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Adiós, Bellavista: un mercado de especies salvajes en Perú es reducido a la nada

  • El mercado de Bellavista operó por 20 años; los grupos de rescate de especies y funcionarios públicos han pedido que se cierre desde el 2007.
  • Los vendedores mercadeaban docenas de especies incluyendo a la caracara de cabeza amarilla, el búho enano amazónico, ocelotes, anacondas verdes, y la tortuga mata mata.
  • Las especies salvajes y domésticas estaban a menudo juntas en el mercado, lo que incrementaba la posibilidad de transmisión de enfermedades entre especies y humanos.

Un esfuerzo colaborativo y sostenido por parte de funcionarios de la salud pública y activistas ha resultado en el cierre de uno de los mercados ilegales más prolíficos–y problemáticos–de especies salvajes en Perú. Después de 20 años de actividades ilegales, el mercado de Bellavista no sólo cerró sus puertas, sino que fue destruido completamente el pasado noviembre.

La veterinaria Patricia Mendoza, junto al Programa de Salud y Política de Salud de la Sociedad Para la Conservación de la Vida Silvestre (parte de un proyecto de USAID-PREDICT), visitó el mercado en la ciudad de Pucallpa de forma regular desde el 2007 al 2012. Lo que Mendoza observó dejó una impresión difícil de borrar de su mente.

“Bellavista era lo peor”, dijo a mongabay.com. “Los vendedores de animales siempre se concentraban en una sección del mercado y todo el mundo lo sabía. Antes de mi investigación, no podía entrar a los mercados de especies salvajes sin llorar o sin sentir rabia. En Pucallpa, nunca me acercaba a la Calle Bellavista. Así que fue difícil adaptarme, y más aún, explicarle a mis colegas que debían separarse de sus emociones para poder trabajar en los mercados”.

An extremely young Endangered spider monkey (Ateles chamek). Photo courtesy of NPC
Un mono araña muy joven (Ateles chamek). Foto cortesía de NPC.
The bulldozed Bellavista market. Photo courtesy of NPC
El mercado nivelado de Bellavista. Foto cortesía de NPC.

Durante cada visita, Mendoza y su equipo se presentaban como parte de un proyecto de investigación en temas de salud. Volvieron a menudo, hasta que algunos vendedores sospechosos finalmente les permitieron hacer conteos de los animales, recoger algunos animales muertos, y recoger pruebas de animales vivos para estudios médicos.

Ubicado en la intersección de la Calle Libertad y la Avenida Bellavista en Pucallpa, en la provincia Ucayali, Bellavista se creó cuando un antiguo mercado cerró y los vendedores fueron invitados a un mercado formal cubierto. Los vendedores de especies buscaban autonomía y poder vender abiertamente, así que se rehusaron a formar parte del mercado cubierto y se ubicaron en Bellavista, donde tuvieron un negocio exitoso por 20 años.

En el 2013, el equipo de Mendoza documentó a 21 vendedores con animales vivos y a 13 vendedores de especies salvajes con un total de 76 especies exóticas–algo estrictamente prohibido por las leyes peruanas.

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Un mono araña de dos meses (Ateles chamek) descubierto en el mercado de Bellavista en abril 2014 por el equipo de NPC. Foto cortesía de NPC.

El equipo calculó que un promedio de 42 animales se vendían cada semana. Las especies salvajes incluían la carara de cabeza amarilla (Milvago chimachima), el búho pigmeo amazónico (Claucidum bardyi), el ocelote (Leopardus pardalis), el mono Goeldi (Callimico geoldii), la anaconda verde (Eunectes murinus), y la tortuga mata mata (Chelus fimbriatus).

Era común ver a las especies salvajes y a las domésticas juntas en un mismo lugar, lo que incrementaba el riesgo de transmisión de enfermedades entre animales y humanos que los manejaban y transportaban. El equipo de Mendoza detectó la enfermedad de Newcastle, un moquillo viral infeccioso transmitido por uno de cada diez patos; puede extenderse dentro de una manada en 2 a 12 días, de acuerdo al Manual Veterinario Merck. Las aves domésticas en el mercado mostraban estar infectadas con la gripe aviar, mientras que los pájaros salvajes estaban infectados con la bacteria Aeromonas caviae, que puede causar la gastroenteritis. Tres de cada diez reptiles tenían Aeromonas hydrophila, la cual causa infecciones de la piel y diarrea en los humanos.

Bellavista vendors showed little concern for the health of their “products,” Photo courtesy of NPC
Los vendedores de Bellavista mostraban poco interés por la salud de sus “productos”. Foto cortesía de NPC.

Más sorprendente aún era la variedad de enfermedades que se detectaban entre los primates del mercado, una  gran amenaza para la salud humana debido a nuestra historia evolutiva. La saliva de los monos mostraba Flavivirus (la causa de la fiebre amarilla y el dengue), Arenavirus (que causan la fiebre aguda hemorrágica), y Retrovirus (responsables por la encefalitis e inmunodeficiencias en los primates).

Vendiendo especies salvajes, de forma abierta y en secreto

Noga Shanee, bióloga, activista y cofundadora de la ONG Conservación de Primates Neotropicales en Perú, llegó por primera vez al mercado Bellavista en 2013.

“Fue la cosa más abierta y más ilegal. Se encontraba en el medio de la ciudad. Tenían cientos de animales”, le describió a mongabay.com. Los animales estaban en condiciones atroces, con los pájaros en jaulas y los loros grandes con alas cortadas para que no puedan volar. Muchos animales estaban enfermos y cercanos a la muerte.

A young and dying red uakari (Cacajao calvus); two young saddleback tamarins (Saguinus fuscicollis); turtles, a blue and yellow macaw (Ara ararauna); two orange-winged Amazon parrots (Amazona amazonica); and a Capuchin monkey (Cebus apella) — all at Bellavista Market, April 2014. Photo courtesy of NPC
Un uakari rojo joven y cercano a la muerte (Cacajao calvus); dos monos tití jóvenes (Saguinus fuscicollis); tortugas, una guacamaya azul y amarillo (Ara ararauna); dos loros amazónicos de alas anaranjadas (Amazona amazonica); y un mono capuchino (Cebus apella). Mercado Bellavista, abril 2014. Foto cortesía de NPC.

Shanee, quien tiene una pasión especial por los primates, describió el comportamiento poco natural que vio en estos animales que se vendían en el mercado. “Los monos eran muy jóvenes”, recordó. Un mono araña (genus Ateles) tenía menos de un mes, y estaba casi calvo y desorientado. Shanee recuerda una mona lanuda (Lagothrix lagotricha) que tenía alrededor de tres años y probablemente había sido revendida al mercado por sus dueños–el animal se notaba desesperado por el contacto humano y muy ansioso. En un sólo día, Shanee contó 15 puestos de venta, cada uno con tres a cuatro animales, la mayoría de ellos con pericos y tortugas de río. El ver cientos de estas especies típicamente vendidas como mascotas en un sólo día no era poco común en Bellavista. “Era una mafia fea y enorme—muy peligrosa y muy bien organizada”, dijo Shanee sobre los vendedores.

Los animales en los puestos de venta también servían como propaganda para las grandes colecciones de especies salvajes ilegales que se encontraban en otros almacenes de la ciudad. El equipo de Mendoza descubrió evidencia de al menos cuatro almacenes como estos, pero nunca pudo entrar a uno de ellos porque ella y su equipo necesitaban alejarse de los incautaciones por parte del gobierno para ganar acceso y mantener la confianza de los vendedores durante el proyecto de evaluación de salud.

Mendoza menciona haber visto “intermediarios importantes” en Bellavista, quienes habían venido a Pucallpa para comprar animales de manera ilegal para luego revenderlos en mercados grandes de Lima y Chiclayo; estos traficantes a menudo alteraban su forma de actuar cuando observaban al equipo de salud trabajando en su cercanía. A veces, veían estos mismos intermediarios en oficinas legítimas del gobierno y en zoológicos–una posible evidencia del rol que la corrupción jugaba en permitir que el mercado ilegal continúe por tanto tiempo y sin grandes represalias.

Cuando el equipo de Mendoza asistió en el traslado de los animales rescatados fuera del mercado, observaron discrepancias entre el número de animales confiscados por las autoridades y el número que podía ser reubicado. Obviamente, funcionarios corruptos estaban permitiendo que algunos animales desaparecieran en el mercado ilegal y oscuro, como lo describió Mendoza.

La caída de Bellavista

¿Cómo es posible que un mercado que era obviamente ilegal haya podido evadir la ley por veinte años? Mendoza describe la extrema cautela por parte del gobierno: “La corrupción en el servicio forestal era mucho peor en aquellos tiempos, y no teníamos a Noga [Shanee] para denunciarlos a todos ellos”, explicó.

Animals sold in the market were often clearly sick and traumatized. Photo courtesy of NPC
Los animales a la venta en el mercado se encontraban a menudo enfermos y traumatizados. Foto cortesía de NPC.

Shanee no participó en las evaluaciones de salud, y por ello, no tuvo que evadir su activismo. Fácilmente, aprendió que un comprador sólo tenía que preguntar sobre cualquier especie rara que quisiera adquirir para que alguien saliera del mercado y volviera con el animal.

Shanee participó en varias redadas del gobierno, mientras acompañaba al fiscal dedicado a hacer cumplir las leyes sobre la venta de especies salvajes. Ella presenció encuentros aterradores con vendedores molestos que evadían arrestos y que hasta persiguieron a los fiscales con sus machetes. Durante estas redadas, los policías y Shanee se centraban en rescatar a los animales. Nunca arrestaron a nadie. “Había demasiadas personas”, explicó Shanee. En Perú, no resulta poco común que el público piense que tiene un derecho a tener especies salvajes como mascotas, y que se una para defender a los traficantes.

El fin de Bellavista

La destrucción del mercado, el cual ocupaba un terreno municipal, debía haberse hecho hace veinte años, de acuerdo a Shanee. En un principio, ella trabajó con la municipalidad poniendo denuncias, centrándose en la ilegalidad del mercado. Cuando pudo recibir suficiente apoyo por parte del gobierno, organizó una última denuncia. La Fiscalía se organizó para hacer una incursión en el mercado la mañana siguiente para arrestar a todos los que pudieran — e invitaron a Shanee para que lo presenciara todo.

Rescued animals on their way out of the market after one of four raids conducted by authorities and assisted by NPC in 2014. No arrests of vendors were made. Photo courtesy of NPC
Los animales rescatados salen del mercado después de una incautación en el mercado. No se hicieron arrestos. Foto cortesía de NPC.

Sin embargo, luego el gobierno cambió sus planes. “Hice una última denuncia, y me contestaron, pero cancelaron a último momento”, dijo Shanee, con una voz llena de arrepentimiento y frustración. “En lugar de la incautación, visitaron el mercado de media noche y lo destruyeron con maquinaria pesada”.

“Les dijeron a todos antes de hacerlo, de manera que los vendedores sabían lo que iba a pasar”, dijo –y nuevamente, no hubo ningún arresto.

Se ha construido un nuevo mercado, donde han pedido que vayan todos los vendedores registrados. Aunque esta parece ser una solución parcial, Shanee y Mendoza están seguras de que el nuevo mercado servirá como un gran obstáculo para la venta de especies salvajes.

“El nuevo mercado está cubierto, con una sola entrada. No hay manera de que puedan vender especies salvajes de una forma abierta”, aseguró Shanee.

“En Lima, se movieron al menos tres mercados callejeros hacia uno cubierto, y las ventas de especies salvajes disminuyeron”, reportó Mendoza. “Uno de ellos fue de ser un mercado de especies salvajes a uno sólo de especies exóticas, pero los otros dos mercados desaparecieron por completo y también redujeron sus ventas de animales domésticos”.

Una vez que los vendedores entran a un edificio, se requiere que cumplan las reglas del gobierno, y si un vendedor comete un delito, el castigo se aplica a todos los vendedores en el mercado. Por resultado, los vendedores legales ejercen mucha presión e influencia sobre los demás para que sigan las leyes.

Primates sold at Bellavista tested positive for viruses causing encephalitis, yellow fever, dengue fever, and hemorrhagic fever.
Los primates que se vendían en Bellavista llevaban virus que causan encefalitis, fiebre amarilla, dengue, y fiebre hemorrágica.

“Si el sistema sigue funcionando de igual manera [en Pucallpa], 11 vendedores ilegales de especies salvajes no tendrán ningún impacto en el resto que sigue trabajando en los mercados”, dice Mendoza. “Es difícil ver estos animales; lo único que nos hace seguir trabajando es el sentido de que se produjo información que servirá para motivar a que los funcionarios del gobierno tomen medidas”.

Noga Shanee ha recibido la admiración de otros activistas por ser quien llevó a la destrucción del mercado Bellavista, tras de tres años de campaña y de rescates de animales.

La demolición de Bellavista representa, sin duda, un paso importante para el combate del tráfico de especies salvajes en Perú, dijo Shanee, y se cree que tiene un impacto drástico e inmediato en el comercio regional. Otros vendedores probablemente busquen abrir otros mercados ilegales al aire libre, o el negocio seguirá de forma más secreta–aún falta ver que pasará. Lo que sí se sabe es que la destrucción de Bellavista es tan sólo un golpe al negocio robusto e ilegal–tanto doméstico como internacional–de las especies salvajes.

 

Citaciones

Mendoza, P., Cavero, N. 2014. Comercio de Animales Silvestres en el Mercado de Bellavista (Pucallpa, Ucayali) 2007-2012. Documento de Trabajo #26. Wildlife Conservation Society, Lima, Perú.

Though the market was destroyed, no vendors were charged with illegal wildlife trafficking. Photo courtesy of NPC
Se destruyó el mercado, pero ningún vendedor recibió cargos criminales por el tráfico de animales. Foto cortesía de NPC.
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