Y hoy para generar más información sobre este conjunto de islas, ha llegado un equipo de Pro Delphinus, una ONG que ganó el concurso del Subproyecto Colaborativo “Isla Lobos de Afuera”, el cual forma parte del Proyecto “Fortalecimiento de la Gestión Sostenible de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras” para reforzar la gestión del área protegida, a través del apoyo en la implementación del plan maestro. Y así como esta ONG, otras organizaciones están trabajando en otras nueve islas y puntas para recoger información que le permita al Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), quien tiene la administración de la reserva, una mejor gestión de esta con la ayuda de otras instituciones del Estado, como Serfor, Minam, la Marina, Produce y Agrorural.

La Línea Base Biológica de las islas Lobos de Afuera elaborada por el Sernanp, confirma que en la isla y alrededores se encuentran 43 especies de aves; cinco de mamíferos (lobo marino chusco, rata, ballena jorobada, delfín nariz de botella y delfín común), además de tres de reptiles (lagartija, gecko y la tortuga verde). De todos estos, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), 12 especies de aves tienen alguna categoría de amenaza. El albatros de Galápagos en Peligro Crítico; el potoyunco peruano está En Peligro; el pingüino de Humboldt y el petrel de mentón blanco figuran en estado Vulnerable; la parihuana común, la pardela gris, el guanay, la chuita, el pelícano peruano y el zarcillo en la categoría de Casi Amenazados y las golondrinas de mar chica y acollarada poseen Datos Deficientes. Es por toda la vida existente, que en la actualidad el Estado peruano ha empezado a trabajar para su mejor conservación. El paso más importante lo dieron en el 2010, cuando se creó la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras.

 

 

En todo el litoral estas islas, islotes y puntas son aprovechadas para la pesca, guano y turismo. Y la idea es que se sigan realizando pero sin afectar la biodiversidad. Pensando que la reserva provee de beneficios a miles de personas”, declaró para Mongabay Latam, Jorge Vásquez, Jefe de la Reserva Nacional de Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, un conjunto de 25 espacios (islas y puntas con su entorno marino) que se extienden desde Piura hasta Tacna, cubriendo un poco más de 140 833  hectáreas. Dentro de esta área natural protegida (ANP), se encuentra Lobos de Afuera, un conjunto de islas e islotes, repletas de vida gracias a estar frente a la divergencia de las aguas de la corriente de Humboldt.

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Los buzos y los pulpos

 

En épocas que ya no son del guano, la pesca se ha convertido en la principal actividad en este lugar del Océano Pacífico. Se han identificado 99 especies de peces, entre los que destacan la anchoveta, el bonito, la cabrilla, la chita, la sardina o el trambollo. También invertebrados marinos como los percebes, caracoles o los pulpos. En época de verano, de noviembre a marzo aproximadamente, junto a las corrientes cálidas, llegan decenas de embarcaciones listas para extraer todo lo que entre en sus contenedores. Llevan todo lo que puedan. Sin embargo, la estrella de estas aguas es el pulpo.

“Ahora el problema es con el pulpo. Existe una veda desde 2009 en Lambayeque y Piura, basada en estudios de IMARPE en la composición de su peso y talla. Sin embargo, acá se sigue extrayendo. Entonces, una de las cosas que hemos venido a ver es su situación. Si está en veda hace tanto tiempo e igual acá se sigue cazando, ¿por qué su pesquería no ha colapsado? La pesca de octópodos no está como hace más de 10 años, pero sigue siendo rentable y no se ha reducido tanto la población. En verano cada embarcación se lleva hasta dos toneladas cada 10 días. Eso es más de 2000 pulpos. Estamos en la búsqueda de esa respuesta para poder tener más información que nos ayude a regular esta actividad. La idea es que los pulperos puedan seguir trabajando sin afectar el ecosistema”, declaró para Mongabay Latam, Jorge Grillo, ingeniero pesquero y responsable del componente pesquero de Pro Delphinus, quien resalta además que estas actividades se están realizando dentro del área de la reserva.

Antes veníamos cinco embarcaciones que nos turnábamos. Máximo estábamos tres a la vez. Ahora en época de verano está lleno. Más de 10 o 15 embarcaciones al mismo tiempo. En invierno se van y nos quedamos los de siempre. Hay buena pesca por acá. Por ejemplo, en pulpo sacamos entre 60 y 80 kilos por día en invierno; y en verano hasta 150”, cuenta José Yarlequé Montero, buzo piurano con más de 15 años trabajando en Lobos de Afuera y comenta que todo el pulpo sale por el puerto de Bayovar. “Ahí te esperan los compradores y al toque se lo llevan”, confirma Yarlequé. ¿Y no hay nadie que controle? En teoría, el Ministerio de la Producción debería controlar las vedas y los puertos. Mongabay Latam se comunicó con ellos para solicitar una entrevista, pero no hubo respuesta.

 

 

Sernanp, gracias al Subproyecto, va generando los recursos para ejercer un mejor control sobre el ingreso a la isla. Agrorural no tiene la competencia para fiscalizar en el mar, solo en la isla. Produce es el que tiene que fiscalizar la pesca. Hay varios actores y un problema complejo que están intentando solucionar con el Sernanp a la cabeza. “Hay una pesquería informal y estamos buscando medidas de manejo y avanzar hacia un mejor estado del recurso. Evitando los conflictos y trabajando todos juntos”, puntualizó Grillo

Para Leonela Valdivia, guardaparque de la zona centro de La Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras (RNSIIPG), el objetivo es que “la gente sepa que existe una reserva, que nos vayan entendiendo y sepan que tienen que cuidarla”.

Para generar más información acerca del pulpo, Eduardo Valverde está haciendo su tesis en la caracterización de esta especie en Lobos de Afuera. Desde hace seis meses sale a pescar con los buzos. Pesa cada uno de los pulpos. Los mide. Les anota el sexo. Identifica en qué zona de la isla lo están haciendo. “En el futuro esta información nos podría servir para identificar las zonas que se deberían dejar conservadas, en dónde se puede cazar, en dónde se reproducen. Acá en los muestreos, he encontrado pulpos enormes, de más de tres kilos. Si estuviera su población tan afectada no encontraríamos de ese tamaño, ¿no? Hay muchas formas de explicar eso. Por eso hay que ver y analizar toda la situación y generar información para poder hacer planes reales de manejo”, dijo para Mongabay Latam, Valverde, tesista de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM). Todo este trabajo será complementado con exámenes moleculares para tener certeza de su forma de reproducción y regeneración. Con la ayuda de la genética, saber qué tan variable es esta población.

 

 

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Residuos y zonificación

 

Sin embargo, la situación del pulpo no es el único detalle. El impacto del plástico, así como en el resto del planeta, también está afectando a Lobos de Afuera y la costa de Perú. En todo el mundo, existen cinco gigantescas islas de este material flotando sin que se pueda hacer mucho por evitarlas. Según un estudio de la organización holandesa The Ocean Cleanup Foundation, publicado por la Revista Nature, 80 000 toneladas de plástico han formado una isla de 1,6 millones de kilómetros cuadrados entre Hawaii y California. Tres veces el tamaño de Francia y más grande que Perú y Ecuador juntos. “Creo que la situación está empeorando», señaló Laurent Lebreton, autor principal del estudio. En este conjunto de islas, también se está trabajando para frenar esta problemática global.

“Esta es la primera vez que alguien hace este tipo de muestras en la isla. Esto nos ayudará a entender qué tenemos y cómo se acumula. Trato de determinar si los plásticos vienen del mar o de la tierra, en dónde se genera. Veo también el estado del plástico y veo cuánto tiempo estuvo en el mar. Lo más importante es saber y reconocer el origen de los plásticos para mitigar la acumulación. Y saber así con quién trabajar este problema y qué hacer para mejorar la situación”, dijo para Mongabay Latam, Nicky Allan, investigadora de la universidad británica de Exeter que se ha unido a la expedición.

Durante lo que va del año, Allan ha recogido pruebas en diecinueve playas de la costa de Lambayeque y Piura, además de lo levantado en las mismas islas. Los objetos que más ha encontrado son tapas de botellas de plástico, bolsas plásticas y cubiertos desechables. “No hay muchos estudios de caracterización de basura en Perú. Solo hay dos y no se conoce mucho sobre este problema en este país. Así que es muy importante seguir generando información que nos ayude a tomar mejores decisiones en el futuro. Hay que trabajar mucho en educación ambiental con los niños y los pobladores en general”, apuntó la inglesa que también hizo encuestas a los pescadores, a la gente de las playas y a miembros de las municipalidades y gobiernos locales donde realiza los muestreos. El objetivo es obtener una mirada completa de este problema.

Las playas más contaminadas en las costa de Lambayeque y Piura, fueron La Islilla, La Tortuga, Constante y Bayóvar. “Se encontró mucho plástico de uso diario, como bolsas, cucharas, platos, botellas, y orgánicos acompañados de papeles higiénicos, pañales y heces”, explicó Nicky Allan, quien además resalta la necesidad de la instalación de baños y basureros, que tienen que ir de la mano con una organizada recolección de la basura. Un detalle no menor, teniendo en cuenta que la disposición final de los residuos es uno de los grandes problemas que tiene Perú.

Según Allan, “la densidad de microplásticos este año ha sido más alto que en el 2017 en las playas de Piura y Lambayeque, a diferencia de Lobos de Afuera, donde no se encontró presencia de microplásticos”. Sin embargo, así como confirma la investigadora, esta contaminación costera puede impactar muy pronto a Lobos de Afuera. “Se necesita crear mayor información sobre la contaminación plástica para generar mayor compromiso de las personas”, sentenció la británica.

Muy cerca de donde ella recogía sus muestras, un drone se levantaba confundiéndose con las aves hasta perderse en el horizonte. Ese aparato tecnológico que sorprendía a Timaná, también era parte de este trabajo. “Tomamos estas imágenes para tener un registro más exacto de lo que tiene la isla y su geografía. Desde el aire podemos contar los lobos y las aves, sabemos dónde están, por dónde anidan. Tenemos la data más exacta, ya que cuando se hacía sin esta tecnología, había lugares donde tu vista no llega y pierdes esa información. Y también lo que estamos haciendo es tomarle fotos a todas las islas de Lobos de Afuera. Luego con un programa especial, juntamos todas las imágenes y las procesa en una gran foto. Es impresionante la tecnología, ya que solo con las fotos del drone y georeferenciando algunos puntos desde la tierra, se arma un modelo en 3D. Es algo que se está haciendo por primera vez en esta isla”, sostuvo para Mongabay Latam, Jeffrey Mangel, Director Científico de Pro Delphinus, que para crear esta gran imagen, ha tenido que tomar alrededor de 3000 fotografías.Estos mapas serán claves para la zonificación, ya que sabremos exactamente lo que tenemos. Y la zonificación es uno de los grandes objetivos del Sernanp y de este proyecto”, puntualizó el investigador.

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Directo a la isla

 

A la mañana siguiente de nuestra llegada, desembarcó el grupo que venía detrás. Todos juntos sumaban como quince personas que hicieron temblar a Timaná, un hombre acostumbrado a estar solo en un rincón del Océano Pacífico. “Es la primera vez que se levanta toda esta información en la isla. Estamos viendo pesca, fauna, zonificación, aspecto social y contaminación plástica. Será un análisis bien completo que ayudará al Sernanp en la administración de la reserva. La idea es determinar la zona de influencia de la isla y a qué lugares del continente llega a impactar. Viene siendo un reto y una oportunidad para todo el equipo. Este es nuestro segundo ingreso del año y planeamos regresar dos veces más hasta diciembre cuando termina el proyecto”, afirmó para Mongabay Latam, Joanna Alfaro, Presidente de Pro Delphinus, organización que tiene 23 años trabajando en conservación de fauna marina amenazada y en peligro de extinción, y encargada del proyecto en Lobos de Afuera.

 

 

“Estamos realizando trabajos con el apoyo del Proyecto GEF Guaneras en 10 espacios de la reserva: islas Lobos de Afuera, islas Guañape, isla Santa, islote don Martín, Punta Salinas, isla Asia, islas Pachacámac, islas Chincha, islas Ballestas y punta Coles. Estamos generando bastante información, para tener datos más precisos sobre los usuarios, mapas de zonificación, y demás herramientas que nos ayuden a una mejor gestión del área”, declaró Vásquez. A ello, Jeff Pradel, asesor técnico del proyecto GEF Guaneras complementó: “Un punto resaltante de esta reserva es que hay un componente social muy grande, hay mucha gente que vive de las islas y las puntas. Con este trabajo en los 10 lugares, queremos generar modelos que puedan ser replicados en otras áreas marinas protegidas”.

En la isla, además del puesto de control de Agrorural, donde vive Timaná, la Marina de Guerra del Perú tiene una estación meteorológica. Según lo que nos cuentan los encargados, esta sirve para detectar las ondas del Fenómeno del Niño, además de enviar casi en tiempo real información sobre la presión atmosférica, los vientos, las temperaturas y la humedad. Los únicos vecinos de Timaná también se enorgullecen al decir que de los 68 faros que hay en el país, el que está en la isla, es el único operado por personas y el más potente: su luz puede ser observada más allá de las 20 millas.

No hay mucha gente que llegue a Lobos de Afuera. Timaná solo recibe visitas de técnicos de IMARPE (Instituto del Mar del Perú) que llegan de vez en cuando a hacer unas pruebas de las poblaciones de especies marinas. Por ello, sus días son bien solitarios. Tampoco llega la señal del teléfono y sueña con tener una radio. Tiene un régimen de 20 días trabajando y 10 días en la costa. Vive arrullado por los sonidos de los pelícanos, guanayes, zarcillos y piqueros patas azules que duermen alrededor de su casa, y hasta en sus techos. No recuerda la última vez que recibió a tantas personas. Sin embargo, los que siempre están, así como las aves, son los pescadores.

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Abundante fauna

 

Uno de los equipos más dinámicos era el conformado por las encargadas del monitoreo de fauna. Caminando en la isla o sobre un bote, durante todo el día registraban todo lo que veían: lobos marinos, piqueros, pelícanos, guanayes. “En la isla tenemos tres aves guaneras. El pelícano, el guanay y el piquero peruano. Y las poblaciones aquí son enormes y cambiantes. Cuando vinimos a inicios de año, no había tanto pelícano. Ahora están por todos lados. Los guanayes estaban anidando y ahora encontramos a las crías en las playas de las islas. Este es un lugar muy especial. Nunca había visto tantas aves juntas”, dijo para Mongabay Latam, Eliana Alfaro, bióloga marina y coordinadora técnica del proyecto. Que además resalta que su trabajo no es solo monitorear la fauna, sino también que todo lo que se haga ayude a mejorar los planes de manejo en la isla.

 

 

“Tenemos que involucrar a los que hacen uso de la isla, que son los pescadores. Hacerles ver que mientras mejor conozcan la isla y sus dinámicas, mejores medidas de manejo tendrán. Lo que ayudará a que no se acabe el recurso. A veces se cree que al pescador no le importa nada y solo quiere explotar todo. Pero el pescador sabe muchísimo y quiere aprender muchísimo”, puntualizó Alfaro, quien tiene experiencia trabajando con pescadores en la costa lambayecana.   

La distancia que separa a la isla de la costa hace más difícil que se puedan promover actividades como el turismo. Es por ello, que Alfaro y su equipo quieren motivar a otras organizaciones y universidades a interesarse por utilizar Lobos de Afuera. “Queremos promover la investigación. Que universidades locales vengan a hacer sus proyectos acá. Que valoren la isla desde la ciencia”, dijo Alfaro, que además espera que todos estos trabajos ayuden a mejorar la condición de los guardaislas y la conservación de este lugar especial.

Durante los últimos días, el sol se puso más intenso, así como los trabajos de los investigadores. A pesar de todo el abono que tiene la isla, no crece ningún árbol. Todo es seco. Al mediodía no se puede caminar y las únicas sombras que aparecen son las que hacen las aves cuando vuelan. Timaná lo sabe bien, por eso se ponía más serio cuando tenían que seguir trabajando sin importar el cansancio o la temperatura. Pero no podía escapar, él cuida la isla y a las aves que viven en ella. Y todo lo hace con amor. Como todos los días.