen intereses de afuera, dijo Bol, y existe una preocupación de que el gobierno cambie de opinión si crece la presión de quienes quieren expandir proyectos de turismo o de exploración petrolera en la zona.

“Para nosotros no es nada fácil”, dijo Bol. “A veces se cree más al nivel internacional en el modelo [de manejo forestal comunitario] que al nivel nacional”.

 

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